No se si será influenciada por la película "Ventana Indiscreta" que no hace mucho vi por tv, pero me está pasando algo parecido a lo que le ocurrió a su protagonista. En ella Gary Grant se rompe una pierna y como no puede moverse de casa, se entretiene mirando por la ventana y ve cómo se comete un crimen en el edificio de enfrente...
Como yo por suerte no me he roto nada, no tengo tanto tiempo como el que él tenía para expiar por la ventana, pero no hay duda de que en el piso que está frente al mío, está pasando algo raro.
Después de mucho tiempo vacío, hace un año fué a vivir una joven pareja con dos niños pequeños. Sin apenas hacer ruido, pusieron el suelo de madera y la pared de la entrada la pintaron de dos colores fuertes. La parte superior en color vino y la inferior en naranja. Como he dicho eran colores fuertes, pero parecían claros comparándolos con los que usaron para las paredes de las habitaciones de los niños, que son las que veo desde mi piso. Azul ultramar para la del niño (un bebé) y rosa fucsia para la de la niña ( de unos 6 años). Niños que nunca vimos dormir en esas habitaciones. De hecho las persianas estaban siempre a la misma altura, ni subían ni bajaban y nunca ví las luces encendidas que me hiciera pensar que estaban allí, aunque de vez en cuando les oía llegar y a veces, si me cogían levantada a las 8 de la mañana, les oía salir de casa.
Muy de vez en cuando podía ver las persianas bajadas casi por completo y entonces permanecían así varios días. Me parecía una vida misteriosa.
Ese misterio aumentaba porque durante el año que vivieron allí nunca, he dicho nunca, tendieron ropa en el tendedor, ni una sábana, ni un jersey, ni una camisetica de los niños, de hecho nunca tuvieron tendedor, porque cuando fueron a vivir allí las cuerdas estaban rotas y así continúan y eso es extraño sobretodo porque con niños pequeños hay que lavar bastante. Mi pregunta es, si vivían allí, ¿dónde llevaban la ropa? Sí, vale, podían tener secadora pero ¿por qué no colocaron nunca cuerdas nuevas en el tendedor? Siempre vienen bien para tender un trapito de cocina por ejemplo. Raro, muy raro.
A veces (muy pocas) se les oía cerrar la puerta de entrada, la luz de la cocina encendida y al padre en un par de ocasiones le ví escobar la habitación del bebé, pero aparte de en ese par de ocasiones, nunca en el año que han vivido allí les ví a través de los cristales, de hecho, nunca les ví limpiarlos ( a ver si es que estaban tan sucios, que por eso no les podía ver)
Como si no tuviera otra cosa de qué preocuparme, elucubraba qué tipo de familia era y qué tipo de vida llevaban.
Un día, en la puerta del edificio apareció un cartel que anunciaba la venta de un piso y hace tan solo tres semanas el cartel desapareció y sin hacer ruido (de veras que no les oí marcharse) el piso de enfrente, quedó vacío. Nos pareció raro porque solo llevaban un año y además se notaba que se habían gastado dinero en la decoración.
Es raro, muy raro. Pareja joven que apenas ha vivido allí y que no ha tenido contacto con los otros tres pisos del mismo rellano- yo habré coincidido con ellos cogiendo el ascensor no más de tres veces- niños a los que oía en la escalera antes de entrar al piso pero que una vez dentro, ya no se les veía en sus habitaciones.
No puedo evitar mirar hacia esas ventanas cada vez que voy por el pasillo de mi casa esperando ver algún cambio y me sorprendí hace cuatro días cuando sin haber visto cómo lo hacían, las habitaciones de los niños volvían a estar pintadas, esta vez de colores claros, casi cremas.
Al salir de casa y ver su puerta abierta pude ver que las paredes de la entrada, también habían cambiado de color siendo claros también. Es muy raro que si son los mismos dueños, hayan cambiado su gusto por los colores de las paredes en tan poco tiempo y es muy raro que si solo querían pintarlas hayan tenido que vaciar el piso, lo que me hace pensar que ha cambiado de dueños.
Vuelvo a ver las dos persianas bajadas casi del todo, las dos a la misma altura. No hay muebles y nadie dentro.
Quizá cuando pase Semana Santa, siga ¿viendo? lo que ocurre.
Raro, muy raro.
4/22/2011
3/23/2011
El tranvía y The Amorous Ambassador en Zuera.


Después de una noche sin apenas dormir, me levanté ayer martes para enfrentarme a un día diferente...un martes diferente.
Para empezar, y sin que sirva de precedente, no me comí la napolitana de chocolate que cada martes me tomo para desayunar (bueno, cada martes es una distinta) y en su lugar, me fui con mi amiga Loli a montarnos en el tranvía y oye, nos encantó. Que digo yo que dentro de un año quizá estemos hartas de ir en tranvía, pero que ayer lo pasamos genial.
A Loli mediante sorteo le habían dado la oportunidad de hacer el recorrido del tranvía acompañada de otra persona y me invitó a ir con ella. Al principio cuando me lo dijo, dudé un poco porque sabía que ayer martes iba a estar nerviosa, porque a las 7 de la tarde, estrenábamos una obra de teatro en Zuera y teníamos que salir para allí después de comer para montar el escenario y pensé que iba a ir muy agobiada si dedicaba la mañana a viajar en el tranvía.
Como no me gusta perderme ninguna experiencia (si es buena, claro) y como con Loli, por su carácter, solo se pueden tener buenas experiencias, contesté que si.
Viajamos con algunos oyentes y algunos presentadores de Radio Zaragoza. El día estaba gris e incluso llovió un poco pero cuando estás en un ambiente agradable, eso es lo que menos importa.
La comida fué rápida porque el tiempo no corre...vuela y se acercaba la hora de salir.
Antonio, mi amante (en la obra) me vino a recoger a mi y a dos compis más -Camino y Sergio. Los demás acudieron por su cuenta.
Nada más llegar bajamos al almacén que hay debajo del escenario y recogimos todo lo necesario para ambientar la obra. La verdad es que el mobiliario deja bastante que desear. Con decir que la obra se desarrollaba en la embajada de EEUU en inglaterra y todos los muebles que encontramos eran de estilo castellano a saber...sofá rojo de escay con cojines estampados de terciopelo, taquillón de madera oscura y para rematar, una cama plegable, más conocida como cama turca, de 80 cm de anchura en la que nos tuvimos que meter Antonio y yo ¿¿¿...??? No me pregunteis cómo lo hicimos. Eso si, la bandera americana no faltó en la pared.
Empezamos puntuales y se fué desarrollando sin problemas y así fué hasta el final. Hubo pequeñas y divertidas anécdotas que quedarán para nosotros. Lo importante es que salió perfecta, sin fallos y eso anima mucho para preparar la próxima.
Para mis compañer@s mi abrazo más cálido. Sin la ayuda de todos, el éxito no hubiera sido posible.
Aquí y aquí os pongo unas pocas fotos de lo que sucedió el martes.
Viajamos con algunos oyentes y algunos presentadores de Radio Zaragoza. El día estaba gris e incluso llovió un poco pero cuando estás en un ambiente agradable, eso es lo que menos importa.
La comida fué rápida porque el tiempo no corre...vuela y se acercaba la hora de salir.
Antonio, mi amante (en la obra) me vino a recoger a mi y a dos compis más -Camino y Sergio. Los demás acudieron por su cuenta.
Nada más llegar bajamos al almacén que hay debajo del escenario y recogimos todo lo necesario para ambientar la obra. La verdad es que el mobiliario deja bastante que desear. Con decir que la obra se desarrollaba en la embajada de EEUU en inglaterra y todos los muebles que encontramos eran de estilo castellano a saber...sofá rojo de escay con cojines estampados de terciopelo, taquillón de madera oscura y para rematar, una cama plegable, más conocida como cama turca, de 80 cm de anchura en la que nos tuvimos que meter Antonio y yo ¿¿¿...??? No me pregunteis cómo lo hicimos. Eso si, la bandera americana no faltó en la pared.
Empezamos puntuales y se fué desarrollando sin problemas y así fué hasta el final. Hubo pequeñas y divertidas anécdotas que quedarán para nosotros. Lo importante es que salió perfecta, sin fallos y eso anima mucho para preparar la próxima.
Para mis compañer@s mi abrazo más cálido. Sin la ayuda de todos, el éxito no hubiera sido posible.
Aquí y aquí os pongo unas pocas fotos de lo que sucedió el martes.
3/16/2011
Mis días favoritos.
¡Vaya humedad que tuvimos ayer! Todo el día lloviendo sin parar, si hasta ví un par de caracoles paseando por el pasillo como Pedro por su casa...
Aunque los días de lluvia me entristecen, no estaba dispuesta a que me lo amargara y menos siendo martes, porque los martes junto con los jueves y también los viernes por distintos motivos, son mis días favoritos.
El tema empieza ya muy de mañana cuando quedo en el centro con dos amigas para desayunar, pero que conste que son desayunos de trabajo. Como profesoras de inglés que somos, el desayuno implica que hablemos solamente en ese idioma.
Me gusta estar con ellas y si a esto le añadimos que el desayuno incluye una deliciosa napolitana de chocolate, el encuentro se pone de matrícula de honor.
A las 6 de la tarde vuelvo a tener otro de esos momentos agradables de los martes y que por cierto, también está relacionado con el idioma inglés, porque a esa hora me reuno en la EOI para ensayar con Antonio, un amigo y compañero de teatro con el que me lo paso genial y entonces ensayamos la obra.
Pero ayer nuestro encuentro comenzó de manera diferente y muy divertida...sobretodo para mí.
Resulta que cuando yo llegué, él, como casi siempre ya estaba allí (es que él es muy puntual).
Estaba sentado en un banco del hall de la escuela apoyado en el radiador. Fuí a pedir la llave de la sala y cuando Antonio se levantó para ir allí, se dió cuenta de que no tenía el script (guión para los de la LOGSE). Después de buscarlo infructuosamente, llegamos a la conclusión (listos que somos) de que la única posibilidad era que se hubiera caído por detrás del radiador y de verdad que era lo último que hubiéramos deseado, porque era prácticamente imposible sacarlo de allí.
Apartamos el banco e intentamos meter el paragüas por arriba- imposible- metimos la mano por abajo...sin resultado alguno.
En ese momento me entró la risa, sí ya sé que la cosa no pintaba bién, pero ¿qué iba a hacer? ¿llorar?.
Ahí estaba Antonio mirándome asombrado por el "ataque" de risa que me había entrado y yo allí sentada en el banco y tapándome la cara intentando que se me pasara.
Viendo que la solución del problema era complicada, me acerqué a conserjería para que nos hicieran otra copia del guión y conteniendo la risa les comenté lo que nos había pasado.
