5/20/2008

Pedro en el Matadero

Ir de negro y con pasamontañas. Esa era la "petición" que Pedro Bericat (el artista artífice de todo esto) nos dió para participar en su performance.
Tuvo lugar el pasado sábado 17 en el Antiguo Matadero. ¿La hora? Las diez de la noche. Esa hora a partir de la cual, las sensaciones no se sienten de igual manera que a las diez de la mañana.
No voy a hacer la crítica de la performance, supongo que no sería ecuánime ya que participé en ella, además, ni soy quién para hacerla ni Pedro la necesita.
Solo diré lo que sentí y que tampoco tiene que coincidir con lo que sintieron los demás.
Cuando me propusieron participar, no lo dudé y dije que sí. Las dudas vinieron después, pero eso es típico en mí. Sabía qué sería una experiencia divertida y emocionante. Al igual que les ocurre a los actores cuando están en plena actuación, (lo sé por experiencia), yo noté que había una corriente de energía entre todos nosotros y eso me ayudó a templar los nervios que tenía.
El público se concentró en una sala a oscuras del Matadero, que daba a la calle y cuyas paredes eran de cristal. Delante de una de esas paredes, en un pequeño pasillo, también a oscuras, que da acceso al Centro Cultural, nos situamos nosotros. Cuando Pedro dió la orden y con los pasamontañas puestos, comenzamos la performance. Pusimos en marcha unos pequeños transistores que llevábamos en una mano y los acercábamos a unas pequeñas linternas de suave luz morada que llevábamos en la otra. Al acercarlos, se producían interferencias en los transistores y ese sonido, junto con el que hacía una sirena que llevaba Pedro se creó un ambiente que sobrecogía y que te hacía meterte en el papel ( aunque todavía no sé en qué papel) Hacía que te sintieras parte de un todo. Solo duró diez minutos, pero fueron intensos.
Cuando se dió por terminada, nos dirigimos como en procesión hasta unos bancos de madera que había allí, en la calle y cual no fué mi sorpresa cuando sentí (no lo ví, no me atrevía a mirar) que el público, que hasta entonces había permanecido a oscuras en la habitación acristalada, salía y como si de ratones detrás de Hamelín se tratara, venían detrás de nosotros. En ese momento, a mí me entraron ganas de salir corriendo llamando a mi madre. Es que no sabía las intenciones que llevaban. Pensé que igual no habían entendido nada y nos querían pegar !qué sé yo! Pero no, nada de eso, creo que se habían quedado con ganas de más, o.........quizá pensaban que todavía no había terminado. Detrás de mí oía preguntas del tipo: ¿A dónde vamos? y respuestas como: !Y yo qué sé!
Cuando vieron que nos sentábamos en uno de los bancos de madera y que no hacíamos nada más, se autoconvencieron de eso, de que no hacíamos nada más y entonces rompieron en aplausos y regresaron al interior del edificio.
Nosotros nos fuimos a cenar. No veas lo que desgasta el arte.





5/15/2008

Relexiono, luego existo.

