9/24/2015

Corazón viajero.

"Mi corazón, mi corazón, es un músculo sano pero necesita amor..."
Bueno, esto es parte de una canción que cantaba el grupo Los Rodriguez allá por los años...bueno, no me acuerdo.
No sé el motivo de porqué, de todos los órganos que tenemos en el cuerpo, alguien decidió que fuese el corazón el que representara el sentimiento del amor.
Mira que hay órganos dentro del cuerpo para elegir, por ejemplo un pulmón, el hígado, un riñón ¿y por qué no  el apéndice? Pues nada, el elegido ha sido el corazón Bueno,  pensándolo bien, creo que no sería lo mismo. Será por la falta de costumbre oye, pero es que no me veo yo con un hígado de plata alrededor de mi cuello, fíjate. Sin embargo sí que he llevado en alguna ocasión una cadena con un corazón.
A veces decimos de algunas personas que "no tienen corazón"  y por supuesto no nos referimos a que les falte algo tan vital, sino a que no tienen sentimientos y que por lo tanto, hacen daño a los demás.
Recuerdo un amigo, profesor de instituto cuyos alumnos eran adolescentes inmigrantes y de etnia gitana y cuando les estaba enseñando fotos del cuerpo humano, uno de ellos, un africano, cuando vio el corazón y mi amigo le pregunto qué era eso...el adolescente respondió... "amor".
Cuando vemos corazones en fotografías, en ropa o en cientos y cientos de objetos, nadie piensa en ese órgano sanguinolento rojo y viscoso que todos llevamos dentro y sin el cuál no podríamos vivir.
El corazón se ha convertido en un símbolo universal que todos relacionan con eso, con el amor. ¡¡¡Si es que a todos nos sale enseguida la vena romántica!!!
Un día, no sé porqué, llegó a mis manos un corazón de un material semi rígido que me dijeron que cogiéndolo con la mano y estrujándolo te desestresabas...¡¡¡¡¡Acaso me ven estresadaaaaaaaa!!!!! Jajajajaja.
La verdad es que no lo he usado para lo que me dijeron, pero me hizo gracia y lo dejé sobre una mesa y hace unos meses mirándolo se me ocurrió metérmelo en el bolso y llevármelo conmigo a cualquier lugar que yo fuese, para que viva mis mismas experiencias.
Que salgo a tomar algo...le hago una foto, que me voy de vacaciones...le hago una foto, ¿en el tranvía?...le hago una foto. Fotos y fotos para que quede constancia de que está allí, a mi lado y sobretodo para que nadie pueda decir que yo "no tengo corazón"

7/01/2015

Distancia 7 minutos.

Me dispongo a ver una película y el caso es que ni estoy en casa ni tampoco en el cine. La peli que está a punto de empezar es gentileza de Renfe. Voy en el Intercity de vuelta a Zaragoza después de pasar casi 48 horas en Barcelona. 48 horas en las que solo hemos parado de andar para comer y cenar. Creo que no he andado tantas horas seguidas en toda mi vida.
El motivo del viaje fue ir a ver una obra de teatro a la que solo le queda una semana para estar en cartel. El título de la obra es "Distancia 7 minutos". Solo dos hombres y muy buenos por cierto. Quiero decir muy buenos actores, como hombres no tengo ni idea, ni intención de averiguarlo. La obra es muy buena, de las que te hacen pensar, de las que puedes seguir hablando a la salida.
Llegamos a Barcelona a las 10 de la mañana y mi pareja me dijo que como el hotel estaba cerca de la estación, podíamos ir andando y así de paso, parar en alguna cafetería y tomar un segundo desayuno. El primero lo habíamos tomado en casa.
Después de pagar nos volvimos a poner en marcha hacia el hotel. Hotel que según mi pareja "estaba cerca". Pude comprobar que la percepción de las distancias no es la misma para él que para mi. Tres cuartos de hora andando hasta llegar a dicho hotel y una vez en la habitación, he hecho lo que me pedía el cuerpo...¡tomar una ducha! Luis mientras tanto se fue a visitar a un amigo galerista y cuando volvió yo ya estaba preparada para recorrer las calles de la ciudad, visitar sus tiendas y a ser posible, comprarme algo.
Por ello la mañana ha sido un recorrer de calles y tiendas hasta que cerca del MACBE (Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona) y viendo que ya eran casi las 3 de la tarde, nos hemos sentado en la terraza de un restaurante.
Después de comer, reponer fuerzas y descansar, hemos continuado visitando tiendas y en una de ellas he conseguido encontrar una camiseta que me ha gustado lo suficiente  como para comprármela. Contenta con mi adquisición, hemos cogido el metro para ir a visitar a los primos de Luis que viven en el barrio de Guinardó.
No hemos podido estar mucho tiempo con ellos porque ya eran más de las cinco, el teatro empezaba a las 8 y todavía teníamos que pasar por el hotel a recoger las entradas que nos habíamos olvidado sobre la cama.
Mi pareja, que es muy de buscar todo tipo de información por internet, me dijo que del hotel al teatro, según el susodicho internet teníamos un cuarto de hora andando así es que, aún nos daba tiempo para tumbarnos media hora en la cama a descansar.
Cuando salimos del hotel camino del teatro volví a comprobar que las distancias no son iguales para él que para mí, aunque esta vez la culpa era de internet que debió calcular la distancia basándose en los pasos de algún gigante. Si Luis, que tiene las piernas más largas que yo, tenía que caminar bastante deprisa, imaginaros cómo tenía que caminar yo...corriendo y parando, corriendo y parando y aún así, llegamos a las 8.30, cinco minutos antes de que empezara la obra.
A la salida, volver a caminar hasta encontrar un lugar para cenar, luego vuelta a caminar buscando una heladería que está en una bocacalle de Las Ramblas y sin sentarnos, continuamos caminando hasta el puerto donde buscamos una estación de metro para volver al hotel y la más cercana estaba en Las Atarazanas...tocaba seguir andando. Llegamos al hotel pasadas las 12 de la noche completamente rendidos. Dormimos estupendamente toda la noche y a las 10 de la mañana y después de una agradable ducha, preparamos la maleta, la dejamos en recepción y salimos para seguir pateando las calles, hacernos fotos y mirar tiendas.
La búsqueda ha resultado fructífera porque en una tienda vintage he conseguido dos vestidos por 8 euros.¡Tooomaa! y Luis un par de pantalones por 20.
El cansancio del día anterior y el de toda la mañana caminando por la ciudad estaba empezando a hacer mella así es ya tocaba buscar un tranquilo restaurante para comer y descansar lo suficiente como para seguir mirando y entrando en más tiendas. Así se nos ha hecho la hora de volver al hotel a recoger la maleta y esta vez en metro hemos llegado a la estación de Renfe.
Como he dicho, me disponía a ver la peli del tren, incluso he aceptado los auriculares que ofrecen, pero me acabo de dar cuenta de que es la misma peli que pusieron el miércoles cuando íbamos hacia Barcelona. ¿Tan mal va Renfe como para que repitan la misma película dos días seguidos?
Bueno, no me voy a enfadar, después de todo, que hayan repetido la peli me ha permitido escribir sobre mis 30 horas en Barcelona.

5/08/2015

Mi abuela Florencia.