Era muy gracioso ver a Antonio frente al radiador, agachado e intentando- sin éxito- sacarlo de ahí. Junto a él una de las conserjes que nos vino a echar una mano, estaba metiendo un palo por arriba. A los dos minutos desistió, pero no se amilanó. Se metió en conserjería y volvió a salir con un alambre algo grueso, el cual metió entre las piezas del radiador. Cuando conseguía agarrar el script intentaba subirlo, pero en varias ocasiones se volvió a caer antes de llegar arriba. Ella, agachada metiendo el alambre subiéndolo y bajándolo y Antonio y yo de pié, esperando que asomara por arriba una puntita del guión para agarrarlo con todas nuestras fuerzas. En esa posición teníamos cierto riesgo, ya que los movimientos que la conserje hacía con el alambre, ponía en riesgo nuestros ojos.
La conserje se lo tomó como algo personal y oye, que al final lo consiguieron sacar. En un momento dado, vimos aparecer una esquina del guión por detrás del radiador y grité: "¡Antonio por Dios, no lo sueltes!.
Aunque los días de lluvia me entristecen, no estaba dispuesta a que me lo amargara y menos siendo martes, porque los martes junto con los jueves y también los viernes por distintos motivos, son mis días favoritos.
El tema empieza ya muy de mañana cuando quedo en el centro con dos amigas para desayunar, pero que conste que son desayunos de trabajo. Como profesoras de inglés que somos, el desayuno implica que hablemos solamente en ese idioma.
Me gusta estar con ellas y si a esto le añadimos que el desayuno incluye una deliciosa napolitana de chocolate, el encuentro se pone de matrícula de honor.
A las 6 de la tarde vuelvo a tener otro de esos momentos agradables de los martes y que por cierto, también está relacionado con el idioma inglés, porque a esa hora me reuno en la EOI para ensayar con Antonio, un amigo y compañero de teatro con el que me lo paso genial y entonces ensayamos la obra.
Pero ayer nuestro encuentro comenzó de manera diferente y muy divertida...sobretodo para mí.
Resulta que cuando yo llegué, él, como casi siempre ya estaba allí (es que él es muy puntual).
Estaba sentado en un banco del hall de la escuela apoyado en el radiador. Fuí a pedir la llave de la sala y cuando Antonio se levantó para ir allí, se dió cuenta de que no tenía el script (guión para los de la LOGSE). Después de buscarlo infructuosamente, llegamos a la conclusión (listos que somos) de que la única posibilidad era que se hubiera caído por detrás del radiador y de verdad que era lo último que hubiéramos deseado, porque era prácticamente imposible sacarlo de allí.
Apartamos el banco e intentamos meter el paragüas por arriba- imposible- metimos la mano por abajo...sin resultado alguno.
En ese momento me entró la risa, sí ya sé que la cosa no pintaba bién, pero ¿qué iba a hacer? ¿llorar?.
Ahí estaba Antonio mirándome asombrado por el "ataque" de risa que me había entrado y yo allí sentada en el banco y tapándome la cara intentando que se me pasara.
Viendo que la solución del problema era complicada, me acerqué a conserjería para que nos hicieran otra copia del guión y conteniendo la risa les comenté lo que nos había pasado.
Era muy gracioso ver a Antonio frente al radiador, agachado e intentando- sin éxito- sacarlo de ahí. Junto a él una de las conserjes que nos vino a echar una mano, estaba metiendo un palo por arriba. A los dos minutos desistió, pero no se amilanó. Se metió en conserjería y volvió a salir con un alambre algo grueso, el cual metió entre las piezas del radiador. Cuando conseguía agarrar el script intentaba subirlo, pero en varias ocasiones se volvió a caer antes de llegar arriba. Ella, agachada metiendo el alambre subiéndolo y bajándolo y Antonio y yo de pié, esperando que asomara por arriba una puntita del guión para agarrarlo con todas nuestras fuerzas. En esa posición teníamos cierto riesgo, ya que los movimientos que la conserje hacía con el alambre, ponía en riesgo nuestros ojos.
La conserje se lo tomó como algo personal y oye, que al final lo consiguieron sacar. En un momento dado, vimos aparecer una esquina del guión por detrás del radiador y grité: "¡Antonio por Dios, no lo sueltes!.
El esfuerzo mereció la pena y la alegría de los tres fué inmensa, parecía que hubiéramos ganado un torneo de guiñote.
De todas formas y aunque otra conserje ya nos había hecho otra copia, sacar el de Antonio era una cuestión de orgullo propio. No podíamos consentir que el guión se riera de nosotros...eso no estaba en el guión.
Después fuimos a ensayar y por supuesto salió muy bién, siempre nos ha salido muy bién porque hay complicidad entre los dos.
Al finalizar nos despedimos y me fuí a reunir con mis amigas del club del martes. Lo primero que hice al llegar fué contarles lo que me había pasado con el guión, más que nada porque me vieron llegar tan contenta que tuve que contarlo y la risa apareció de nuevo.
Pasadas las nueve de la noche todas nos fuimos a casa y seguía lloviendo, pero ya me daba igual porque durante el día y a pesar de la lluvia, me había reído un montón.
Gracias a tod@s los que lo hicisteis posible.
De todas formas y aunque otra conserje ya nos había hecho otra copia, sacar el de Antonio era una cuestión de orgullo propio. No podíamos consentir que el guión se riera de nosotros...eso no estaba en el guión.
Después fuimos a ensayar y por supuesto salió muy bién, siempre nos ha salido muy bién porque hay complicidad entre los dos.
Al finalizar nos despedimos y me fuí a reunir con mis amigas del club del martes. Lo primero que hice al llegar fué contarles lo que me había pasado con el guión, más que nada porque me vieron llegar tan contenta que tuve que contarlo y la risa apareció de nuevo.
Pasadas las nueve de la noche todas nos fuimos a casa y seguía lloviendo, pero ya me daba igual porque durante el día y a pesar de la lluvia, me había reído un montón.
Gracias a tod@s los que lo hicisteis posible.
3/06/2011
Jueves lardero y carnavalero.
Sabido es que los jueves es el día de la semana en el que disfruto un montón en mis clases de Latinos. Me beneficia física y sicológicamente y por supuesto, espero poder seguir acudiendo a ellas. Pero este jueves era diferente. Era jueves lardero y también carnavalero y se quedó en acudir a clase disfrazados y que al finalizar nos comeríamos el típico bocadillo de longaniza. Y cumplimos...
Mi amiga Loli y yo decidimos disfrazarnos de chicas de los 60's y la elección no fué baladí. Es que antes de acudir a clase, grabamos en vídeo una canción de esa década. Concretamente la canción elegida fué "Tengo el corazón contento" de Marisol.Era nuestro segundo vídeo. Lo que empezó como una broma entre Loli y yo, se ha convertido en algo que nos divierte mucho. No pretendemos nada solo divertirnos y vaya si lo conseguimos. Quisimos vestirnos acorde con la canción de Marisol y Loli tenía de todo. Ella me proporcionó los pantalones, las gafas y las flores para el pelo y vestida así me fuí a su casa -por suerte su casa está junto a la mia, porque ir por la calle vestida de sesentera con flores en el pelo un día de invierno de 2011 no es para que quede constancia de ello.
Pasé a su casa y grabamos el vídeo (incluyendo un pequeño fallo al comenzar la última estrofa) y ya vestidas como estábamos de sesenteras, decidimos que ese sería nuestro disfraz para ir a Latinos.
Como Latinos está más lejos que la casa de Loli, me remangué los pantalones para que no se me vieran por debajo del abrigo (tímida que es una) pero en la puerta, antes de entrar me los volví a poner bien, nos pusimos la gafas de aquella época y entramos a las clases. Allí vimos caperucitas rojas, una india piel roja, varios vaqueros y una vaquera, un bailarín de la danza del vientre y otra chica disfrazada de no sé qué, alguién dijo que iba de ángel negro, pero que fuese de lo que fuese, era un disfraz muy trabajado, aunque el único problema que tenía era que llevaba unas alas negras que resultaban un tanto incómodas para bailar salsa, pero que sin pensárselo dos veces, se las quitó antes de empezar a bailar y después de la sesión fotográfica.
Al finalizar el baile y como después del ejercicio se nos había abierto el apetito, nos lanzamos al bocadillo de longaniza olvidandonos por un momento de las calorías que nos íbamos a meter y mira si nos importaba que incluso de postre nos comimos unos croasants bañados en chocolate. Mmmmm...mi chocolate.
Nos encantan las celebraciones. En esta ocasión la excusa ha sido el carnaval pero eso es lo de menos. Ya hay quién está proponiendo celebrar la fiesta de los pijamas y conociéndola, no parará hasta que lo consiga...y si no, al tiempo.
Aquí más fotos.
3/01/2011
Otro sábado.
Ayer sábado me fuí al cine. Una amiga me pidió que la acompañase y acepté. Hacía mucho tiempo que no iba al cine un sábado por la noche y a veces me gusta salirme de la rutina, si si, a veces me lanzo a la aventura...¡¡¡halaaa, que sea lo que Dios quiera!!!.
La peli empezaba a las 22.20, así es que teníamos tiempo para cenar y había que decidir a dónde ir.
Como no somos de cenar mucho, dudábamos entre un sandwhich (bocata, para los de la Logse) o un chocolate con churros...¿He dicho que dudábamos?, pues no, la verdad es que lo teníamos bastante claro, un chocolate con churros en el Centro Independencia era la mejor cena que podíamos tener. Ya sé que no es muy fino ni muy romántico cenar eso, ni aunque lo adornásemos con velas aromáticas, pero después de todo ni ella ni yo estábamos con nuestras parejas así es que, el romanticismo no tenía mucho sentido entre nosotras.
Durante una hora estuvimos hablando, por eso cuando salimos de allí, el chocolate y sobretodo los churros, ya nos había hecho la digestión y menos mal, porque en la película que vimos a continuación titulada RED, los disparos, las carreras de coches, las explosiones, la música, en definitiva la acción era tal y a tal volumen, que si llegamos a entrar recién terminada la cena, seguramente lo siguiente que hubiera visitado hubiera sido los servicios.
La peli no está mal, los actores son buenos y los diálogos son simpáticos, con cierta ironía diría yo, pero la historia es muy poco creíble.
Es un film totalmente made in USA, pero como ya había visto antes el trailer de la película, no me esperaba otra cosa.
Cerca de las 00.30 salimos a la calle y telefoneé a mi pareja porque sabía que no estaría en casa. Estaba en un agradable bar con nombre africano en la calle El Turco donde unos amigos ponían música, así es que para allí nos fuimos mi amiga y yo y allí estuvimos hasta casi las 2.30 de la madrugada.