De las 24 horas que tiene el día, mi tiempo preferido de reflexión es el que transcurre entre el momento en el que me meto en la cama y el que me quedo dormida.
Por supuesto, no es el único, a lo largo del día también reflexiono. Lo hago mientras camino por la calle, cuando voy en el autobús y cuando mi trabajo diario me permite no prestar demasiada atención a lo que estoy haciendo. Pero sin duda, el silencio que hay en mi calle y la casi total oscuridad de mi habitación, invita a meditar.
Reflexiono sobre lo que me ha pasado, sobre lo que haré y sus posibles consecuencias. A esas horas de la noche (estoy hablando de más de las dos de la madrugada) me vienen ideas para hacer postales que luego envío a mis amigos, ideas para desarrollar en mi blog, ideas para incluir en las obras de teatro en las que participo........
Aunque parezca fácil, no lo es, no es un chollo, porque no todas las noches son fructíferas en ideas, es más, son muy pocas en las que nace un germen de ellas, además, tengo un problema y es que no me suelo acuerdar de casi nada cuando me levanto por la mañana.
En ocasiones he pensado dejar un lapicero y una libreta en la mesilla y anotar en ella todo lo que me viene a la mente, pero es que si enciendo la luz y me pongo a escribir, pueden ocurrir dos cosas: Que me espabile (! y mira que ya soy espabilada!) y no pueda volver a coger el sueño, o que mi pareja, con la que además de muchas otras cosas, comparto cama, se despierte y me "invite" a irme a otra cama a escribir.
Hay noches que reflexiono sobre si esto de reflexionar es tan bueno como dicen ya que en ocasiones, hacerlo me genera más dudas y para resolverlas ¿qué hago? reflexionar más y esto se convierte en la pescadilla que se muerde la cola.
A veces se me amontonan los temas sobre los que pensar. Las dos últimas noches he estado reflexionando en todo lo que les ocurre a algun@s de mis amig@s.
Me cuentan sus complicadas vidas y lo hacen porque creen que les puedo ayudar.
Les escucho y a veces doy consejos aunque no sirve de nada. No me hacen caso, siguen a lo suyo, pero quieren que siga escuchándoles. Es su terapia y después de contármelo se sienten mejor. Aunque claro, luego, la terapìa la tengo que hacer yo.
Esperan mi opinión y en esta ocasión voy a dársela a través de mi blog:
Ana, va por ti. Olvídate de esa persona. No es justo que tú estés dispuesta a renunciar a tantas cosas y a cambio no recibas ningún gesto similar por su parte. Y tú, Joaquín, tantas dudas, tantas dudas. Que si ahora sí, que si ahora no, que si ahora te dejo y que ahora vuelvo de nuevo, pero......¿Por cuánto tiempo? Personalmente, creo que no aguantarás mucho más de un año. También te digo que, !Ójala! me equivoque.
Voy contigo Susana. Ya está bién de tantos lloros y melancolías. Ponte las pilas. El tiempo pasa muy rápido y tú lo estás perdiendo.
!Ufff! ¿Porqué suponen que mis consejos les van a ayudar? ¿Y si no estoy a la altura de lo que esperan ? Me asusta pensar que pueda acabar como Aramis Fuster o incluso peor, como la bruja Lola.
Las doce de la noche. Me voy a la cama a reflexionar. Reflexiono, luego existo.

4/27/2008

Madrid.