Llevo unos días pensando en escribir sobre mi abuela, sobre una de mis abuelas llamada Florencia. Creo que ya era hora de que lo hiciera.
Falleció hace muchos años, más de 30 y aunque se fue cuando yo estaba en plena adolescencia, sigo acordándome de ella en bastantes ocasiones. La recuerdo siempre en casa, de hecho vivía con nosotros...o nosotros con ella. Cuando mis hermanos y yo nacimos, lo hicimos en su casa, en la calle San Pablo 118 porque mis padres vivían con ella, pero a los pocos años pudieron comprarse un piso (por 150.000 pesetas) y nos trasladamos allí y entonces mi abuela se vino con nosotros.
Eran esos años en los que lo normal era que los hijos se llevaran a sus padres a vivir con ellos cuando se hacían mayores. Lo de llevarlos a la residencia era una opción imposible para la mayoría, incluso estaba mal visto entre los familiares, amigos y vecindario en general, porque parecía que los abandonabas.
La recuerdo divertida, con sentido del humor, un poco irónico. Ese sentido del humor incluía a veces reírse sin maldad de mí.  ¿El motivo? pues que cuando yo que solo era una cría, me enfadaba por cualquier cosa y eso, parece ser, le hacía gracia. Que se cachondeara de mi enfado me enfurecía más y entonces los demás se divertían a mi costa. Era un círculo vicioso, la pescadilla que se muerde la cola y oye, mira que han pasado años...pues yo sigo igual. Todavía no he aprendido a tomarme en broma cuando mis amigos me hacen "rabiar" y por eso ellos insisten...
Mi abuela Florencia no era muy alta, estaba un poco gordita y no tenía muy buena movilidad. Debía tener mal la columna porque siempre caminaba torciéndose hacia su lado izquierdo.
Supongo que tuvo una vida dura, como tantas y tantas mujeres de su generación. Vivió la guerra civil teniendo ya tres hijos a los que tuvo que dejar repartidos entre familiares y conocidos, para poder huir con su marido y evitar que, en el mejor de los casos, les encarcelaran por sus ideas anarquistas.

Mi abuela Florencia era curandera y claro...curaba. Yo veía llegar gente a casa, entonces mi abuela se iba con esa persona a una habitación y allí, después de hacerle una serie de preguntas y saber bien cuál era su problema, le mandaba hacer o tomar lo que creía que le ayudaría y según tengo entendido...lo conseguía.
Sé y además lo vi con mis propios ojos, que curaba algún tipo de eccema y me contaron que un hombre al que habían desahuciado los médicos, fue curado por mi abuela y que alguien que llevaba gafas de "culo de vaso", es decir con muchas dioptrías, se llegó a quitar las gafas y pudo enhebrar agujas sin ellas.
Mi abuela no solo curaba problemas del cuerpo, también ayudaba a resolver problemas personales y aunque sea difícil de creer yo lo voy a decir, tenía la posibilidad de comunicarse con las personas que habían abandonado este mundo, personas que habían dejado su cuerpo aquí pero cuya alma o espíritu seguía estando en algún sitio, porque yo, a pesar de ser solo una adolescente cuando mi abuela nos dejó, me enteraba de muchas cosas.
Mi hermana y yo lo "sospechábamos" pero en casa no se habló del tema con nosotras hasta que ella falleció y tampoco preguntamos mucho sobre ello. Nos dijeron que lo de hablar con personas que habían fallecido no quería hacerlo, porque se quedaba exhausta después de cada sesión, pero yo veía que a mi casa iba gente de Zaragoza y de los pueblos de alrededor, que salían muy agradecidas, que volvían y que recomendaban a otras personas.
A mi abuela no le pagaban por lo que hacía, pero los que podían le llevaban alguna cosa por poco que fuese, como algo de fruta o verdura. Una vez recuerdo que incluso le llevaron un conejo vivo y del que no voy a decir cuál fue su final. Pero a mis hermanos y a mi, quien realmente nos gustaba que visitara a mi abuela era un señor que tenía un puesto de chuches y a la que después de la consulta le pagaba con una bolsa llena de chuches de todo tipo y que cuando él se iba, mi madre se encargaba de repartir entre nosotros tres. Chicle para tí, chicle para tí y chicle para tí, gominola para tí, gominola para tí, gominola para tí, chupa chups para tí, otro para tí y oh, solo hay dos...bueno, pues a cambio dos caramelos para ti...y así hasta repartir todo el contenido de la bolsa.
A veces me pregunto porqué teniendo ella la posibilidad de contactar con el más allá, no se ha puesto nunca ella en contacto con nosotros...
Esa era mi abuela, una persona que nos contaba cuentos, que nos enseñó canciones, que nos daba friegas en la tripa cuando esta nos dolía, una persona que hacía la mayonesa a mano con un mortero de madera, una persona que ayudaba a la gente a cambio de nada, una persona que cuando tuvimos la primera tv, nos decía que nos sentásemos bien en los sillones porque pensaba, que al igual que nosotros podíamos ver a las personas que salían en la tele, ellos tenían la posibilidad de vernos a nosotros en casa. Una persona que nos dejó cuando solo tenía 72 años.
Esa era mi abuela Florencia, una persona excepcional a la que a veces me parece sentir cerca...o quizá sea solo el deseo de que así sea.














2/10/2015

El Jueves a las 6. Mi primera cena.



Hace exactamente un año decidí ampliar las posibilidades para poder subir al escenario y disfrutar actuando. Por eso quise empezar a prepararme para hacer teatro en español después de estar más de 20 años haciéndolo en inglés, aunque sin dejar de hacerlo en ese idioma. Estaba segura que podría con los dos.
Un amigo me dijo que había visto en el Teatro de las Esquinas un cartel en el que se anunciaba un curso de teatro y me animó a que me apuntara, curso que dicho sea de paso, ya había empezado en octubre.
Allí conocí una profesora estupenda, bueno, ese día solo supe que ella me iba a dar las clases. Su calidad como profesora y también como persona lo fui descubriendo clase tras clase y de la misma manera me fui dando cuenta de que los demás compañeros y compañeras también eran un encanto. Desde el primer día todos fueron muy cariñosos conmigo.
Yo era nueva y los demás llevaban uno o dos años asistiendo a las clases, por eso la relación entre ellos era muy cercana. Tomaban cañas juntos, habían cenado juntos e incluso juntos habían pasado algún fin de semana en el campo.
Esa experiencia de compartir tantas cosas juntos debió de ser muy positiva, porque desde que llegué me di cuenta de que ya estaban planeando no solo nuevas cenas y un nuevo fin de semana rural, sino que empezaron a pensar en organizar una pequeña estancia en Londres.¡Ufff! .Pero durante el curso, todo lo que se consiguió hacer juntos fue tomar unas cervezas todos los jueves al finalizar las clases.
Veía tanta actividad lúdica entre ellos, que empecé a tener serias dudas sobre si me había apuntado a un grupo de teatro...o a uno de tiempo libre.
Comenzó el nuevo curso en octubre y se incorporaron nuevas alumnas, ¡ah! y un nuevo alumno, cosa de agradecer ya que los chicos escasean en este tipo de actividades y oye, ni haciendo un casting hubiéramos conseguido unos compañeros mejores. Parece que nos conociéramos de toda la vida. Generosos, simpáticos, divertidos y además desde el primer ensayo demostraron que tienen madera de actores. Se integraron en el grupo rápidamente, yo diría que más rápidamente que yo. La aceptación entre todos ha sido tal, que ya se han unido e incentivado la petición de organizar un fin de semana en el Pirineo, el viaje a Londres y lo de la cena en casa de alguien.  Las cervezas al salir de clase ya forma parte de las propias clases de teatro y pocos de los compañeros faltan a ellas...excepto yo, que fallo un montón a lo de las cervezas, pero por motivos personales míos.
Tanto han hablado de estos deseos de compartir momentos juntos, que al final nos pusimos de acuerdo para celebrar la esperada cena en casa de uno de los compis.
María ofreció su casa, su preciosa casa y el pasado viernes día 6 nos fuimos para allí todos, bueno, en realidad el grupo estaba un poco diezmado, especialmente por causa de la gripe, pero aún así, nos juntamos 16.
Llegamos sobre las 8.15 de la tarde y permanecimos allí hasta pasadas las 2 de la madrugada. La cena estaba deliciosa y fue preparada por algunos de los compañeros. Diversión en la mesa y en la sobremesa
Como es normal, durante la cena (bueno, ya empezaron antes de cenar dicho sea de paso) la gente bebió y enseguida apareció uno de los efectos que la bebida provoca en algunas personas, me estoy refiriendo a la "exaltación de la amistad" y lo demostraron en forma de discursos llenos de muuuucho amor hacia los compañeros. Todo muy dulce. Luego apareció otro de sus efectos, los "cánticos regionales" y excepto "Asturias patria querida" incluyó una gran variedad de canciones de aquella época. Canciones que casi todos habíamos escuchado en algún momento de nuestra vida.
Todos volvimos a casa llenos de energía y con nuevos planes para nuevas cenas, para el viaje a Londres y el fin de semana al Pirineo, concretamente a Villanúa. Ya me contarán.
Compañeros...¡hasta el jueves!
Para los que no os tengo en mi facebook, aquí os dejo fotos de la cena.