A esa hora cogimos un taxi y en el camino de vuelta a casa, el sueño empezó a dar señales, aún así al llegar al hogar aún puse las fotos en el ordenador y quise empezar a escribir en el blog, pero el sueño pudo conmigo y no pude llevar a cabo mi frase de cabecera "No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy".
Os dejo unas fotos que hice en el bar.
2/20/2011
Fin de semana.
Elegir un local donde den de comer y que luego pongan Salsa (y no para untar, precisamente) no es fácil. Esta vez se encargó Jesús y eligió el Q4.
La cena, como casi siempre sucede cuando reservas para varias personas, el menú que ofrecen no vale lo que cuesta. En la cena estuvimos 12 +1 pero más tarde se unieron 4 más.
Es la primera vez que salgo de noche y vuelvo a casa con la ropa oliendo a Lolita Lempika (mi actual colonia) gracias a la ley antitabaco. Lo siento por los fumadores pero seguiré peleando para que ya no haya marcha atrás.
Volví casi a las 4 de la mañana después de haber bailado un montón pero en absoluto cansada. Me acosté y traté de descansar porque cuando me despertase, tenía una agradable comida familiar. Con 24 horas de retraso celebramos el cumpleaños de Luis. La verdad es que no tenía hambre, pero sueño, un montón.
No todos los fines de semana son tan movidos pero de vez en cuando, el cuerpo "me pide marcha".
Más fotos aquí.
Más fotos aquí.
2/06/2011
Paseo en bici.
Esa mañana cogí la bici aún siendo consciente de que no sé manejarla con la suficiente soltura. Bueno, la verdad es que hay poca estética en mi manera de circular con ella...pero no me rindo.
Media hora circulando con ella fué suficiente para agotarme física y mentalmente,así es que decidí tomarme un respiro. Aprovechando el buen tiempo, elegí una terraza del centro.
Allí sentada con mi cerveza en la mano, me llamó la atención la diferente "fauna", con perdón, que puebla este planeta. Veamos:
En la acera de enfrente había tres músicos que por su aspecto, deduje que eran europeos del norte y que tocaban los instrumentos muy bién, lo cuál era bastante de agradecer, teniendo en cuenta que a dos mesas de donde yo estaba, había un chaval joven, supongo que esperando a alguien y que para hacer mas corta su espera, escuchaba a través de sus auriculares, la música que salía de su móvil a una potencia tal, que sin habérselo pedido hacía partícipes de sus gustos musicales a todo ser viviente que estuviera a 5 metros a la redonda. No quiero ni imaginarme los problemas auditivos que ese chico tendrá dentro de unos años.
Aparté mi vista de él para seguir fijándome en los demás mortales y de repente mis ojos se detuvieron, y ójala no lo hubieran hecho, en un ser, en una persona o en un ente, que se dedicaba a rebuscar en el interior de una papelera.
Sin mover un solo músculo de su cara que mostrara un signo de alegría, sacó de dicha papelera un medio bocadillo envuelto en papel de plata y ni corto ni perezoso lo desenvolvió y empezó a comérselo.
Llevaba un abrigo, que si le proporcionaba algo de calor sería debido a la gran cantidad de mierda que llevaba encima, aunque la suciedad del abrigo competía con la que llevaba en el pelo...¡¡qué horror!! Difícil de describir lo que estaba viendo.
Llevaba el pelo largo, muy largo. Una melena que le bajaba por debajo de los hombros pero la tenía toda tan apegotonada, que ni se movía, su melena era una sola pieza. Daba la impresión de que llevaba puesta una redecilla.
Me tenía tan impresionada, que no podía apartar mis ojos de él a pesar de que su pelo me provocaba ganas de vomitar. Seguro que más de uno sabe de quién hablo. El caso es que si se cortara el pelo, se duchara y se pusiera ropa limpia, sería hasta agradable porque la verdad es que su cara tiene una expresión simpática.
Dejé de mirarle para que él pudiera seguir comiéndose el bocadillo libremente, sin ser juzgado por mí y también para evitar que yo terminara vomitando.
En medio de la acera ví a un señor mayor, muy mayor, yo diría cercano a los 80, que sentado en el suelo con un cartel delante pedía dinero. Moviéndome un poco pude leer lo que ponía en el cartel. Decía: "Una ayuda por favor. Tengo cuatro hijos". Me sorprendió el mensaje porque el hecho de que alguien pida dinero para alimentar a sus cuatro hijos, tiene sentido si los hijos son pequeños, pero la elevada edad del señor hacía suponer que el más joven de ellos no debía de tener menos de 30 ó 35 años y entonces me pregunto ¿Por qué demonios esos hijos no se hacen cargo de su padre? ¡¡Uff!
Lo siguiente que pude ver fué un señor paseando, sujetando con una mano un palo largo en cuya parte más alta había una bandera o estandarte y un ramo de flores de plástico atado. En la otra mano llevaba un cartel que no pude leerlo bién pero que decía algo religioso porque pude ver la palabra Dios.
Lo primero que hice fué mirar el botellín de cerveza que yo tenía sobre la mesa. Todo eso que había visto en un solo momento tenía que ser consecuencia del alcohol, pero no, mi cerveza era sin, como siempre, así es que debía ser verdad toda esa gente rara que había estado pasando por delante de mí.
Volví a coger la bici y me fuí de allí. Viendo mi estilo circulando sobre dos ruedas pensé que igual había otra persona sentada en otra terraza que viéndome, pensara que yo también formaba parte de esa fauna rara.
12/27/2010
The Amorous Ambassador.

Ya está. Ya hemos estrenado la obra, y el resultado no ha estado mal si tenemos en cuenta las dificultades que este año hemos tenido para conseguir llevar a buen puerto, el maravilloso mundo del teatro.
El público asistente, que por cierto llenaba la sala, salió muy contento felicitándonos por el trabajo que habíamos hecho, pero a nosotros los actores, que sabemos lo que podía haber sido y no fué, el resultado no nos dejó muy satisfechos.
Nunca el destino nos había puesto tantos impedimentos para representar una obra de teatro.
Cuando solo quedaba un mes para el estreno, todavía estábamos buscando a alguien que asumiera uno de los papeles mas complicados de esta obra porque conlleva muchas entradas y salidas del escenario así como muchos cambios de sexo...ahora soy Joe, ahora Josephine, ahora me pongo la peluca, ahora me la quito.
Cuando estábamos a punto de tirar la toalla, apareció él y nos solucionó el problema aunque seguía siendo muy complicado reunirnos los ocho para ensayar. De hecho, solo lo hicimos en una ocasión, dos días antes del estreno...¡¡Si señor!! ¡¡Con un par...!!
Eso hizo que el martes cuando salimos a escena, los nervios nos traicionaran y cometiéramos algunos fallos. No obstante tanto el público, mayoritariamente alumno, como los profesores, nos felicitaron sinceramente porque ellos no percibieron los errores que nosotros cometimos.
Creo que hace falta tenerlos muy bien puestos para, a pesar de las dificultades, ponernos el mundo por montera y seguir adelante con el proyecto. Estoy segura de que otros en nuestro lugar se hubieran dado por vencidos. Pero no es nuestro caso. Nosotros somos muy valientes o unos inconscientes. O simplemente es que tenemos un punto de locura que nos empujó a seguir adelante. Incluso el actor que hace un mes se unió a nosotros, se sorprendió cuando supo que la obra se iba a estrenar en navidad. Él es actor amateur desde hace diez años y nos dijo que en su grupo ensayaban de 7 a 8 meses antes del estreno. Sin embargo nosotros lo solucionamos en tres y ensayando solo un día por semana y para rizar el rizo...nunca estando todos juntos.
Por los años que llevo haciendo teatro y porque conozco a actores de otros grupos, sé que los errores y fallos durante la representación de una obra es de lo mas normal. Como se dice en tv, es lo que tiene el directo.
La parte positiva es el contacto directo con el público, eso para mí compensa la tensión, los nervios y las complicaciones que surgen en todas las actuaciones .
Como todos los años, quiero agradecer a todos mis compañeros el esfuerzo y las horas que han/ hemos invertido para poder actuar en la fecha prevista. El público se lo merecía.
Ahora toca, a la vuelta de estas minivacaciones navideñas volvernos a poner las pilas y preparar lo que será sin duda, un éxito en Zuera.
Chicos...Limelight volverá a triunfar allí.
Las fotos aquí.
12/05/2010
"Acuario" by Rupert.
El sábado 4 de diciembre mi amigo Rupert actuó para unos cuantos amigos. Rectifico, actuó para unas cuantas amigas. Cristina, Josita y yo acompañada de Luis nos reunimos con él en una especie de nave que está a las afueras de Zaragoza. Iba a decir, según una expresión muy de aquí, que la nave está " donde Cristo perdió la zapatilla", pero hacía tanto frío en esa nave que estoy segura de que ni Cristo hubiera ido allí, pero nosotras sí. Nosotras quisimos estar con él apoyándole en esta proyecto, porque sabíamos que merecía la pena ...y no nos defraudó.
Consciente del frío que allí hacía y para evitar que la audiencia se le congelara en pleno concierto, nos preparó cuatro sillas, dos delante y dos detrás con sendas mantas apoyadas en los respaldos para que nos envolviéramos en ellas y en el centro una estufa de butano, que solo se notaba su calor si pegabas a ella los pies y las manos.
Después de preparar la cámara de vídeo, empezó el espectáculo. Lo primero que nos dijo Rupert fué que teníamos que volver a ser adolescentes de 16 años y ver su actuación como si tuviéramos esa edad, ya que es el público al que va dirigido principalmente. Enseguida nos metimos en el papel, después de todo tampoco han pasado tantos años.
Delante de un telón con los doce signos del zodiaco y las constelaciones comenzó la charla sobre la era Acuario. Nos habló del daño que estamos haciendo al medioambiente con toda la basura que generamos. Cada hora, 4 especies de animales desaparecen. No podemos continuar en esta sociedad con este nivel de destrucción del planeta. Explicó una serie de coincidencias entre lo que algunos científicos han dicho y lo que algunas religiones dicen, que viene a ser que para 2012 habrá un cambio de Era y que algunos lo relacionan con el fin del mundo.
A pesar de que el contenido de la charla es muy interesante, para evitar que sea muy densa para los chavales se corta en varias ocasiones que él aprovecha para interpretar unas canciones- seis en concreto- todas ellas bastante conocidas aunque sean de los años 70.
Durante la explicación, Rupert hace algunas preguntas a la audiencia, interactuando con ella para que la charla, aunque sea durante unos momentos, se convierta en conversación.