El pasado sábado nos fuimos a pasar el día a Madrid. Teníamos tres objetivos. Montar en el AVE, ver un par de exposiciones y pasar la tarde haciendo compras.
Conseguir el primer objetivo nos costó un poco. El servicio Madrid, Barcelona funciona desde hace poco tiempo y desde Zaragoza es dificil encontrar billetes. Tuvimos que comprarlos con dos
semanas de antelación.
El segundo objetivo, el de ver exposiciones, se consiguió, con dificultad, pero lo conseguimos. Madrid nos recibió con una cortina de agua. Por suerte, el Museo de Arte Reina Sofía se encuentra muy cerca de la estación, pero como teníamos que compartir dos paragüas para tres personas, el camino se nos hizo un poco largo.
Ahora he comprendido porqué una gran parte de España se quejaba por la falta de lluvias. Estaba sobre Madrid en forma de nube esperándonos para darnos la bienvenida y lo malo fué que no estaba sola, le acompañaba su amigo el viento, conocido en Zaragoza con el nombre de Cierzo.
Desayunar en Madrid no era uno de nuestros objetivos pero era un aliciente. Son famosas las porras y los churros y habíamos viajado en ayunas para disfrutar de ellos. Nos metimos en uno de los muchos bares que encontramos por el camino aunque ninguno de ellos tenía pinta de servir buén material y por desgracia, teníamos razón. El café con leche, normal,normal; el chocolate......demasiado líquido y con poco sabor y los churros, poco hechos, blancos, delgados, blandos, en fín, una porquería. Puede que estuvieran bién para alguien que viniera de otro pais pero no para mí que soy "especialista" en chocolates y churros.
Al terminar nos dirigimos al Reina Sofía a ver una gran exposición de Picasso. Era grande no solo por el gran número de obras de arte que había, sino por su calidad. Las obras formaban parte de la colección del Museo Nacional Picasso de Paris. Ver esta exposición era uno de los objetivos de este viaje y mereció la pena. Pasamos dos horas allí y la verdad es que pasaron sin darnos cuenta.
De allí, nos fuimos a ver otra exposición, y seguía lloviendo. Esta vez al edificio que Caixa Forum ha abierto, por suerte, muy cerca del Reina Sofía. Allí se exponian las colecciones de la Galería de los Uffizi, de Botticelli a Luca Giordano. No me ha gustado. Eran tapices y cuadros religiosos y es que, lo siento pero es que este tipo de imágenes (religiosas) me producen cierto "sarpullido", no me dan buenas vibraciones. Por este motivo y porque ya era la una y media y teníamos hambre, el recorrido ha sido breve.
Buscamos un restaurante que nos habían recomendado y en el que ciertamente hemos comido muy bién. El café lo hemos tomado en un establecimiento de una cadena americana llamada Starbucks. La primera vez que entramos a un Starbucks fué en New York !genial! En el de Madrid pedí lo mismo, con la esperanza de volver a vivir las mismas sensaciones que sentí allí, pero no !que va! New York, siempre será New York.
Nos ha costado decidirnos a salir del establecimiento y no ha sido porque nos sintiéramos especialmente confortables allí dentro (que también) pero es que en el exterior llovía tanto que en vez de coches parecía que de un momento a otro íba a aparecer el Arca de Noé. El poco humor que me quedaba se iba convirtiendo en una mala leche.......Veía que el tiempo pasaba y no iba a poder cumplir el tercer objetivo que era "ir de tiendas" por la calle Fuencarral y adyacentes pero claro, a ver quién era el guapo que iba de tiendas por unas calles cuyos charcos te podían cubrir hasta los tobillos.
La lluvia bajó de intensidad y lo aprovechamos para salir a cumplir el tercer deseo. ! Já!. En cuanto doblamos la esquina, de nuevo volvimos a tener agua por arriba y agua por abajo. Hicimos dos equipos para ir de compras. El primer equipo formado por Luis y Pablo y con un paragüas para los dos se fueron en busca de comics y yo me dirigí "en busca de la falda perdida".
Recorrí la calle Fuencarral de arriba a abajo y de abajo a arriba cual prostituta buscando cliente y nada, harta de entrar y salir de las tiendas con un paragüas completamente mojado, telefoneé al otro equipo para reunirnos y salir de allí. Ellos sí habían conseguido su objetivo. Llevaban una bolsa con comics y revistas y allí estaba yo, sola, con un paragüas vuelto por la acción del aire, botas mojadas por los charcos y los coches salpicándome (no solo a mí) al pasar.
Tomé la decisión de volver a Zgza. pero claro, quedaban dos horas para que saliera el tren así es que para dar tiempo y como no apetecía pasear, nos tomamos un café en VIP´s. A las siete, cogimos el metro y de allí a la estación de Atocha. Leyendo el periódico, los comics y las revistas, pasamos hora y media a la espera de que el AVE nos trajera de nuevo a casa. Otra hora y media de viaje con película incluida, cuyo final te quedas sin ver si tu destino es Zgza. Yo estuve a punto de continuar hasta Barcelona para no quedarme sin saber quién era el asesino. No lo hice porque todo el mundo sabe que el asesino siempre es el mayordomo.
Una vez en casa, después de cambiarnos la ropa mojada por otra más cómoda y tumbada en el sofá me vino a la mente esa famosa frase que la gente de Madrid dice orgullosa de su ciudad : " De Madrid al cielo" Ja,ja,ja.

4/16/2008

Mi prima.