1/26/2015

las Chicas de la Kuarta vuelven a salir.


Martes, día de encuentro semanal de Las Chicas de la Kuarta, día para charrar, para reír, para disfrutar...en definitiva, para evitarnos unas cuantas visitas al sicólogo porque las reuniones con amigas ayudan a sacar todo, o casi todo, lo que llevamos dentro.Este martes hemos vuelto a cambiar la sede de nuestro encuentro, de vez en cuando nos da por ahí, y en vez de quedarnos en un bar cerca de nuestra casa, nos hemos ido al centro de la ciudad y es que además teníamos motivo para ello.
Si hace buen tiempo, el motivo o excusa para salir de nuestro barrio es tomarnos un helado, pero como en invierno la temperatura en mi ciudad suele ser bastante baja, lo del helado ni se nos pasa por la cabeza, así es que  nos decidimos por el chocolate con churros. Nos gusta tanto que eso ya justifica por si sola la salida al centro así es que aunque algunas de las Chicas se rajaron y no vinieron, cuatro de nosotras nos abrigamos bien y nos fuimos a tomar un delicioso alimento para el cuerpo. Pero es que además teníamos que ir a la inauguración de una exposición.
Una vez alimentado el cuerpo, nos fuimos a alimentar el espíritu asistiendo a dicha inauguración en el Torreón de Fortea. Allí disfrutamos de sus cuadros, esculturas y joyas y es que además allí nos encontramos con amigos con los que seguimos en contacto a través del whatsapp pero que hacía tiempo que no veíamos en persona. Me encantó, porque el whatsapp nunca podrá sustituir unos abrazos y unos besos en la mejilla...o donde cada uno quiera.
Aquí otras poquitas fotos más.

12/25/2014

Busy Body




He querido dejar pasar una semana entre el día que representamos la obra de teatro- el pasado miércoles 17- y hoy 24 de diciembre que me he decidido a escribir sobre esa maravillosa aventura que es el teatro.
La razón de esperar una semana es porque como todo el mundo sabe, no es bueno tomar decisiones o decir cosas en caliente, ya que entonces se suelen hacer o decir muchas tonterías. Bueno, ya sabemos que  hay muchas personas que suelen decir tonterías en caliente, en templado y en frío...pero eso es otro tema.
El caso es que el susodicho miércoles, después de tres meses de ensayos y de un número interminable de contratiempos...¡tachán! pudimos representar "Busy Body",  la obra de este año.
La verdad es que no resulta nada fácil "mover" un equipo de ocho personas a la hora de juntarnos para ensayar, pues cada uno tiene sus obligaciones y su vida privada.
Supongo que hay quien que pensará que si se pone un poco de interés, tres meses es tiempo suficiente para sacar adelante esta experiencia pero no, no es así. Lo sería si durante esos tres meses se hubiera ensayado tres o cuatro días a la semana y no fue así, nunca lo ha sido y no creo que lo sea alguna vez. En Limelight (nombre del grupo de teatro) somos más chulos que un ocho, o quizá un poco descerebrados diría yo y solo ensayamos los viernes.
Bueno, ensayar durante toda la tarde del viernes tampoco está mal pensareis...¡pues no! listos! tampoco ensayamos toda la tarde...La hora de empezar es a las 6.30 y nadie, por los motivos que sea, excepto yo, llega a esa hora.
La hora de ir saliendo de allí es a las 8.30 o las personas que están en conserjería se empiezan a poner nerviosas.
Como podéis ver son tres meses de ensayos, a cuatro viernes cada mes, hacen un total de doce viernes y si tenemos en cuenta que en cada uno de ellos estamos solo dos horas, hacen un total de...¡¡¡¡ veinticuatro horas de ensayo!!! No he podido evitar que saliera la azafata del "1, 2, 3, responda otra vez" que llevo dentro.
Otro de los contratiempos a los que tenemos que enfrentarnos cada año, es que durante esas dos horas semanales casi nunca coincidimos todos los actores y actrices y eso complica mucho los ensayos pues ha habido personas que nunca han ensayado con el compañero con el que tenia que dialogar en las escenas.
Tan solo el último domingo antes del estreno y después de dejar a nuestras respectivas familias en la sobremesa de la típica "comidafamiliardominguera" hicimos un pase completo ¡los ocho por fin! en una de las salas de un Centro Cultural del barrio. Aún así no fue completo del todo ya que ni ensayamos con sonidos, ni luces, ni con el escenario montado. Solo sirvió para estudiarnos los movimientos y repasar el diálogo.
 Para más inri, a uno de los compañeros de teatro tuve que decirle, con gran dolor de mi corazón, que no podía actuar, porque a diez días de la fecha de estreno, todavía no se había podido aprender el papel. Sabía que el hecho de tomar esa decisión acarrearía no poder hacer la obra, ya que no teníamos tiempo para poder encontrar a otro candidato con el valor suficiente de salir al escenario en una semana. ¿Que no? ¡¡jajajaja!! Pues si...lo encontramos. O mejor dicho, él fue quien se ofreció a actuar con nosotros, sus compañeros de teatro desde hace muchos años.
Se trata de Superman Sixto que por cuestiones de trabajo se encontraba en Bruselas y a punto de volver a Zaragoza a pasar las navidades. Volvió, se unió al grupo y con su ayuda y con el buen trabajo de todos nosotros, el resultado fue muy bueno...o eso fue lo que todo el mundo comentó, espectadores y alumnos de la EOI. Escuela Oficial de Idiomas.
Aunque yo siempre pienso que puedo y debo hacerlo mejor, la verdad es que ese día nos crecimos y nos sentimos genial.
Aquí os dejo algunas fotos.    