La actuación dura algo mas de hora y media pero la verdad es que se hace muy amena y aunque sea en inglés es fácil de entender para cualquiera que tenga un conocimiento medio de ese idioma y además ayuda su buena pronunciación y entonación. Tengo que aclarar que Rupert es inglés, de ahí su buena pronunciación y entonación en ese idioma. Lo da todo cuando canta y cuando habla y eso se percibe.
Como colofón y para finalizar su actuación se desmelena y nos vuelve a hacer vibrar con su versión de "Satisfaction" como ya hizo en su obra de teatro "Drakula". De hecho ayer y a pesar del frío o quizá por eso, al empezar la canción, Cristina y yo en lugar de liarnos la manta a la cabeza como normalmente se dice, lo que hicimos fué despojarnos de ellas y empezar a bailar. Eso nos ayudó a entrar en calor.
Cuando acabó la canción, Luis apagó la cámara y dimos por finalizada la sesión. Recogimos un poco las cosas y nos fuimos a un bar para con el calor, en mi caso de un café con leche, darle a Rupert nuestra opinión de lo que habíamos visto, oído y vivido...por mi parte, pura Satisfaction.
Fotos, fotos y fotos...aquí.
¿Quedamos en el Albergue?
Tanto tiempo sin ver a algunos de mis amigos, que cuando me dijeron que el sábado 27 podría encontrarme con ellos, no me lo pensé dos veces. Para hacerlo posible incluso cambié mi rutina del sábado, es decir la limpieza de ese día la pasé al viernes. Ya sé que puede parecer poco importante pero que a mí me supone un gran esfuerzo debido a mi mentalidad cuadriculada. Aún así, lo hice.
El lugar del encuentro fué el Albergue Municipal, que cuando mi pareja me dijo que iba a ser allí, lo primero que pensé fué que a nuestros amigos les debía de haber golpeado la crisis duramente si tenían que ir a comer y cenar al mismo lugar que los sin techo.
Me alegré cuando me aclaró que este albergue es una especie de hotel que se abrió con motivo de la Expo y que sirvió y sirve como alojamiento y que no tiene nada que ver con el otro albergue que dedica todos sus esfuerzos en ayudar a los pobres de la ciudad.
El edificio es muy acogedor y con un ambiente muy agradable que hace posible que siempre esté lleno de turistas especialmente jóvenes.
El motivo de elegir ese sitio era que allí se iba a celebrar un mercadillo o rastrillo tan de moda a medida que avanzan los días y se acerca la navidad. En él se podía encontrar todo tipo de ropa- yo me compré una camiseta por 2 euros- bolsos- me compré uno por 8 euros, gorros, bufandas, bisutería y demás complementos que eran verdaderas gangas.
A la misma vez que la gente compraba, se podía disfrutar de la música que iban poniendo nuestros amigos y los vídeos que mi pareja puso. Todos ellos tuvieron que repartirse el tiempo para poder aprovechar las más de 12 horas que iban a estar allí. Preciosa y variada música y hermosos vídeos.
Todo ello empezó a las 12 de la mañana y los primeros en llegar encontraron los mejores chollos en los puestos del mercadillo.
Cuando cambié mi rutina del sábado para poder llegar pronto al albergue, pensé que estaría bien darme una vuelta por la ciudad y pude descubrir que los sábados por la mañana hay otro mundo más allá de mi casa y que la gente que pasea ese día, tiene una expresión en la cara más relajada que la que tiene cualquier otro día de la semana. Me estoy planteando que lo que ese sábado era tan solo un cambio en mi vida, se convierta en rutina para poder tener libres las mañanas de ese día.
Volviendo al mercadillo diré que se mantuvo hasta pasadas las 10 de la noche aunque la música que ellos ponían se alargó toda la noche. De hecho, mi pareja y yo nos fuimos a la 1.30 de la madrugada pero otros se quedaron para seguir poniendo música y hacer que los clientes se sintieran más a gusto.
Tan a gusto como yo me sentí cuando os vi a todos vosotros. Ya sabeis quienes sois.
Aquí hay más fotos.
11/15/2010
Teatralizando el fín de semana..
En mayor o menor medida todos somos actores. Actores protagonistas de nuestra propia vida, papel que por cierto, no hemos elegido nosotros pero que el director de todo esto, nos obligo a aceptar.
Papeles con los que algunos no están de acuerdo y lo demuestran abandonando el teatro de la vida, antes de que el director les saque del grupo.
Y es que la vida es puro teatro. Complicado teatro de la vida que para algunos es una comedia y sin embargo para otros resulta una tragedia.
Durante dicha obra, cada actor/actriz tiene un papel que representa con mayor o menor acierto. De hecho, lo que algunos hacen a lo largo de su vida es un papelón. Es la única obra (que yo sepa) donde la frase "muere hasta el apuntador" cobra sentido ya que excepto el director, todos los demás tarde o temprano abandonamos nuestro papel de la misma manera y son muy pocos los que se van con el reconocimiento por el gran trabajo realizado. La mayoria se van sin ni siquiera recibir los aplausos finales que todos los actores agradecen/agradecemos al finalizar la representación.
Dentro de mi actuación diaria en la vida, he decidido rizar el rizo y pertecer a un grupo de teatro. Es decir, actuar eligiendo mi propio papel y este fín de semana, he rizado el rizo aún más y lo he teatralizado.
El viernes, ensayando mi propio papel en la obra que representaremos en Navidad.
El sábado, asistí a un ensayo general de la obra de teatro que unos amigos van a representar a lo largo y ancho de España. Y el domingo, en el Teatro Principal fuí a ver : "Endgame" de Samuel Beckett...¡¡Toma ya!!
Hoy lunes, vuelvo al papel que el director de todo esto llamado vida me ha asignado. Papel que trato de llevar a cabo lo mas dignamente posible y al que cuando puedo, trato de aportar mis propias ideas.
Quizá me esté rebelando contra ese director que me dió un papel que yo no pedí, pero que tampoco quiero perder.
De todas formas, a veces tengo mis dudas y me pregunto si esa rebeldía mia, formará parte del guión establecido.
Aquí más fotos.
10/30/2010
Concierto Túa Blesa.
Viernes noche y yo en el albergue y no porque no tuviera casa para dormir, no. Se trata del albergue juvenil y tampoco estaba allí por ser "juvenil", dejé de serlo hace muy poco.
Simplemente acudí a escuchar a un grupo de música cuyo cantante es el profesor de literatura Tua Blesa. El grupo se llama "Tua Blesa y los Graduados".
Aunque conocía al cantante por haber participado en un proyecto artístico de mi pareja, esa era la primera vez que le iba a escuchar cantar.
Ni siquiera sabía dónde estaba el albergue, pero tampoco me fué difícil encontrarlo ya que esa zona la conozco muy bién.
El edificio es una casita de ladrillo de la época de los árabes y al entrar en el hall ya me sentí muy bién. El ambiente que se ha conseguido es muy agradable. A la izquierda está el mostrador dónde te atienden y responden a todas tus preguntas. Hay rincones muy acogedores con unos sofás y unas mesitas con folletos informativos. En otro rincón había unos ordenadores y una pareja de jóvenes que hablaban en inglés estaban usándolos.
Me acerqué al joven que estaba detrás del mostrador para preguntarle dónde iba a tener lugar el concierto y me indicó que bajara por unas escaleras estrechas y de piedra que bajaban y bajaban hasta llegar a una especie de catacumba.
En una sala muy grande con techo abovedado había un pequeño escenario y allí cuando llegué estaba cantando un grupo, pero el cantante no era Tua.
Después de interpretar varias canciones que no estaban mal, hubo un descanso y tras él salió el terremoto Tua, sesenta y pico años, profesor de literatura, vestido de punkie y con el pelo pintado de un verde rabioso y entonces empezó el espectáculo. Durante toda su actuación no paró de bailar y dar marcha.
El público muy entregado bailó con él.
Me dí cuenta de que el grupo que tocaba era el mismo que había estado tocando anteriormente, solo había cambiado el cantante.
Durante su actuación se proyectaron unos preciosos vídeos preparados por Luis y Tomás.
Me gustó el espectáculo, el ambiente que se creó y el local. ¿La música? No es mi música preferida pero como tampoco fueron muchas canciones, el balance fué positivo.
Aquí encontrareis otras fotos.
10/17/2010
Nueva salida de las chicas del club.
El pasado jueves, Loli, Elena y yo ( miembras del club del martes) salimos al centro. Este escrito es por Elena, que cuando íbamos en el autobús me "reprochó" que no hubiera escrito nada en el blog desde el pasado 19 de septiembre, cuando falleció Labordeta.
El pasado martes como coincidió con el día del Pilar el club se cerró y decidimos salir y vivir juntas un ratito de las Fiestas. En realidad, lo que queríamos era comernos un helado. Lo teníamos pendiente desde el verano y no era cuestión de retrasarlo más, porque el frío y el cierzo están llegando a pasos agigantados.
He sugerido ir a una heladería/chocolatería que han abierto hace poco en la Plaza del Pilar ya que como estaba acatarrada y me dolía la garganta, quería un chocolate caliente en vez de un helado.
Cuando hemos llegado estaban todas las mesas ocupadas y nos hemos tenido que sentar en el exterior donde había algunas vacías peeero, Loli ha dicho que nos sentáramos en una en la que todavía quedaban los vasos vacíos de los anteriores ocupantes. Enseguida ha salido el camarero y nos miraba dudando de si esos vasos vacíos sobre la mesa eran nuestros o si acabábamos de llegar. Para salir de dudas se acerca y nos pregunta si éramos nuevas, ja,ja,ja. Y yo voy y le respondo: "¡Hombre, muy nuevas no somos! que ya tenemos unos años y las tres nos hemos reído aunque a él no le hemos contagiado nuestra risa. (primer tropiezo)
Ha sacado una pequeña libreta electrónica y nos ha preguntado qué queríamos. Loli ha pedido un chocolate con un cruasant porque no había churros (segundo tropiezo) y yo un chocolate solo. Mas o menos todo bién hasta que a Elena le ha dado por pedir ¡¡un chocolate con una bola de helado!!
El camarero la mira y la conversación ha sido más o menos así:
_ No se puede.
_¿Por qué no?
_Porque no existe como producto y no lo puedo anotar en la libreta electrónica.
_ A ver si vamos a tener que echar de menos a esos camareros que llevaban una libreta de hojas
de papel y un lapicero- he dicho yo.
_Quizá usted haya querido pedir un blanco y negro. (Un café con bola de helado)
_No, yo he pedido un chocolate con una bola de helado- ha respondido mi amiga.
_Pues no hay.
_Vale, vale. Pues un chocolate solo.