Tengo una prima (!hola Pili!). No es que sea "una prima". Es que es.....mi prima y la tengo lejos, nada menos que en Oklahoma. Hace más de 20 años y en vista de que ningún zaragozano le hacía "tilín", puso sus ojos (y su corazón) en un chico americano y desde entonces, comparten su vida. Tienen dos hijos y después de tres años sín vernos, nos volveremos a reunir a primeros de junio. Viene mi prima y uno de sus hijos.
La última vez que estuvieron aquí, nos despedimos desayunando un delicioso chocolate con churros (los que me leís, ya sabeis lo que siento por el chocolate) y quedamos en volver a desayunar otro chocolate en 2008 aprovechando la Expo y ese día, pronto llegará.
Cuando éramos pequeñas y junto con mi hermana, compartimos juegos. En esos juegos, "El Cordobés" era nuestro hermano; otras veces éramos las hermanas pequeñas de la serie "Bonanza". Fuimos hermanas de los protagonistas de todas las series de tv. Cualquier familia nos parecía más divertida y emocionante que la nuestra. Cuando crecimos, aceptamos la que teníamos (qué remedio).
Con el paso del tiempo, me casé y me fuí a vivir a Barcelona (esa es otra historia) y ella, se fué un poco más lejos.
Mantuvimos el contacto a través del correo clásico, ya sabeis, del que va dentro de un sobre al que se le pegaba un sello, bueno el caso es que las noticias tardaban unos 15 días en llegar y después, a esperar otros 15 días para recibir la respuesta.
De todas formas, esa espera también tenía su encanto. Eran días y días buscando en el buzón la llegada de noticias desde el otro lado del Atlántico. Dentro del sobre, siempre encontraba un trocito de su vida en forma de escritura .
Ahora es distinto. La tecnología lo ha cambiado todo y con Internet no hay distancia entre dos personas.También es verdad que ahora tengo menos tiempo que hace unos años, pero siempre tengo un hueco para "hablar" con ella.
Ella está al corriente de todo lo que ocurre por aquí. Hago de cicerone enviándole fotos de la ciudad. También sabe todo lo que acontece a mi alrededor y al de nuestra familia. Yo me encargo de ello. Le cuento cualquier cosa que hago y sé que a ella le gusta (me lo dice) leer mis e-mails. Mantener contacto con ella me da la sensación de que no está tán lejos y ahora estoy contenta porque el 2 de junio viene a pasar con nosotros casi un mes. Eso me hace sentir feliz y a la vez un poco triste. Así soy yo. Feliz porque nos veremos de nuevo y triste porque cuando se vuelva a ir, sé que tendrán que volver a pasar otros cuatro años hasta que vuelva de nuevo.
Tengo que vivir el momento sin pensar en lo que pueda ocurrir después.

3/21/2008

Tengo una noche en mi memoria.

Me acuerdo de una noche distinta a otras. Una noche que no había planeado que fuese así pero, que como casi siempre ocurre cuando no lo tienes planeado, resultó bién.
No era la noche de S. Juan, no. No era 24 de junio, pero esa noche transcurrió alrededor de una hoguera, delante de una enorme y auténtica tienda india llamada Tipi (me pregunto quién pondría este nombre a este tipo de tiendas. Seguro que no fué un indio). Bueno, el caso es que esta Tipi, tenía un diámetro tan grande que tenía su propia hoguera en el interior. Por supuesto, estaba abierta por arriba para que saliera el humo. Todo estaba preparado para cenar dentro de la tienda, pero la temperatura de la noche era tan buena, a pesar de estar en febrero, que alguien sugirió que cenásemos en el exterior, allí, en medio del campo. El cielo, oscuro, como corresponde a las nueve de la noche, estaba lo suficientemente limpio como para disfrutar del espectáculo de las estrellas. La Luna -mi amiga- apareció por el horizonte. Tan baja, tan baja y tan redonda, que al principio la confundí con una farola de la ciudad. La confusión no fué producto de la bebida ¿eh?. Entre tú y yo.........soy un poco miope.
A medida que avanzaba la noche, la luna lo hacía también hasta situarse sobre nuestras cabezas. Al verla allá arriba fué cuando pensé: " Mucha altura para una farola"
Nos sentamos en círculo alrededor de la hoguera y compartimos los pimientos, patatas y carçolts que se estaban asando sobre sus brasas. El toque carnívoro lo pusieron unos chorizos y longanizas. Todo ello acompañado de trozos de pan y de salsa romescu. Todo buenísimo. Para regar todo eso, había unas botellas de buén vino y otro, envasado en una especie de bota, hecha de material de papel de aluminio que se supone era para conservar el sabor de un vino, que no estoy muy segura que mereciera la pena ser conservado. No voy a decir nada, yo no lo probé.
No sé si fué el influjo de la luna, el vino o los porros, lo que hizo que la cena estuviese animada y las conversaciones fueran divertidas. Alguien -hombre, por supuesto-preguntó si sabíamos cómo se decía suegra en griego y al no obtener respuesta, él mismo respondió: "estorba". Y yo, que necesito muy poco para que salte enseguida mi lado feminista, le dije : Supongo que suegro se dirá :"estorbo"
El círculo que hicimos alrededor de la hoguera era amplio, pero a medida que la noche avanzaba y el frío se dejaba notar, nos íbamos acercando al calor del fuego y el círculo se estrechó. Yo personalmente me acerqué tanto, que sin darme cuenta terminé poniendo los pies sobre las brasas o rescoldos de la hoguera. Pensaba que tan solo era ceniza pero oye, que me dí cuenta que quemaban y tuve que apartar los pies corriendo. Verás, es que era la primera vez que estaba alrededor de una hoguera y no conocía el tema. Siempre he cocinado con gas. Pero claro, no es lo mismo sentarse alrededor de una cocina de gas y asar en ella los alimentos. No, no es lo mismo.
Mirando la hoguera alguien dijo: "El fuego hace hogar". Era solo una frase pero la verdad es que yo allí, me sentí como en casa.