10/14/2014

Supercumpleaños.


El tiempo imparable e implacable ha vuelto a traer el mes de septiembre a mi vida y con él, mi cumple y las múltiples celebraciones que este hecho trae consigo. Porque aunque según el registro civil yo nací un 5 de septiembre, todos los años comienza la movida unos días antes y termina ...pues eso, no se sabe cuando termina. Pero hoy 25 de septiembre, 20 días después de mi cumple, he dado por finalizado este evento celebrándolo con Julián que me dio unos regalos traídos de su interesante viaje por Japón y China.
Todo esto comenzó el martes día 2, cuando desayunando con mi amiga Carmen recibí de su parte los primeros regalos y continué por la tarde con mis amigas, las Chicas de la Kuarta, aunque algunas faltaron porque todavía estaban de vacaciones.
El sábado de esa semana mi pareja me dio los primeros regalos, unos estupendos botines y un precioso broche, todo ello elegido por mi con lo cual, las posibilidades de éxito eran muy altas.
 El viernes 5, el día señalado, el día propiamente dicho, me tocó trabajar más que un viernes normal. Tuve que hacer la limpieza general de todo el piso y después de desayunar y hacer mis ejercicios gimnásticos me puse a escobar mi habitación. Allí estaba yo en plena faena, sin ni siquiera haberme lavado la cara y por supuesto sin maquillaje, como recién levantada de la cama y de repente sonó el timbre de la puerta de la calle. Pensando que podría ser el cartero, abrí sin preguntar (mal hecho) porque cinco minutos más tarde y sin haberme podido arreglar un poco, llamaron arriba y sin pensármelo abrí. Al otro lado de la puerta había un hombre de unos 40 años, bien parecido y con el ramo de flores frescas más hermoso que yo había visto...y yo con esas pintas. Me preguntó si me llamaba Esther y al responder que si, me entregó el ramo y una tarjeta, que yo pensé, "Ostras, tengo un admirador secreto". Cogí el ramo, la tarjeta y cerré la puerta. Como en el sobre no ponía nada, todavía mantuve la duda del admirador secreto, pero se desvaneció cuando al abrirlo vi que el ramo me lo había enviado la tía de mi pareja. Una mujer encantadora si, pero me seguía gustando más la idea del admirador. Después de terminar la limpieza, preparé la comida porque mi hijo independizado venía a comer a casa con un regalo bajo el brazo y lo celebramos con una comida especial y de postre...trenza de Almudevar...¡toma ya!
Para el sábado había preparado una quedada con algunos de los amigos que conocí haciendo teatro en inglés y sabía que iba a recibir más regalos y pasada la medianoche volví a casa contenta por todo lo que había pasado, con todo lo que me dieron, un broche, una gargantilla, un pijama, unos pendientes...y sobretodo con el ratico que pasé con ellos.
Al día siguiente, domingo, volví a celebrarlo con mi familia volviendo a comer juntos, pero esta vez en un restaurante y elegimos el del Acuario de Zaragoza. De esta manera pensé (qué ilusa) que daba por terminado tanta cena, tanta bebida, tanto dulce, tantos kilos en la cadera...pero no, nada de eso, nada había terminado porque la semana que iba a comenzar iba a ser similar a la que acababa de irse.
Dos días más tarde me reuní con mi amiga M José que junto con otra buena amiga Raquel, me entregaron una bonita gabardina que me compraron en Londres donde habían pasado las vacaciones.
El viernes de esa misma semana comenzamos a ensayar la obra de teatro en inglés y allí, uno de los compañeros y amigo personal, me entregó dos preciosas latas muy bien decoradas para guardar harina y arroz pero que creo que emplearé para guardar bombones...no sé, creo que me gustan más.
Tres días más tarde la firma de perfumería Yves- Rocher me regaló un colgante que aunque no está mal, no tiene nada que ver con la preciosa gargantilla que Pablo, mi otro hijo, me había regalado una semana antes.
Parecía que todo esto se calmaba cuando recibí la llamada de una amiga para quedar y desayunar juntas y allí, después de comerme una buenísima napolitana de chocolate, me regaló unas zapatillas de lona en blanco, pero no eran unas zapatillas normales porque ella, que es una artista, las había decorado personalmente. Un lujo.
No quiero dejar de agradecer a tod@s mis amig@s no solo sus regalos, sino que se acordaran de mi y quisieran celebrarlo conmigo. Tampoco quiero dejar de agradecer a Google su felicitación personalizada, la cual me sorprendió ver en la pantalla del ordenador cuando lo encendí y pasé a Facebook. No sabía que eso ocurría y cuando vi que ponía Feliz cumpleaños seguido de mi nombre, oye, que casi me emocioné. Llamadme "blandurria" si quereis.
Como he dicho al principio, toda esta aventura terminó con los regalos de Julián. Ahora toca disfrutar de los regalos y de los amigos y por supuesto, prepararme para el próximo cumple que ya solo quedan 11 meses.
Aquí podéis ver las demás fotos.

9/03/2014

Las Chicas de la Kuarta se van de picnic-


Verano, calor, gente que abandona la ciudad, turistas que llegan a ella, viajes de 15 días, de una semana, incluso de un día...¡qué trajín!. Pero las Chicas del Club del Martes, que han cambiado de nombre y que ahora se llaman Las Chicas de la Kuarta siguen al pié del cañón acudiendo los martes al club, aunque desde que empezó julio no han estado todas juntas. Todas han hecho o van a hacer (que todavía queda verano) viajes de mayor o menor duración.
Pero hoy, 21 de agosto y aunque no es martes, las chicas hemos decidido juntarnos y no para ir al bar del chino. El motivo ha sido celebrar un pic nic y no precisamente un pic nic tipo americano con hamburguesas, chuletas y mazorcas de maíz, no, no.
Nosotras, que somos muy raciales, muy de nuestra tierra, muy de Aragón, nos hemos montado un pic nic de bocatas de calamares bravos, con su mayonesa y su salsa brava.
Como yo tenía que salir al centro, me he ofrecido a través de whatsapp, a comprarlos y a estar de vuelta en el barrio con los bocatas sobre las ocho de la tarde.
Parecía tan fácil...pero de eso nada. En cuanto las demás han leído que me ofrecía a traer los calamares, el móvil ha empezado a sonar con un aluvión de pedidos y todos diferentes.
Que si a mí tráeme un par de bocatas uno con mayonesa y el otro sin. Otra quería uno picante, la siguiente que como un bocata le parecía mucho, quería una ración de calamares con todo (mayonesa y picante) y además un bocata completo aparte para que cenara su hijo, pero solo si le aseguraba que estaría de vuelta antes de las ocho, ya que su hijo se tenía que ir a trabajar.  
Yo no salía de mi asombro...¿cómo se podía complicar tanto lo que parecía un tranquilo picnic de calamares?
Entonces entre los numerosos whatsapps he visto uno de Loli poniendo algo de orden a semejante alboroto.
Han quedado en la calle y allí ha tomado nota de todo lo que quería cada una de ellas y después, tal y como habíamos quedado anteriormente, me ha llamado para decir que se ponía en camino hacia el centro donde yo seguía y al cuarto de hora ha llegado montada en su moto.
Yo le estaba esperando en la puerta de El Calamar Bravo y después de conseguir el pedido, nos dirigimos a la moto, colocamos las bolsas en el maletero, después de sacar el casco que yo aunque odio ponerme cosas en la cabeza, me tenía que poner si no quería volver a casa en tranvía.
Al llegar a la calle las chicas nos estaban esperando con todo el equipo de picnic, a saber, cuatro mantas o manteles sobre los que sentarnos y colocar las raciones, unas barras de pan, latas de bebidas, servilletas, vasos, cubiertos, etc, etc, etc.
El lugar elegido para hacer el picnic ha sido un parque que hay al final de nuestra calle. Hemos buscado un montículo con césped, árboles y algunas farolas y allí hemos montado nuestro chiringuito particular. Allí había tres generaciones de las chicas de la kuarta. Algunas nos hemos descalzado para sentarnos
mejor y después de terminarnos los calamares, las dos chicas de la generación más joven me han pedido que fuera con ellas a los esbarizaculos (toboganes) y también ha ido Loli y después Pili y Sara. Ha sido muy divertido bajarse por ellos, lo hemos hecho acompañando a las niñas que les daba un poco de miedo porque son muy altos y largos. También nos hemos columpiado (yo incluída) y después hemos regresado a las mantas, han puesto música, hemos bailado, hemos jugado a encorrernos y tumbadas sobre el césped hemos mirado las estrellas, las cuales se veían muy bien porque el cielo estaba muy limpio de nubes. La temperatura era buena, muy buena y hubiéramos continuado allí durante más tiempo pero había niñas pequeñas y aunque ellas no querían, se tenían que ir a dormir.
El picnic ha terminado pasadas las once de la noche.
Aquí dejo algunas fotos.