Y se va...
Nosotras nos quedamos extrañadas de lo "corto" que había sido el camarero, ya que si no existía como producto único, podía haberle traído un chocolate por un lado y una bola de helado por otro y una vez en la mesa, haberlo mezclado y cobrar dos productos ...pero no.
Divagando sobre esto estábamos, cuando vuelve a salir el "amable" camarero y nos dice que lo sentía pero que ya no quedaba chocolate y que si queríamos otra cosa...¡¡Já!! (tercer tropiezo).
Anonadadas y sin responder nos hemos levantado y nos hemos ido en busca de otra chocolatería con el mismo ímpetu que Indiana Jones va en busca del Santo Grial y como somos de Zaragoza y creo que nos la conocemos bastante bién, fuimos directamente a churrería "La Fama" en la calle Prudencio.
Al entrar en dicha calle... ¡¡Oooh!! vimos una larga cola...digooo, fila de gente en la puerta del establecimiento, pero no nos vinimos abajo porque comprobamos que dicha fila era para comprar el chocolate o los churros y llevarselos, "to take away" como dirían los ingleses.
Entramos y con dificultad por la gente que había, llegamos a la barra y allí...disfrutamos no solo con el chocolate sino que, ¡¡qué demonios!! hasta nos pedimos unas porras. Bueno, yo solo he comido un trocito que estaba suelto en el plato.
Como no nos hemos podido sentar, fué, terminarlo y salir para dejar sitio a otros (que conste que ya habíamos pagado ¡eh! )
Para bajar todo lo que nos habíamos metido entre pecho y espalda, caminamos y caminamos hasta la parada del autobús disfrutando de todo el espectáculo que las calles de Zaragoza ofrece durante sus fiestas.
La salida al centro deberíamos haberla hecho todas las chicas del club del martes pero solo hemos podido hacerla tres de nosotras así es que, como el invierno es muy largo, la cita del chocolate se volverá a repetir en cualquier momento.
El pasado martes como coincidió con el día del Pilar el club se cerró y decidimos salir y vivir juntas un ratito de las Fiestas. En realidad, lo que queríamos era comernos un helado. Lo teníamos pendiente desde el verano y no era cuestión de retrasarlo más, porque el frío y el cierzo están llegando a pasos agigantados.
He sugerido ir a una heladería/chocolatería que han abierto hace poco en la Plaza del Pilar ya que como estaba acatarrada y me dolía la garganta, quería un chocolate caliente en vez de un helado.
Cuando hemos llegado estaban todas las mesas ocupadas y nos hemos tenido que sentar en el exterior donde había algunas vacías peeero, Loli ha dicho que nos sentáramos en una en la que todavía quedaban los vasos vacíos de los anteriores ocupantes. Enseguida ha salido el camarero y nos miraba dudando de si esos vasos vacíos sobre la mesa eran nuestros o si acabábamos de llegar. Para salir de dudas se acerca y nos pregunta si éramos nuevas, ja,ja,ja. Y yo voy y le respondo: "¡Hombre, muy nuevas no somos! que ya tenemos unos años y las tres nos hemos reído aunque a él no le hemos contagiado nuestra risa. (primer tropiezo)
Ha sacado una pequeña libreta electrónica y nos ha preguntado qué queríamos. Loli ha pedido un chocolate con un cruasant porque no había churros (segundo tropiezo) y yo un chocolate solo. Mas o menos todo bién hasta que a Elena le ha dado por pedir ¡¡un chocolate con una bola de helado!!
El camarero la mira y la conversación ha sido más o menos así:
_ No se puede.
_¿Por qué no?
_Porque no existe como producto y no lo puedo anotar en la libreta electrónica.
_ A ver si vamos a tener que echar de menos a esos camareros que llevaban una libreta de hojas
de papel y un lapicero- he dicho yo.
_Quizá usted haya querido pedir un blanco y negro. (Un café con bola de helado)
_No, yo he pedido un chocolate con una bola de helado- ha respondido mi amiga.
_Pues no hay.
_Vale, vale. Pues un chocolate solo.
Y se va...
Nosotras nos quedamos extrañadas de lo "corto" que había sido el camarero, ya que si no existía como producto único, podía haberle traído un chocolate por un lado y una bola de helado por otro y una vez en la mesa, haberlo mezclado y cobrar dos productos ...pero no.
Divagando sobre esto estábamos, cuando vuelve a salir el "amable" camarero y nos dice que lo sentía pero que ya no quedaba chocolate y que si queríamos otra cosa...¡¡Já!! (tercer tropiezo).
Anonadadas y sin responder nos hemos levantado y nos hemos ido en busca de otra chocolatería con el mismo ímpetu que Indiana Jones va en busca del Santo Grial y como somos de Zaragoza y creo que nos la conocemos bastante bién, fuimos directamente a churrería "La Fama" en la calle Prudencio.
Al entrar en dicha calle... ¡¡Oooh!! vimos una larga cola...digooo, fila de gente en la puerta del establecimiento, pero no nos vinimos abajo porque comprobamos que dicha fila era para comprar el chocolate o los churros y llevarselos, "to take away" como dirían los ingleses.
Entramos y con dificultad por la gente que había, llegamos a la barra y allí...disfrutamos no solo con el chocolate sino que, ¡¡qué demonios!! hasta nos pedimos unas porras. Bueno, yo solo he comido un trocito que estaba suelto en el plato.
Como no nos hemos podido sentar, fué, terminarlo y salir para dejar sitio a otros (que conste que ya habíamos pagado ¡eh! )
Para bajar todo lo que nos habíamos metido entre pecho y espalda, caminamos y caminamos hasta la parada del autobús disfrutando de todo el espectáculo que las calles de Zaragoza ofrece durante sus fiestas.
La salida al centro deberíamos haberla hecho todas las chicas del club del martes pero solo hemos podido hacerla tres de nosotras así es que, como el invierno es muy largo, la cita del chocolate se volverá a repetir en cualquier momento.
9/19/2010
Habrá un día que todos...
Esta mañana he desayunado un café con leche...y una lágrima. La lágrima se ha deslizado por mi mejilla hasta caer al tazón donde se ha mezclado con los cereales.
Como todas las mañanas, lo primero que he hecho ha sido encender la radio y nada más hacerlo he escuchado a José Antonio Labordeta cantando la canción "Aragón". He notado un nudo en la garganta porque me he imaginado lo que había ocurrido, como así ha sido. José Antonio Labordeta había fallecido esa madrugada.
Lo conocí cuando yo era muy joven, apenas una adolescente cuando recién casada me fuí a vivir a Barcelona. Eran unos años muy reivindicativos política y culturalmente y en Cataluña había un fuerte sentimiento nacionalista que hizo emerger el que yo también tenía por Aragón.
Durante los tres años que viví allí, José Antonio Labordeta, Joaquín Carbonel y La Bullonera actuaron con cierta frecuencia, no solo en la fiestas que organizaba el Partido Comunista, sino también en cualquier acto que organizaba la izquierda catalana o la Casa de Aragón y por supuesto...allí, siempre estaba yo. No dejé de asistir a ninguno de los recitales en los que ellos participaban porque sus actuaciones servían para llenarme del aroma y de la energía de mi tierra que tanto echaba en falta. Era una inyección de orgullo aragonés.
Al finalizar, volvía a casa feliz, llena de fuertes sentimientos pero también muy triste por estar lejos de mi tierra.
Tres años mas tarde regresé a Zaragoza, a mis raices y seguían siendo años muy reivindicativos. El derecho a la autonomía, la despoblación de nuestra tierra, la exigencia de no ser menos que ninguna otra comunidad autónoma y sobretodo la fuerte lucha contra el transvase del Ebro fueron algunos de los temas que reflejaba en sus canciones, cuyas letras casi todo el mundo que acudía a sus conciertos se sabían y cantaban con él. Escucharle cantar era motivo suficiente para que se me pusiera la piel de gallina.
Lamento (tarde, como casi siempre ocurre) no haberle saludado cuando en alguna ocasión me lo he encontrado por la calle porque siempre me quedaba con ganas de hacerlo, pero mi timidez me lo impedía
He crecido con él, con sus canciones, con esas letras que tanto me emocionaban y que tanto me han ayudado a amar Aragón.
No voy a escribir sobre la clase de persona que era, entre otras cosas porque todo el mundo lo sabe bién.
No he escrito esto como homenaje a Labordeta por mucho que se lo merezca, lo he escrito porque egoistamente lo necesitaba, quizá esto evite que derrame más lágrimas por su ausencia.
No quiero estar triste porque se ha ido, quiero agradecer inmensamente haber vivido los años de la transición teniéndole a él como ejemplo a seguir.
No quiero pensar que has muerto, quiero creer que te has ido a un lugar donde dentro de muchos, muchos, muchos años, nos encontraremos y espero que entonces, mi timidez no me impida saludarte. Mientras tanto y cuando tengas tiempo, saluda a mis familiares que están por allí.
Como todas las mañanas, lo primero que he hecho ha sido encender la radio y nada más hacerlo he escuchado a José Antonio Labordeta cantando la canción "Aragón". He notado un nudo en la garganta porque me he imaginado lo que había ocurrido, como así ha sido. José Antonio Labordeta había fallecido esa madrugada.
Lo conocí cuando yo era muy joven, apenas una adolescente cuando recién casada me fuí a vivir a Barcelona. Eran unos años muy reivindicativos política y culturalmente y en Cataluña había un fuerte sentimiento nacionalista que hizo emerger el que yo también tenía por Aragón.
Durante los tres años que viví allí, José Antonio Labordeta, Joaquín Carbonel y La Bullonera actuaron con cierta frecuencia, no solo en la fiestas que organizaba el Partido Comunista, sino también en cualquier acto que organizaba la izquierda catalana o la Casa de Aragón y por supuesto...allí, siempre estaba yo. No dejé de asistir a ninguno de los recitales en los que ellos participaban porque sus actuaciones servían para llenarme del aroma y de la energía de mi tierra que tanto echaba en falta. Era una inyección de orgullo aragonés.
Al finalizar, volvía a casa feliz, llena de fuertes sentimientos pero también muy triste por estar lejos de mi tierra.
Tres años mas tarde regresé a Zaragoza, a mis raices y seguían siendo años muy reivindicativos. El derecho a la autonomía, la despoblación de nuestra tierra, la exigencia de no ser menos que ninguna otra comunidad autónoma y sobretodo la fuerte lucha contra el transvase del Ebro fueron algunos de los temas que reflejaba en sus canciones, cuyas letras casi todo el mundo que acudía a sus conciertos se sabían y cantaban con él. Escucharle cantar era motivo suficiente para que se me pusiera la piel de gallina.