2/28/2008

Buscando en el baúl de los recuerdos, uh,uh,uh.

El pasado viernes 22, tocó volver la vista atrás y eso, como dice Karina, "es bueno a veces".
Los que me conocen saben que me gusta la melancolía y el viernes me "inyecté" una buena dosis, gracias a una exposición que se inaguró en el Palacio de Sástago.
Ese recuerdo es el de una década -1978-1988. Durante esos años, una galería de arte llamada Pata Gallo primero y Caligrama después, sirvió como punto de encuentro no sólo a artistas de cualquier especialidad (pintura, escultura, fotografía, etc),sino también a críticos y público en general que, después de unos años de gran sequía cultural, echaban de menos un lugar en el que mostrar su arte, el cual era muy dificil exponer en otras galerías de la ciudad.
A tenor de todo lo que durante los años ochenta se vivía en ciudades como Madrid, los artistas de aquí, quisieron crear su propia "movida" y no la madrileña, sino la zaragozana y no me refieron a la marca de cerveza.
Dado que el arte no daba para comer, ahora tampoco, se abrió en dicha galería, una librería y un bar (apuesto que esto último era lo que realmente generaba dinero).
El caso es que en esta exposición podemos ver obras de esos locos, perdón.........artistas que durante esa década expusieron en dicha galería. El día de la inaguración, el Palacio de Sástago de llenó de gente. Apenas se pudo ver la exposición, todo eran saludos y enhorabuenas. Sé que había artistas que tenían sentimientos encontrados ante los recuerdos. A mí me gustó estar allí y volver a ver a tanta gente, aunque tanbién salí un poco triste. Es lo que tiene la melancolía.





2/05/2008

Chocolate, oro negro.






"El chocolate es sustitutivo del sexo y además, es adictivo". Esta rotunda frase me la dijo una amiga cuando una tarde no nos poníamos de acuerdo. Ella quería tomar una cerveza y yo, un chocolate con churros.
No es la primera vez que la oigo y sé que significa que cuando alguien tiene escasez de sexo, recurre al chocolate pero, es que me da igual, no es mi caso - voy sobrada- En cuanto a que es adictivo, yo prefiero decir que es complementario.
El chocolate es suave,oloroso, sabroso, sexy............. Eso hace que a veces, dude cuál de las dos cosas prefiero. Como cuando una vez acudimos a comer a VIPS y mirando la carta, descubrí un postre cuyo nombre me cautivó: "Homenaje al chocolate" ¡No podía creerlo! Habían reunido en una sola copa, chocolate en cinco diferentes texturas. En el fondo, un trozo de Brownie, sobre él, una bola de helado de chocolate, sobre ella, mouse de chocolate, todo ello regado con un sabroso sirope de chocolate y rematando todo este festival, un par de barquillos de chocolate.
Por supuesto, solo comí una ensalada. Tenía que dejar hueco para el "Homenaje"
Reconozco que soy casi "adicta" a él y que tengo tendencia a poseer cualquier cosa que sepa, huela o tenga color u olor a chocolate, pero es que aunque quisiera desengancharme (que no es el caso) lo tendría muy dificil y si no, acércate al supermercado.
Cuando llego allí, me encuentro con cantidad de productos alimenticios, y todos ellos tienen su versión de chocolate y claro, al igual que ocurre en el sexo, la carne es débil y peco.
Verás. ¿Que quiero helados o batidos?........De chocolate, por supuesto. ¿Los cereales del desayuno?....chocolateados!
Tengo galletas de chocolate, rellenas de chocolate y a su vez, bañadas en él. Tengo una botella con.......... (no,con un mensaje, no) con chocolate líquido que unas veces vierto, para más deleite,sobre un trozo de bizcocho de chocolate, y otras, sobre una tarrina de mouse de chocolate.
Una pregunta: ¿Habeis visto alguna vez una peli en el cine, comiendo palomitas? Sí, ya sé que direis que sí, pero.....¿y si son palomitas bañadas en chocolate? Oye, hasta la peli más cutre de Torrente, te parecerá una obra de arte y ensayo.
Decido huir de la zona de comida, no sin antes abastecerme de algunas cosillas y buscando una zona de salvación me acerco a la de perfumería, convencida de que allí no puede haber nada de chocolate. !Cuán equivocada estaba!
Allí compruebo que existe gran cantidad de productos de belleza cuyo componente base es el chocolate. ¿Podeis creerlo?
Nada más llegar, me entregan un folleto en el que se anuncia un tratamiento de belleza llamado "chocolaterapia". Y me digo: !Hala, a lo grande! Consiste en embadurnarte todo el cuerpo con.........bueno,ya sabes, mientras disuelves un par de pastillas en tu boca. Un completo relax por dentro y por fuera. Me llevo uno de esos folletos, a ver si me animo.
En uno de los estantes me encuentro con un brillo de labios sabor choco que es genial. Lo compro. Ahora, cada vez que me chupo los labios, las papilas gustativas entran en acción y pienso:¡ Qué dulces y sabrosos besos! A ver si convenzo a mi pareja para que se ponga un poco de ese brillo.
Amanece, comienzo el día con una ducha que me da energía y para ello, nada mejor que usar un gel de ¡chocolate!. En las mejillas, un toque de colorete en ese tono, unas gotas de colonia con olor a chocolate en el cuello y.........ya estoy lista para afrontar el día a día, y lo hago como un bombón.......de chocolate.
Ahora os dejo, tengo que salir y antes quiero ponerme una mascarilla de.........sí, de eso.