7/21/2014

Celebrando un cumpleaños desde el cielo.


Tengo un amigo que de los 365 días que tiene el año, eligió un 29 de febrero para nacer y seguro que lo hizo para no celebrarlo todos los años.
Hace tiempo yo creía que era una suerte nacer en año bisiesto y cumplir años una vez cada cuatro, pero parece ser que no es así, que no te libras de cumplirlos aunque no exista tu día en el calendario, lo cual no está mal porque sería terrible que luego te cayeran los cuatro de vez.
El caso es que mi amigo pudo celebrar este año su onomástica y cumplió 50 y como se suele decir, 50 no se cumplen todos los años, bueno ni 49, ni 51...digo yo, pues quiso celebrarlo a lo grande e invitó a un grupo de amigos con los que había vivido bonitos momentos de su vida y yo, junto con otros amigos que habíamos hecho teatro en inglés con él, estuvimos allí.
Para celebrar esa cifra "redonda" de los 50, el regalo también tenía que ser especial y a otro de sus amigos se le ocurrió la "estupenda idea" de regalarle un vuelo en parapente.
Entrecomillo  "estupenda idea" porque si ese regalo me lo hacen a mi, no me hubiera parecido tan estupenda, me hubieran partido por la mitad. De hecho, creo que no lo hubiera aceptado, pero Julián, mi amigo, se alegró. Le gusta vivir al límite...Aún así cuando vio de qué se trataba el regalo, no pudo evitar decirnos con cierta sorna aragonesa...¡¡qué cabrones!! . Eso sí, nos lo llamó sonriendo y sin acritud. De todas formas, yo no me dí por aludida. Jajajaja.
Julián tenía un año para hacer uso del regalo, así es que esperó a que el tiempo atmosférico fuese propicio para tirarse desde una montaña en Castejón de Sos.
El mes elegido para lanzarse al vacío fue junio y nos invitó a pasar un bonito día de campo, ver cómo lo hacía y filmar ese momento. Al llegar allí nos enteramos que no se iba a tirar solo. Juan Carlos, el amigo que había tenido la idea de hacerle ese regalo y por solidaridad, se iba a tirar con él. Bueno, no en el mismo parapente.
Ambos lo hicieron acompañados de un monitor cada uno, que digo yo que para alguien que hace esto por primera vez, le dará más seguridad hacerlo acompañado. También es verdad que si te la vas a pegar da igual ir solo o con alguien a tu espalda.
 El día elegido salió soleado y caluroso y mientras a ellos les subían en coche hasta el punto de lanzamiento, los demás, los espectadores, les esperamos en la pradera donde si todo salía bien, iban a aterrizar
Después de casi una hora esperando a que cayeran...perdón, esperando a verles planear por el cielo cual gaviotas, empezamos a imaginarnos los motivos de la tardanza.
"Que si cuando vieron la altura desde la que se tenían que lanzar, se negaban a hacerlo", "Que si habrían salido corriendo y los estarían buscando", "Que si al final seguro que el parapente aterrizaría solo con el monitor"...¡¡¡Cómo nos gusta especular a las personas!!!
Aunque estábamos muy a gusto en esa pradera, a pesar de los mordiscos de unos hambrientos tábanos que se ensañaron con nosotros, preguntamos a un monitor que había aterrizado un poco antes, por qué tardaban tanto Julián y Juan Carlos y nos dijo que era por causa de unas corrientes de aire que había allí arriba y que habían tenido que bajar 300 metros para ver si desde allí era más seguro y que lo iban a hacer enseguida.
Nos dijo de qué color eran los parapentes de nuestros amigos ya que no eran los únicos que se iban a tirar y al cuarto de hora más o menos, divisamos en el cielo el parapente rojo con raya gris de Julián y el verde de Juan Carlos.
Fue divertido verles planear en el cielo y emocionante verles aterrizar sanos y salvos. Tanto disfrutaron ellos también, que han decidido volverlo a repetir más adelante. No estoy yo muy segura de que lo vuelvan a hacer. Creo que lo dijeron porque nada más pisar tierra estaban bajo los efectos de la adrenalina...veremos más adelante.
 Cuando nos acercamos a felicitarles, Julián quiso saber si yo me animaría a hacerlo. Le dije que aunque estoy de acuerdo con la idea de que " qué sería de la vida si no tuviéramos el valor de intentar algo nuevo", no me refería a ese tipo de experiencias. Que cuando digo que hay que "lanzarse al vacío", no lo digo en sentido literal. Aunque a veces hacemos cosas que conllevan más riesgo que lanzarse desde 800 metros de altura.
Por cierto, quiero que les quede claro a mis amigos, que aunque en septiembre es mi cumpleaños, me conformo con un libro, un bolso, una blusa...etc, etc y si lo que queréis es ser originales, también acepto unas vacaciones pagadas. Cualquier cosa que vaya con mi forma de ser, es decir, algo seguro, algo que no implique el más mínimo riesgo.
Cuando quiera poner algo excitante en mi vida...lo elegiré yo.

Aquí hay algunas fotos de ese día.