Lamento (tarde, como casi siempre ocurre) no haberle saludado cuando en alguna ocasión me lo he encontrado por la calle porque siempre me quedaba con ganas de hacerlo, pero mi timidez me lo impedía
He crecido con él, con sus canciones, con esas letras que tanto me emocionaban y que tanto me han ayudado a amar Aragón.
No voy a escribir sobre la clase de persona que era, entre otras cosas porque todo el mundo lo sabe bién.
No he escrito esto como homenaje a Labordeta por mucho que se lo merezca, lo he escrito porque egoistamente lo necesitaba, quizá esto evite que derrame más lágrimas por su ausencia.
No quiero estar triste porque se ha ido, quiero agradecer inmensamente haber vivido los años de la transición teniéndole a él como ejemplo a seguir.
No quiero pensar que has muerto, quiero creer que te has ido a un lugar donde dentro de muchos, muchos, muchos años, nos encontraremos y espero que entonces, mi timidez no me impida saludarte. Mientras tanto y cuando tengas tiempo, saluda a mis familiares que están por allí.
9/09/2010
Tengo un año más.
Como ya he dicho en alguna otra ocasión, mis cumpleaños suelen parecerse a una boda gitana, por la duración, digo.
Este año mi cumple ha caído en domingo, pero lo empecé a celebrar ya el viernes anterior con algunos amigos. Cenamos en la terraza de un pub irlandés frente a las Murallas Romanas. La temperatura de la noche invitaba a ello.
Después de cenar, caminamos hasta la rivera de Macanaz para tomar algo en una de las terrazas que hay a lo largo de las dos orillas del río. Tomar algo mirando al Ebro rodeado de amigos una noche de verano, es uno de esos pequeños placeres de la vida. No tengo fotos de esa noche y lo lamento. La manía femenina de cambiarnos de bolso con frecuencia, hizo que mi cámara estuviera en cualquier otro bolso menos en el que tendría que estar. No hay constancia fotográfica, pero de palabra os aseguro que me lo pasé genial y además ya empecé a recibir los primeros regalos.
Josita me regaló una pulsera de piedras semipreciosas cuyos colores, ¡oh, casualidad! iban muy bién con el vestido que yo llevaba.
También Rupert me hizo entrga de unos preciosos pendientes. Son unos rombos de color nácar enmarcados por una raya negra. Son trivales y hippies.
Hoy domingo es el día oficial de mi cumpleaños y nos hemos ido a Huesca a comer. Buena comida e inmejorable compañía. Nada más levantarme y mientras hacía mis ejercicios gimnásticos, Pablo me ha entregado su regalo que ha sido una caja con unos dulces especiales, que él sabe que me gustan y que ha comprado en la pastelería Fantoba.
Antes de llegar al restaurante he recibido dos regalos de Daniel. Me ha traído un anillo de madera con unas flores dibujadas muy hippy y una libreta cuyas tapas son una tableta de chocolate tán bién hecha, que lo primero que he dicho cuando la he visto ha sido: ¡¡¡Qué bién...chocolate!!! Ya sabeis que ESO es mi droga. Solo me he dado cuenta de la realidad cuando he visto que entre las dos "tabletas de chocolate", había unas hojas blancas, como para anotar cosas y he dicho:"Qué bién, una libreta. Qué divertida, je,je"
Con el tiempo justo (como siempre, claro) hemos llegado al restaurante, he elegido el primer plato, he elegido el segundo y ¡por fín! he llegado al esperado postre.
Lo estaba esperando, no porque sea especialmente laminera, es que la libreta imitación perfecta de una tableta de chocolate regalo de Daniel, había puesto en marcha mis papilas gustativas y estaba deseando meter en mi boca cualquier postre de chocolate. Y lo ví, no era el que yo deseaba pero era de chocolate, lo pedí y calmó mi mono.
Lo siguiente que hicimos al salir de allí fué- y siguiendo la costumbre- ir a tomarnos un café al casino de Huesca. Nos gusta como edificio y además a esas horas está muy tranquilo. Esta vez la música de fondo estaba un poco alta de volumen, pero personalmente no me importó porque esa música era Salsa y como alumna de clases de Latinos, la estoy echando en falta. Me faltó muy, pero que muy poco para que me levantara y me pusiera a bailar..."Tanquila Esther, que el jueves empezamos"
Salimos del casino con el café dentro del cuerpo y yo con el café y la salsa y nos dirigimos al CEDAN a ver una exposición de fotografía científica.
Después, cogimos el coche y a las 6, ya estábamos en casa. Y yo con un año más...
Fotos, aquí.
8/27/2010
2º Viaje a Ibiza.
Hace cuatro años comencé mi andadura a través de este blog y lo hice porque necesitaba un espacio en el que poder contar el viaje que acabábamos de hacer a Ibiza.
En ese primer artículo que escribí, quería agradecer a dos amigos que viven allí y que nos invitaron a su casa, todo lo que hicieron por nosotros.
Los años posteriores nos han vuelto a invitar y este verano nos hemos decidido a volver. Tan solo hace tres días que hemos vuelto de allí y esta vez hemos ido los cuatro.
Sabía a dónde iba, por lo tanto sabía que íbamos a estar muy bién, pero la realidad ha superado las expectativas.
El avión salía más barato desde Barcelona así es que cogimos el coche y nos fuimos allí. El viaje de ida y vuelta en coche es lo que más pesado se me hizo. El vuelo en si dura poco más de media hora, eso si, los trayectos en avión siguen abrumándome, me superan, pueden conmigo. Nunca me acostumbraré, pero nunca dejaré de utilizarlos si es necesario.
Al llegar al aeropuerto de Ibiza ya estaban esperándonos nuestros amigos, cada uno con un coche. Uno de esos coches era un jeep, que nosotros utilizamos durante todos los días que estuvimos allí.
Cenamos con ellos en un ambiente muy, muy agradable, como si nos viéramos todas las semanas.
El día siguiente con el jeep, nos fuimos a conocer alguno de los pueblos de los alrededores pero después de ver el primero, decidimos volver a Ibiza capital y conocerla bién.
Recorrimos sus calles, subimos y bajamos sus cuestas, visitamos alguna de sus iglesias y llegamos a un fuerte, dentro del cual está la ciudad antigua. Subiendo por sus empinadas calles, llegamos a la parte alta del fuerte desde donde había un preciosa vista. Cenamos allí y después regresamos a casa.
A la mañana siguiente nos vestimos apropiadamente para ir a la playa, pero mi coquetería me jugó una mala pasada. Para verme mejor en un espejo, me subí un par de escaleras y al bajar, se me torció el tobillo y me hice un esguince. No quise hacerle caso. Pensaba -tóntamente, claro- que si lo ignoraba no existiría y quise hacer y lo hice, todo lo que teníamos previsto.
Habíamos decidido ir a conocer, bañarnos y comer en la Cala de Benirrás y ahora veo que fué una buena idea ya que dos días después empezó allí un incendio muy grave que duró varios días y que quemó cientos de hectéreas de la montaña que rodea dicha cala.
A media tarde regresamos a casa, nos dimos unos baños en la piscina, nos duchamos y salimos a cenar a Ibiza con nuestros amigos. Durante la cena me daba cuenta de que el esguince estaba inflamando mi tobillo cada vez más y sobre las dos de la mañana, al terminar de cenar, nos tuvimos que ir a urgencias.
Cuando llegamos no había demasiada gente, pero conforme avanzaba el reloj y al ser viernes noche, empezaron a llegar heridos de peleas, borracheras, caídas y accidentes. Es lo que tienen los fines de semana.
Recuerdo la llegada de una camilla sobre la que había un drag-queen envuelto en papel metalizado cual bocadillo de jamón.
Aunque no se le veía la cara, supe que era un drag-queen porque a su lado y sobre la camilla había un par de zapatos cuyos tacones tenían el tamaño de su cabeza -de verdad.
Durante la espera en el hospital estaba nerviosa porque no sabía lo que me iban a hacer, pero la verdadera causa de mis nervios era que pronto iba a amanecer y no soporto volver a casa con el sol sobre mi cabeza. Llámame rara.
Pasadas las 5 de la madrugada salíamos de allí camino de casa para intentar dormir un rato.
Me pusieron una venda, me dijeron que tomase Ibopruceno y que tenía que estar una semana de reposo y sin apoyar el pié en el suelo. ¿Ehhhhhhhh? ¿Una semana de reposo? ¡¡Si hombre. ¿Y qué más?!!
No he sido una buena paciente lo reconozco, porque no he hecho nada de lo que me dijeron que hiciera pero ¿que quieres? No me cojo una semana de vacaciones en Ibiza para estar sentada en un sillón, por muy cómodo que este sea.
Día siguiente, sábado y estábamos invitados a comer en casa de Michel, un señor francés al que le gusta la obra de Luis y quería hacer un pequeño intercambio. Allí como invitados también estaba el cónsul honorario francés y su hermana (dos jóvenes muy, muy agradables), también la esposa de Michel, claro, estaba en su casa. Bueno, también conocimos a otro francés amigo del matrimonio y por supuesto, Luis, Ángel-uno de nuestros amigos- y yo. Nuestros hijos prefirieron quedarse en la playa y la pareja de Ángel, en su casa. Listos, muy listos que fueron, ya que aunque nos lo pasamos muy bién, pasamos mucho, mucho calor.
De vuelta a casa recogimos a los chicos de la playa y por el camino Ángel paró para enseñarnos una tienda llamada SLUIZ. Una preciosa tienda llena de objetos, muebles, ropa, etc,etc y de la que no pudimos salir sin comprar algo, porque todo (o casi todo) nos gustaba.
Volvimos a casa y tocaba baño en la piscina. No es que fuese obligatorio pero es que es una tentación verla ahí, con sus aguas transparentes y con un poquito de sal pero sin cloro.
El domingo acompañamos a nuestros hijos al aeropuerto ya que se fueron antes por razones profesionales.
Allí permanecimos hasta verles pasar la línea en la que te hacen sacar todo lo que llevas en los bolsillos y pasar a través del aro para comprobar que no llevas ni armas, ni drogas, ni cortauñas... Si, aunque parezca increíble, no te dejan subir al avión con cortauñas. Son peligrosos para la seguridad de los pasajeros porque no veas los pellizcos que le puedes dar a las azafatas y al piloto con ellos.
Al salir del aeropuerto, Luis y yo nos fuimos a un mercadillo hippy, donde me compré un vestido ibicenco, un foular y unos cuantos imanes y Luis un pantalón a rayas y un par de objetos para sus amigos. También quería encontrar algún souvenir, algo que sirviera para acordarme de las vacaciones, pero no quería las típicas ensaimadas ibicencas, ni los imanes para el frigorífico, ni postales, ni tampoco las distintas versiones de sargantanas (que son el símbolo de la isla) y que encuentras en todas las tiendas fabricadas con todo tipo de materiales. Yo quería algo distinto, por eso me he traido ...¡¡un esguince!!