1/01/2008

Fín de año en la Haraponave.

Acabo de empezar a circular por el 2008 y espero que el recorrido sea como ir por una autopista de primera, es decir un camino sín ahujeros ni baches.
De todas maneras, aunque por las autopistas se pueda conducir a gran velocidad, yo no quiero ir demasiado deprisa. Intentaré circular por el nuevo año disfrutando de cada Km y con la ilusión de vivir nuevas experiencias. De hecho, ya he empezado a vivir la primera. Es la primera vez que he ido a un cotillón "privado". Privado por decir algo ya que en algún momento de la noche, llegó a haber unas 60 personas. Adivina cuál fué el lugar elegido: La Haraponave ( y no es el nombre de un pub). Es el mismo lugar donde el año pasado -que extraño, ayer decía, este año y hoy ya digo, el año pasado- en fín, que allí celebramos dos divertidas e inolvidables harapofiestas. El destino de este lugar es incierto y aunque supongo que la excavadora lo visitará este año, me gustaría que todavía hubiera una oportunidad para una harapotercera fiesta y esta vez, aconsejaría que se hiciera en primavera para no tener que soportar las bajas temperaturas de anoche.
La intención era preparar una barbacoa de verduras y embutidos, pero se quedó en eso......en intención. Hacía demasiado frío para estar al aire libre y decidieron hacerla dentro de la nave. Craso error. El mal uso de la barbacoa (es que el mecanismo es muy complicado) llenó la nave con tal cantidad de humo, que las personas que en ese momento estaban allí "desaparecieron" y cuando veias a alguien por entre el humo, te daba la impresión de que eran apariciones fantasmagóricas. Se hizo necesaria la apertura de las dos puertas y entonces el humo se fué, dejando paso a un frío helador que obligó a todos a cenar alrededor de una estufa de leña. Después de una cena un tanto "accidentada" y de dar la bienvenida al nuevo año con las tradicionales uvas y algo de champán, empezó el momento de los dj's. Como siempre, buena música, buenos vídeos y buenas vibraciones entre todos los asistentes, hizo que olvidáramos el frío existente. Bueno, los bailes y el alcohol también nos ayudaron a entrar en calor (a algunos más que a otros) y si no, mirar las fotos.
A las seis de la mañana abandoné la haraponave. No me importa madrugar pero me niego a ver la luz del amanecer sin haber dormido antes. Otro año más, he sobrevivido a las navidades.