7/17/2014

"Los jueves a las 6"


"Tienes que hacerlo en español", "Llevas mucho tiempo haciéndolo en inglés", "Tienes que hacerlo en tu propio idioma"...Estas frases me las habían repetido con frecuencia en los últimos años y al final...caí. Por supuesto estoy hablando hablando de teatro.
Llevo años (más de 20) haciendo teatro en inglés y en enero de este año comprendí - la insistencia de los amigos, también influyó- que ya había llegado el momento de pasar a las actuaciones en español, aunque por supuesto, sin dejar la interpretación en inglés. "Podré con todo" pensé.
En enero de este año y aunque el curso ya había empezado tres meses antes, me uní al grupo del Teatro de las Esquinas.Unas diez chicas y dos chicos dirigidos por la actriz Rosa Lasierra formábamos el grupo llamado "Los jueves a las 6" en referencia al día y hora de los ensayos.
El comienzo fue un poco duro por mi forma de ser. Me cuesta mucho unirme a grupos nuevos, empezar actividades nuevas, conocer gente nueva...en definitiva, todo lo nuevo y solo hago el esfuerzo de seguir adelante si ello me merece la pena y el teatro es una de esas cosas por las que saltaría cualquier obstáculo. Desde el primer día fui bien recibida. En ningún momento me sentí sola ni apartada en el grupo y eso me facilitó mucho la integración.
Aún así, las primeras semanas me sentía rara. Tocaba hacer improvisaciones y eso no me gusta nada, me da mucha vergüenza improvisar, sin embargo estoy contenta conmigo misma por no haber abandonado el proyecto, aunque se me pasó por la cabeza en alguna ocasión.
Después de tres meses y medio ensayando los jueves a las seis, llegó el jueves (no podía ser otro día) 12 de junio y a las 20.30 de esa tarde estrenamos las obras que habíamos estado ensayando.
El teatro estaba casi lleno (casi 500 butacas) y entre el público, amigos y familiares a los que por razones obvias no se les puede pedir objetividad pero todos salieron muy contentos de nuestra actuación.
Nuestro trabajo lo formaban cinco "Sainetes y Palizas" y dos romances.
No tengo la grabación de todas las actuaciones pero aquí podréis ver las fotos.




6/10/2014

Three Sketches.


El pasado lunes viví una nueva experiencia. Una nueva y muy agradable experiencia. Ese lunes actué en otra obra de teatro.
Si, vale, ya sé que después de más de veinte años que llevo actuando, no puedo llamarlo "experiencia nueva", pero es que esta vez lo novedoso ha sido que excepto Judith, que ya actuó las pasadas navidades y yo, ninguno de los compañeros había actuado antes. El pasado lunes fue su debut en los escenarios y por los comentarios que al finalizar todos pusieron en el WhatsApp, parece ser que se lo pasaron muy bien y no me extraña, porque lo hicieron genial. ¡¡¡Cuánto artista sin explotar hay a nuestro alrededor!!! y ellos sin saberlo...hasta ahora.
A finales del año pasado, una profesora de la escuela de idiomas me llamó para proponerme que animase a algunos de sus alumnos y preparase con ellos unos sketches en inglés.
Ocho de ellos se liaron la manta a la cabeza y se lanzaron al mundo de la interpretación y aunque comenzaron con cierto temor y falta de confianza en sí mismos (comprensible por otro lado) siguieron adelante con el reto y tanto ánimo merecía un final feliz.
Al principio también yo tuve mis dudas para aceptar ese reto, sobretodo porque lo que a mí realmente me gusta es actuar, lo de dirigir no me entusiasma tanto, pero mira por donde pude hacer las dos cosas ya que una de las alumnas que se había animado a actuar tuvo que dejarlo y como queríamos seguir adelante con el proyecto y ya no teníamos tiempo para buscar a alguien que la sustituyera, cogí yo su papel.
El motivo para abandonar su papel era un motivo muy importante...¡había encontrado trabajo! ¡que sí, que es verdad! No me preguntéis cómo ha ocurrido, pero lo ha encontrado y no están los tiempos para rechazar un trabajo por mucha ilusión que se tenga en subir a un escenario.
Ahora ya ha pasado todo, ahora toca disfrutar de esa "primera vez" y como casi siempre pasa, las "primeras veces" de algo se quedan en la memoria durante mucho tiempo, pero por si acaso, aquí os dejo unas fotos y un trocito de vídeo de ese día.
Gracias a tod@s por haber sido tan valientes y por haberme dejado vivir con vosotr@s esta experiencia.
Fotos aquí.

4/21/2014

Tres más uno.


Volvemos a ser cuatro en casa. Y no es que mi hijo mayor, que se independizó hace siete años haya vuelto con nosotros, que tampoco sería nada raro ya que por culpa de la política de este gobierno, muchos hijos han tenido que regresar a casa de sus padres. Pero no, no se trata de mi hijo. Se trata de alguien, o quizá algo. En realidad no sé cómo llamar lo que ha venido a mi casa: espíritu, presencia, ente, energía...que cada uno lo llame como quiera. Yo solo voy a contar lo que ocurre.
Desde hace ya unos diez años vienen apareciendo en mi casa unas rayas rojas. Las primeras que vi, estaban en la pared que hace de cabecero de mi cama. Esa pared está forrada con trozos de papel del mismo tamaño pintados en gris. El autor es mi pareja.Sobre estos papeles, en los que están más cerca de donde están las almohadas, pero sin que llegue mis manos a ellos una vez que estoy tumbada, aparecieron las primeras, algunas un poco más gruesas que otras e incluso he podido distinguir claramente la letra h entre esas rayas.
No sabía cómo habían aparecido pero tampoco le dimos mayor importancia, solo cuando con el paso del tiempo vimos de esas rayas en otros lugares de la casa, fue cuando empezamos a prestarles atención, aunque seguíamos tomándonoslo como algo "curioso" y "divertido" a la vez.
La superficie sobre la que han aparecido es muy variada. Tengo rayas sobre una lámpara de cristal mate, sobre metal, sobre madera, sobre la pared, sobre folios, sobre plástico, sobre radiadores...
La más gruesa tendrá unos tres milímetros y la más larga medirá unos ocho centímetros. Ni son del mismo tamaño, ni son del mismo grosor, pero tienen en común que TODAS son rojas.
Tampoco se ha librado ninguna habitación de la casa...quien sea, ha querido dejar su marca en todas ellas.
Aparte de los que vivimos en mi casa, solo lo saben unas cuantas personas con las que he tenido suficiente confianza como para contárselo...aunque sabía que les parecería imposible que eso ocurriera.
Algunas personas han sugerido que podría hacerlas yo sin darme cuenta ya que a veces llevo pintadas las uñas de rojo, pero no, el grosor de algunas rayas descarta esa posibilidad y también que el trazo de algunas de ellas se asimila más al de un lapicero de color.
He intentado borrarlas y solo se van con disolvente. Cuando me he pintado las uñas con esmalte de color rojo y he intentado hacer rayas sobre las mismas superficies donde ya había... no he podido dejar ninguna marca.
Nos hemos acostumbrado a ellas, de hecho, cuando pasa un tiempo sin descubrir ninguna nueva, me apena un poco pensar que "quien sea" o "lo que sea" se ha ido y cuando veo una nueva, por pequeña que sea, me produce cierto nerviosismo pero a la vez cierta alegría.
Algunas de las personas que saben de este suceso, me han sugerido que pregunte a ese "alguien" o "algo" el motivo de su presencia...me niego. No me importaría hacerlo, el problema vendría si ese "algo" o "alguien" me respondiera. Para eso todavía no estoy preparada.
No me importa que haya elegido mi casa, lo que me molesta es la forma que ha elegido para hacerse notar. Es verdad que podría ser mucho peor, he oído casos en los que se oyen voces, lanzan objetos, se encienden o apagan las luces...pero es que llenarme la casa de rayas rojas me molesta bastante. Hubiera preferido que se manifestara, no sé, haciendo las camas, limpiando los cristales...
Bueno, al menos no me esconde los objetos ni me desaparece dinero. Eso si que me enfadaría.
He hecho fotos de algunos de los lugares donde han aparecido las rayas para que veáis que tengo razón, pero tengo que confesar algo que acaba de ocurrir hace tan solo unos diez minutos, algo que me ha empezado a preocupar. Mientras estaba escribiendo este artículo en el ordenador, he descubierto una nueva raya roja en la parte baja de la pantalla. Al menos agradezco que no me haya hecho la raya en medio de la pantalla. También le he hecho una foto, podéis comprobar lo que digo porque cuando he hecho la foto, todavía no había terminado este artículo.
¿Estará leyendo lo que estoy escribiendo? Si es así espero que le guste.