Así soy yo, original hasta en los souvenirs.
Al salir del mercadillo, buscamos un hotel de Ibiza donde estaba alojado un matrimonio que se había encontrado el móvil que Pablo había perdido en la playa. ¡Tuvimos mucha suerte!
Volvimos a casa a ducharnos y salimos a cenar con Elena, una amiga de Zaragoza que estaba allí de vacaciones. Por supuesto, estrené el vestido que me había comprado en el mercadillo. Podía haber algún problema en el avión de vuelta y no quería "irme" sin haberlo estrenado.
La mañana del martes la empleamos para preparar nuestras maletas. A las 12, nuestro amigo volvió a casa del trabajo para llevarnos al aeropuerto. Por la noche ya estábamos en Zgza.
Nuestros amigos fueron amigos desde el primer día hasta el final.
Ahora ver las fotos me devuelve esos momentos tan agradables e inolvidables que vivimos en su casa en Ibiza. Momentos que nunca olvidaremos y por los que siempre les estaré agradecida.
Reportaje fotográfico aquí,
8/13/2010
Preparándome para el viaje.
Una semana. Me queda una semana para irme de vacaciones y ya estoy dándole a la cabeza pensando en cómo meter todo lo que quiero meter en la maleta, que no es poco, evitando que pese más de la cuenta. Viajaré en low cost- para los de la Logse, bajo coste- que por cierto, empiezas a sumar tasas y tasas y de low cost, nada de nada. Creo que he pagado 20 euros por la maleta, aunque he oído que no es legal que nos cobren por ella ya que es un derecho que tenemos los viajeros.
A la preocupación por la preparación de la maleta, tengo que añadir el ejercicio de mentalización que también tengo que hacer antes de irme de viaje.
Si, mentalización por tener que cambiar mi rutina, pues como sabeis soy animal de costumbres, a veces sanas y otras, no tanto.
En esta ocasión, a la preocupación por llenar la maleta sin que pese más de 20 kilos y a tener que autoconvencerme de que no pasará nada malo durante el vuelo...se ha unido la incertidumbre por lo que puedan decidir los controladores aéreos que han decidido que los 300.000 euros que ganan al año, mas las horas extras, no son suficientes para mantener su ritmo de vida y amenazan con ir a la huelga los días por mí elegidos para mis vacaciones. ¡Qué casualidad!
No voy a ser yo quién les niegue ese derecho, pero hacen daño, y saben que se lo hacen a quienes como yo, hemos estado ahorrando durante todo el año-a pesar de la crisis- para poder disfrutar de unos días de vacaciones.
Cuando hace un par de semanas nos invitaron a ir a Ibiza, comenzaron a aflorar mis nervios por tener que volar y ahora con el anuncio de la huelga, los nervios son porque quizá no pueda hacerlo...¡¡¡Toma ya!!!
Y me enfado porque ya me veía en bikini por esas playas ibicencas, me ilusionaba volver a ver amanecer y atardecer desde esa preciosa casa en la montaña. Me veía saliendo de marcha por los garitos ibicencos, codeándome con Pocholo, la Duquesa de Alba y toda la jet set del pais, que parece ser que están todos allí. ¡¡¡Uff!!!... Quizá salga ganando si no puedo ir.
Sin embargo, a pesar de todos los ejercicios mentales que tengo que hacer cada vez que viajo, reconozco que me lo paso muy bién viajando.
A la preocupación por la preparación de la maleta, tengo que añadir el ejercicio de mentalización que también tengo que hacer antes de irme de viaje.
Si, mentalización por tener que cambiar mi rutina, pues como sabeis soy animal de costumbres, a veces sanas y otras, no tanto.
En esta ocasión, a la preocupación por llenar la maleta sin que pese más de 20 kilos y a tener que autoconvencerme de que no pasará nada malo durante el vuelo...se ha unido la incertidumbre por lo que puedan decidir los controladores aéreos que han decidido que los 300.000 euros que ganan al año, mas las horas extras, no son suficientes para mantener su ritmo de vida y amenazan con ir a la huelga los días por mí elegidos para mis vacaciones. ¡Qué casualidad!
No voy a ser yo quién les niegue ese derecho, pero hacen daño, y saben que se lo hacen a quienes como yo, hemos estado ahorrando durante todo el año-a pesar de la crisis- para poder disfrutar de unos días de vacaciones.
Cuando hace un par de semanas nos invitaron a ir a Ibiza, comenzaron a aflorar mis nervios por tener que volar y ahora con el anuncio de la huelga, los nervios son porque quizá no pueda hacerlo...¡¡¡Toma ya!!!
Y me enfado porque ya me veía en bikini por esas playas ibicencas, me ilusionaba volver a ver amanecer y atardecer desde esa preciosa casa en la montaña. Me veía saliendo de marcha por los garitos ibicencos, codeándome con Pocholo, la Duquesa de Alba y toda la jet set del pais, que parece ser que están todos allí. ¡¡¡Uff!!!... Quizá salga ganando si no puedo ir.
Sin embargo, a pesar de todos los ejercicios mentales que tengo que hacer cada vez que viajo, reconozco que me lo paso muy bién viajando.
7/17/2010
Un viaje al Guggenheim.
Mi pareja me sugiere ir a ver una exposición y yo enseguida pienso en ir a ver la de La Lonja, o la del Palacio de Sástago o la del Palacio de Montemuzo, pero no, él decide que vayamos a ver la exposición que hay en el Museo Guggenheim.
Tras una pausa de 3 segundos, pregunto inocentemente..."¿El de Bilbao?" y me responde..."Mujer, no va a ser el de New York". Pues es que si me das a elegir...prefiero ir a este último."
Definitivamente, era el de Bilbao. Y como estaba soportando en mi ciudad unas temperaturas cercanas a las que debe haber en el infierno...si es que existe, pensé que no era mala idea ir allí ya que en el norte, las temperaturas suelen ser más bajas.
Dijo que tendríamos que madrugar- algo que me disgusta- porque el Guggenheim abre a las 10 y le pregunté: "¿Y qué? ¿Tienes tú las llaves?".
La hora elegida para salir de casa fué la de las 7 de la mañana, pero en realidad fueron las 7.30. Pasamos a recoger a Daniel por su casa y empezamos el viaje pensando que en unas tres horas estaríamos allí.
Después de una hora de autopista, paramos en un área de servicio para estirar las piernas y tomarnos un café, que esa noche habíamos dormido pocas horas y a pesar de ir hablando en el coche, de estar escuchando música y de tener el aire acondicionado a tope...el sueño empezaba a hacer mella entre nosotros.
Visité el baño, donde me encontré todas las puertas llenas de frases, fechas, firmas y dibujos que le daban un aspecto bastante sucio, aún así los baños estaban limpios.
Un poco más espabilados por el café volvimos al coche. Una hora más tarde, paramos de nuevo y nos comimos un bocadillo, otra vez al baño y de nuevo al coche.
Ya eran las diez y media y todavía quedaban unos kilómetros. Cuando estábamos a punto de llegar sacamos unos folios que Luis había imprimido con las instrucciones para entrar en Bilbao. ¡¡¡¡¡Ja!!!!!
Según los folios teníamos que entrar -aunque parezca una incongruencia-por la salida 117 de la autopista, pero llegamos a un panel de información en el que teníamos que elegir entre "salida 116" o dirección Santander y le dijimos: " Por aquí, por aquí. O nos iremos a Santander"...y la elección fué fatal. Entramos por la salida equivocada. Recorrimos calles y calles intentando encontrar un parking para dejar el coche y acabamos en Barakaldo. Preguntamos a un señor que estaba paseando a su perro, cómo ir al Guggenheim y todavía se debe estar riendo de lo que nos habíamos desviado.
Al final conseguimos un parking muy cerca del museo y cuando entramos al Guggenheim, ya eran las doce de la mañana.
Disfrutamos mucho de las exposiciones aunque se nos puso algo de malagana y mareo, causado en parte por pasear por el interior de las piezas curvadas de acero cuyas altas paredes estaban torcidas.
Subimos al piso de arriba y allí en otra exposición, encontramos unas enormes piezas de distintas formas en las que nos reflejábamos de manera deformada como en esos espejos de las ferias en los que de pronto nos vemos goooordos y pequeños y en otros altos y muuuy delgados...De nuevo ¡¡¡qué mareo!!!
A las dos, salimos a comer a un restaurante que está en un lado del museo y después tomamos el café en la terraza de dicho restaurante. Fué un momento muy agradable. Nos merecíamos un respiro.
Después del descanso para llenar el estómago, volvimos a la carga. Entramos de nuevo al museo y terminamos de verlo completamente a las seis y media y comenté, si salimos ahora, en tres horas estaremos en Zaragoza. ¡¡¡Ja!!!
Si complicada fué la entrada a Bilbao, la salida ya ni te cuento. Preguntamos al que estaba en el parking cómo llegar a la autopista para ir a Zaragoza y a pesar de que mientras nos daba las instrucciones decíamos que sí con la cabeza, la verdad es que no nos enteramos de lo que decía, era bastante complicado de entender y eso que no hablaba en vasco. Al poco rato y ya en la autopista, nos dimos cuenta que habíamos atravesado tres túneles, cosa que no habíamos hecho en el camino de ida. Decidimos salir de la autopista y preguntamos al que trabaja allí y después de todas las explicaciones que nos dió, tampoco acertamos. Volvimos sobre nuestros pasos en la primera salida que vimos y nos volvemos a meter por el desvio equivocado. Paramos en una gasolinera y la señora nos dice que vamos en dirección contraria. Media vuelta y vuelta a pagar la autopista ¡¡¡Ufff!!!. Me sentí como si estuviéramos metidos en un bucle del que nunca pudiéramos salir. Pensé que nuestro destino íba a ser entrar y salir de la autopista por los siglos de los siglos y que íbamos a convertirnos en una leyenda como la de "la chica de la curva".
Miramos los planos que habíamos sacado de la impresora y nada, miramos la guía Michelín...y que si quieres arroz Catalina.
Al final, dos horas y media más tarde pudimos ver en la autopista el cartel que tanto estábamos deseando ver: "DIRECCIÓN ZARAGOZA" y entonces dejé de resoplar y me relajé en el asiento.
Ya estaba tranquila. Al poco rato mi familia insinuó que parásemos a tomar algo, aunque yo tuve mis dudas porque pensé que quizá, si salíamos de la autopista nos podríamos volver a equivocar.