Las fotos aquí.

3/23/2014

Los DJ's en La Topera



Sabemos que no necesitáis razones para organizar una sesión de música. Sabemos que cualquier excusa es buena para animaros a vosotros, mis dj's favoritos a hacerla. En esta ocasión, el motivo ha sido "despedirnos" de uno de vosotros, de Pedro Bericat, que se va a New York con su pareja a pasar nada menos que un mes. ¡¡Qué suerte!!
Esta vez el lugar elegido es un bar-restaurante que se encuentra en el barrio de San José y cuyo nombre es La Topera. Que yo sepa, es la segunda vez que ponéis música allí y por lo contenta que se ha quedado la dueña, no será la última vez que vayáis.
Queridos dj's, permitidme que hable de la dueña. La dueña es Dora un encanto de chica a la que conocí allá por el año 1997, cuando su entonces pareja Germán, la mía, Luis y otros dos artistas más expusieron en New York. Si, si, New York. Y para allí que nos fuimos. Aquel viaje fue una muy buena experiencia para mi. Me enamoré locamente de la ciudad y estoy segura de que compartir el hotel con Dora y Germán también influyó en ese buen sabor de boca con el que regresé de ese viaje.
Ahora Dora lleva La Topera y muy bien por cierto y aunque hoy he llegado allí casi a las 8 de la tarde, vosotros prácticamente habéis pasado el día allí.
Os ha preparado una buena comida (me lo ha chivado uno de vosotros) y no me refiero solo a los alimentos, también a la compañía porque todo el mundo sabe que cuando uno come con amigos...todo sabe mucho mejor.
Yo he llegado sobre las 8 acompañada de mi amiga M José. Me ha encantado el recibimiento que hemos tenido bajando las escaleras entre aplausos por parte de los que ya estabais allí.
Al estar recién llegadas, estábamos frescas, descansadas y con muchas ganas de bailar. Alguno de vosotros nos ha dicho que como ya llevabais varias horas bailando, pues que a partir de ese momento era nuestro turno, que éramos vuestro relevo, pero yo sabía que nadie se iba a quedar sentado. Es imposible con estos dj's.
En algunas ocasiones habéis sido tres, en la velada de hoy eráis cuatro y habéis hecho que la música haya sido variada pero toda muy bien seleccionada y ha habido calidad.
Como siempre que os juntáis para ser dj's, vuelvo a casa contenta y con mucha energía. Sois unos "quitapenas" increíbles...y me ha dicho un pajarito, que ya estáis preparando la próxima.
Empezad a prepararla porque la espero con ansia y siempre habéis dejado el pabellón muy alto así es que...no podéis fallar.
Aquí he puesto una selección de fotos para recordar este día y Pedro...¡disfruta de New York y déjate conquistar por esa ciudad, como hice yo!


1/09/2014

Cuentos chinos.