No fué así y a las 11.30 de la noche me relajé sentada en el sofá contestando todos los comentarios de mi facebook.
Mis fotos como siempre, aquí.
6/16/2010
Cosas de vecinos.
Con los vecinos ocurre como con las cajas de bombones...que nadie sabe con qué te vas a encontrar.
Cuando me cambié de casa (de esto hace muchos años) abrí esa caja de bombones y me encontré con algunas vecinas encantadoras, verdaderos bombones rellenos de cariño y juntas hemos formado un grupo al que llamamos "Las chicas del club del martes". Ninguna de nosotras necesitamos visitar al psiquiatra. Un par de horas charrando y volvemos a casa nuevas.
En mi caja, también hay bombones de esos que cuando los pruebas, dices..."Bueno, no están mal". Son vecinos a los que saludo, con los que siempre hablo aunque sea un momento cuando coincidimos en la escalera, patio, calle o a la hora de hacer la compra.
Peeeero, hace ya unos cuantos años al desenvolver uno de esos bombones, me dí cuenta de que me había equivocado, de que no debería haberlo abierto porque era de esos que no me gustan nada y dejé de hablar con él... y con ella. Desde ese momento, salir a la calle se ha convertido para mí en una aventura a la que incluso le he encontrado un punto divertido. Es como un juego de obstáculos. Cierro la puerta y ya no sé lo que puede ocurrir.
El "juego" consiste en tratar de no encontrarme ni con él ni con ella, aunque no siempre es fácil evitarlo...y tampoco me preocupa demasiado.
En mas de una ocasión al llegar al patio los veo allí esperando el ascensor o abriendo el buzón y entonces se produce cierta tensión. Es una extraña sensación y es que a mi me educaron para saludar a la gente, pero me niego a saludarles a ellos y eso que todo empezó por una tontería. El motivo de ese rechazo es tan flojo que no se sostiene por si mismo, pero ahí seguimos y ahí vamos a seguir, porque ni ellos ni yo vamos a reblar.
Hemos vivido escenas kafkianas. Yo llegando al patio, abriendo la puerta para entrar y ella ahí, dentro, esperando que yo entre para salir ella y yo pensando...¿Y ahora qué hago? ¿Le sujeto la puerta o dejo que se cierre en sus narices?
En otras ocasiones, la veo hablando con otros vecinos y no me queda otro remedio que hacer un saludo general porque no puedo decir..."Hola a todos menos a tí, Pilar"
Y para confundir más aún esta situación, tengo que confesar que mi negativa a hablar con ellos, se limita a la pareja porque cuando me encuentro con sus hijos les saludo alegremente y además de manera sincera porque son muy agradables y simpáticos y lo mismo hacen ellos con los míos.
Hay gente que me pregunta..."¿Y por qué a los padres no? ¡¡inténtalo!! Y yo les digo que, bueno, que eso es algo que queda entre nosotros.
Me encanta el chocolate, pero si en mi caja de bombones encuentro uno que no me gusta, desde luego lo apartaré. ¡Ah! y que conste que el calificativo de "bombón" no es el que mejor les describe.
No digo nada más, pero el que quiera entender, que lo entienda.
Cuando me cambié de casa (de esto hace muchos años) abrí esa caja de bombones y me encontré con algunas vecinas encantadoras, verdaderos bombones rellenos de cariño y juntas hemos formado un grupo al que llamamos "Las chicas del club del martes". Ninguna de nosotras necesitamos visitar al psiquiatra. Un par de horas charrando y volvemos a casa nuevas.
En mi caja, también hay bombones de esos que cuando los pruebas, dices..."Bueno, no están mal". Son vecinos a los que saludo, con los que siempre hablo aunque sea un momento cuando coincidimos en la escalera, patio, calle o a la hora de hacer la compra.
Peeeero, hace ya unos cuantos años al desenvolver uno de esos bombones, me dí cuenta de que me había equivocado, de que no debería haberlo abierto porque era de esos que no me gustan nada y dejé de hablar con él... y con ella. Desde ese momento, salir a la calle se ha convertido para mí en una aventura a la que incluso le he encontrado un punto divertido. Es como un juego de obstáculos. Cierro la puerta y ya no sé lo que puede ocurrir.
El "juego" consiste en tratar de no encontrarme ni con él ni con ella, aunque no siempre es fácil evitarlo...y tampoco me preocupa demasiado.
En mas de una ocasión al llegar al patio los veo allí esperando el ascensor o abriendo el buzón y entonces se produce cierta tensión. Es una extraña sensación y es que a mi me educaron para saludar a la gente, pero me niego a saludarles a ellos y eso que todo empezó por una tontería. El motivo de ese rechazo es tan flojo que no se sostiene por si mismo, pero ahí seguimos y ahí vamos a seguir, porque ni ellos ni yo vamos a reblar.
Hemos vivido escenas kafkianas. Yo llegando al patio, abriendo la puerta para entrar y ella ahí, dentro, esperando que yo entre para salir ella y yo pensando...¿Y ahora qué hago? ¿Le sujeto la puerta o dejo que se cierre en sus narices?
En otras ocasiones, la veo hablando con otros vecinos y no me queda otro remedio que hacer un saludo general porque no puedo decir..."Hola a todos menos a tí, Pilar"
Y para confundir más aún esta situación, tengo que confesar que mi negativa a hablar con ellos, se limita a la pareja porque cuando me encuentro con sus hijos les saludo alegremente y además de manera sincera porque son muy agradables y simpáticos y lo mismo hacen ellos con los míos.
Hay gente que me pregunta..."¿Y por qué a los padres no? ¡¡inténtalo!! Y yo les digo que, bueno, que eso es algo que queda entre nosotros.
Me encanta el chocolate, pero si en mi caja de bombones encuentro uno que no me gusta, desde luego lo apartaré. ¡Ah! y que conste que el calificativo de "bombón" no es el que mejor les describe.
No digo nada más, pero el que quiera entender, que lo entienda.
6/07/2010
Primer fín de semana de Junio.
La mañana del sábado (sin novedad) limpié la casa...pero por la tarde me tomé una ducha relajante, después me embadurné el cuerpo con crema, que espero no la fabriquen con grasa de ballena, más que nada porque gasto tanta, que voy a dejar los mares esquilmados. Cuando acabé con mi restauración me fuí con mi pareja al Parque de La Paz donde se celebraba la Replubikfest y actuaban varios grupos de música.
Uno de ellos era Jacaré Jack y como buena jacarista, ¿jacarista? estuve allí. Al igual que mi pareja y yo, también estuvieron apoyándoles, Cristina y Ángel con sus niños, Sue y Rupert.
Estaba previsto que acudieran más amigos, pero un cielo totalmente cubierto y una posterior tormenta, hizo que desistieran de ir. No importa, tendrán una nueva oportunidad para verles y escucharles el próximo sábado 12 en la Plaza de San Pablo y espero que ningún elemento atmosférico aparezca en el cielo y nos estropee la fiesta.
En el momento que llegamos, estaba actuando un grupo a los que yo denomino "perro flauta".
Ya sabes: Personas con rastas, pantalones con el tiro hasta las rodillas, que suelen tocar la flauta y que siempre van acompañados por algún perro vagabundo- de ahí el nombre.
Debían de ser unos 8 ó 9. Varios de ellos tocaban tambores con las manos (no con palitos) y los demás tocaban otros instrumentos y "creo" que no lo hacían mal. Digo "creo" porque tampoco les pude prestar demasiada atención. Acabábamos de llegar y era el momento de los saludos, de los besos y de hablar con los amigos que también acababan de llegar.
Este grupo con sus tambores y sus bailes, debieron invocar o cabrear a la diosa de la lluvia, porque fué terminar su actuación y ponerse a llover.
La Republikfest se tomó un descanso, más que nada porque el público que allí había, abandonó las gradas de piedra para refugiarse bajo la carpa.
Deprimía ver el cielo oscuro y cargado de agua, pero poco a poco esa oscuridad se fué abriendo y fué dejando entrar unos tímidos rayos de sol...Ja,ja,ja, es broma, eran casi las diez de la noche y el sol brillaba, pero por su ausencia, no porque estuviera allí.
Cuando se empezaban a escuchar comentarios de que los grupos ya no iban a cantar, dejó de llover. El calor secó el suelo y el público se sentó de nuevo en las gradas para disfrutar de los grupos aunque fuera con una hora der retraso.
Nuestro grupo, el que nos animó a desplazarnos hasta allí volvió a hacernos disfrutar, pero nos supo a poco porque debido al retraso causado por la lluvia, la actuación de cada grupo duró menos de una hora.
No importa, el próximo sábado volveré a estar dónde ellos estén.
Al finalizar, Rupert, Luis, Sue y yo nos fuimos a tomar un bocadillo y después, a casa.
Domingo, 6. Vermout.
Amanece que no es poco y después de desayunar a las 11.30, nos arreglamos para ir a tomar el vermout. Todo el día en un pienso, de verdad... ¡¡Qué asco!!
Esta vez elegimos el bar Entalto- palabra aragonesa que significa: "Arriba" (creo no estar equivocada) y lo elegimos porque desde hace un tiempo preparan unos vermouts con dj incluido que están muy bién. Esta vez el dj era un amigo muy cercano y no podíamos faltar. Allí estuvimos, sentados en una terracita en la calle, hablando con amigos y escuchando la música de Pedro.
Hay fotos de ese momento. El vermout se alargó hasta las 5, aunque nosotros nos fuimos a las 3.
Domingo, 6. Mercadillo de las tres Culturas.
Comimos y después de un pequeño relax, aquí llamado siesta, volvimos a salir para visitar el Mercadillo de las tres Culturas que desde hace bastantes años se coloca por los alrededores de La Seo y que este año cruzó el Ebro por el Puente de Piedra.
Allí se colocó la zona árabe y allí probamos sus famosos pastelitos.
Lo recorrimos todo y eso que este año se ha ampliado. Mucha gente visitándo y comprando cosas, sobretodo de comer. Si es que la gente solo sabemos estar con el estómago lleno. Nosotros también "picamos" pero porque a mi pareja le encantan los pistachos garrapiñados. Por eso, en cuanto los encontró no pudo negarse.
Menos mal que la mayoría del público gastó algo más que nosotros porque si no, la vida del Mercadillo hubiera sido mucho más corta.
Paseando entre sus puestos nos encontramos con Pedro, el dj que durante la mañana había estado poniéndo música durante el vermout. Nos quedamos un rato con él y compartimos unos vinos.
Cuando la noche es estaba echando, nos volvimos a casa. El fín de semana tocaba a su fín.
Las fotos de todo este fínde, aquí y aquí.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)