Resulta que desde hace unos meses, cuatro a lo sumo, tengo vecinos chinos viviendo en el piso de abajo. Al ser un primer piso, disponen de una terraza grandecica a la que se sale por la cocina, tipo patio de luces pero abierto al exterior por uno de sus lados. Realmente no sé cuántos miembros componen esa familia, porque aunque los veo y nos saludamos cuando salen a la terraza, físicamente me parecen tan iguales que no sé si sale siempre la misma persona o no. Ya sé que esto puede sonar a tópico, pero tiene su parte de realidad.
La verdad es que no tengo problemas para diferenciar a un chino de una china. Tampoco a un chino adulto, de un niño chino, pero distinguirlos entre los que son del mismo sexo y similar edad, lo tengo más complicado y si los veo por separado...ya ni te cuento.
 Lo que sí tengo claro es que en dicha familia hay tres niños pequeños de 6, 5 y 3 años y cuyo español es tan bueno como el de cualquier niño de esa edad que haya nacido en España. No puedo decir lo mismo de los miembros adultos. Pero eso entra dentro de la normalidad.
La primera noche que durmieron entre nosotros, bueno, quiero decir en nuestro edificio, me sorprendió escuchar un fuerte sonido mientras recogía mi cocina a eso de las dos de la madrugada. El sonido era sincronizado y repetitivo así es que, dejándome guiar por su rastro, abrí la puerta corredera de mi galería y escuché y me pareció que venía de una de las habitaciones del piso de abajo.
El sonido no era de música precisamente, no, no era mi grupo preferido interpretando una de sus canciones y aunque lo hubiera sido, las tres de la madrugada tampoco era la mejor hora para escucharlos. Se trataba de fuertes ronquidos y lo sé muy bien porque estoy familiarizada con ellos, aunque los que yo conozco son de más baja intensidad...pero eso es otra historia.
Como la ventana de la habitación de uno de mis hijos también da a esa misma galería, barajé la posibilidad de que los ronquidos pudieran ser suyos, aunque a él, precisamente a él, nunca le he oído roncar. Aún así apoyé mi oreja en la puerta de su habitación, pero solo escuché el sonido del silencio.
Regresé a la galería de la cocina para intentar averiguar de dónde procedía y me dí cuenta de que venían de abajo, de la habitación donde dormía uno de los chinos, o dos, o cinco...no sé.
Da la casualidad, o no, de que esa misma familia tiene un bar en la misma calle y por casualidad también, es el bar donde nos reunimos las chicas del club del martes.
Nos caemos bien, nosotras les caemos bien a ellos y ellos nos caen bien a nosotras. Son simpáticos y amables y con esa misma amabilidad me comentó una de las señoras que viven en el primero cuando me la encontré en el patio de nuestro edificio, que iban a celebrar una fiesta allí, en su piso, que duraría cuatro días y que se iban a reunir unas 30 personas. Familiares suyos y algunos de ellos venidos de otros países.
Me pidió permiso para extender una lona de plástico y tapar toda la terraza para hacer un techo.- todavía no tengo claro si era por si llovía o porque no querían que viese lo que iban a hacer-
El caso es que fuese para lo que fuese, les dije que no me molestaba que la pusieran y que lo único que les pedía es que esa fiesta no se alargase hasta la madrugada. Como me dijo que acabarían pronto, le respondí que...¡adelante con la party!
El día 5, víspera de Reyes para nosotros pero sin significado especial para ellos comenzaron los preparativos y empezaron a extender la lona plastificada. Por uno de sus lados la ataron a la valla que les separa de sus otros vecinos del primero. Otro de sus lados fue enganchado a la celosía que da a la calle y para sujetar el tercero, necesitaban atarlos a los hierros de mi galería, así es que sobre las cinco de la tarde llamaron a la puerta y al abrirla me encontré a dos niños chinos, niño y niña, que me explicaron que estaban extendiendo la lona y que si les daba permiso para atarla a mis hierros. Les volví a decir que podían hacerlo y entonces el niño, de unos doce años, salió a la galería y le comunicó a un familiar que estaba abajo, que adelante, que no había problemas. Bueno, supongo que eso es mas o menos lo que le debió de decir porque claro, la conversación fue en chino. Lo deduje porque a los dos minutos ya tenía a una china adulta entrando por la puerta de mi piso dirigiéndose a la galería de la cocina y diciéndome que si podía apartar todas esas bolsas de objetos para reciclar que suelo tener ahí afuera y que le impedían realizar la atadura de la lona.
Después de quitar las bolsas, me pidió que si también podía quitar el carrito de la compra. Por supuesto era el niño el que me iba traduciendo lo que la señora me pedía y que por cierto ya empezaba a pensar que esa señora estaba pidiendo "demasiado", aún así hice lo que me pedía y ella empezó a atar la lona a mis barrotes. Cuando finalizó de hacer ese trabajo y ya en mi cocina, me dijo que bajase al piso de abajo y me uniera a su fiesta, que iba a haber mucha comida y mucha bebida. Sé que me dijo todo esto porque el niño seguía haciendo su trabajo de traductor. Sonreí, y le dí las gracias, no sé por qué me salió en decírselo en inglés y entonces la señora china, que por cierto venía de Holanda, abrió mucho los ojos - todo lo que un chino puede abrirlos claro- y sonriendo me preguntó en inglés: Do you speak English? ¿Hablas inglés?. traduzco para los de la ESO.
Le dije que sí, que un poco. Un poco de modestia por mi parte no está mal. Entonces ella, cual ametralladora disparando me volvió a invitar que bajase y compartiera la fiesta con ellos. Me dijo que se trataba de una fiesta budista. Supongo que se refería a una reunión budista porque fiesta, fiesta, yo había oído hablar de fiesta hippy, fiesta sesentera, fiesta de solteros...pero nunca de fiesta budista, aunque tengo que confesar mi casi completa ignorancia sobre el tema de las religiones.
Me volvió a recordar que habría mucha comida y bebida y que yo sería bienvenida allí. Tanto repetirme que habría comida y bebida me hizo pensar, si es que me veían desnutrida y deshidratada..
Le di las gracias de corazón y le dije que era muy amable. Ahí se quedó la cosa.
He vuelto a bajar al bar con las chicas del club y enseguida me ha dicho la dueña del bar, que es la misma que vive en el piso de abajo. "oye, que no has bajado a casa"
La verdad es que en estos dos días de "fiesta budista" no hemos escuchado ningún ruido. Bueno, lo único que he notado es que los dos días que llevamos de fiesta, a las diez de la mañana, se escuchan unos rezos con cierta armonía que duran unos diez minutos, pero aparte de eso, yo diría que incluso se oyen menos ruidos que antes, porque los ronquidos he dejado de escucharlos e incluso ya no se oyen los llantos de uno de los niños, que una noche si y la otra también nos despiertan sobre las tres de la madrugada.
No sé cómo terminará la reunión budista, supongo que bien, como ha sido hasta ahora. Las únicas diferencias que he notado es que hay un fuerte olor a incienso en el patio, que se ven entrar y salir más chinos de lo que se veía anteriormente y algún que otro pequeño despiste, como el de esta tarde que han llamado a la puerta de mi casa, abro y veo a una china asombrada de verme allí, entonces le he dicho "Down" y ella me ha contestado "sorry". Ha dado media vuelta y se ha ido.
En cierto modo me gustaría bajar y conocer un poco cómo es esa celebración pero por mi timidez no lo hago. ¡Maldita timidez que no me permite ampliar mi conocimiento en algunos temas!

 
  

1/06/2014

28 de diciembre...día de mis dj's favoritos.


La elección de este día 28- día de los Santos Inocentes- para poner música supongo que fue casual, porque la sesión de los dj's fue de todo menos una broma.
En esta ocasión, aunque no es la primera vez que ocurre, los dj's fueron cuatro en vez de tres, pues a los ya conocidos Luis, Paco y Pedro, se unió nuestro amigo Tomás.
Otra novedad de esa noche fue el tiempo que duró la sesión...¡¡Doce horas!! Fácil de decir pero no tanto de llevarlo a cabo cuando hay que pegarse todo ese tiempo delante de un portátil o tocadiscos (Pedro utiliza discos de vinilo) para que la música no deje de sonar.
El escenario elegido y ya es la segunda vez que lo eligen, es un restaurante "Vent de Mar". Allí y aunque no es muy grande, les habilitan un espacio al fondo del mismo.
Los clientes llegan, comen y se van con el estómago lleno y habiendo disfrutado, sin incrementar el precio, de una comida o una cena con música en directo. Algo que hoy en día no es fácil de encontrar.
Me uní a esta sesión musical cuando ellos ya llevaban casi siete horas haciendo bailar al personal. De hecho, cuando llegué acompañada de mi amiga M.José, nos dijeron que sobre las cinco de la tarde había habido overbooking de gente bailando, aunque llenar ese espacio es fácil ya que como he dicho antes, las dimensiones del local no son muy grandes.
Cuando llegamos M José y yo, tardamos en empezar a bailar lo que nos costó quitarnos el abrigo. Necesitamos muy poco para empezar a mover el esqueleto y la música que ponen mis dj's favoritos, siempre, siempre lo consigue.
Llegó la hora de la cena y empezaron a llegar los clientes. La docena de mesas que creo que hay allí se fueron llenando, incluso hubo clientes que tuvieron que esperar en la barra del bar a que se quedara alguna vacía y eso hizo que el espacio para bailar se nos fuese reduciendo, pero aún así, no dejamos de bailar, lo hubiera seguido haciendo aunque solo hubiera tenido una baldosa sobre la que moverme.
Sobre las diez, MJosé empezó a sentir hambre y me preguntó si yo quería cenar algo a lo que respondí que no. Volvió a preguntármelo una segunda vez un poco más tarde pero mi respuesta seguía siendo la misma. Por suerte otra amiga, Pachi, empezó a sentir hambre y compartieron una ensalada de queso de cabra que tenía muy buena pinta.
A lo largo de la noche algunos amigos se pasaron `por allí a saludar a los dj's y ya de paso cenar con su música de fondo.
Pasada la una de la madrugada, pusieron la canción que en mi infancia veía en tv cuando querían que los niños nos fuésemos a la cama titulada "Vamos a la cama" y que protagonizaba la Familia Telerín. Con ella nos querían anunciar que la sesión musical había terminado. Aún así, todavía les dio tiempo a poner la canción con la que Lina Morgan y sus compañeros de revista despedían sus actuaciones. "Agradecidos y emocionados solamente quiero decir...Gracias por venir" dice la letra.
Salimos del local para volver a casa y a pesar de ser el día de los Inocentes (sean santos o no) nos íbamos sin que nadie nos hubiera puesto un monigote en la espalda.
Unas cuantas fotos, aquí.

12/27/2013

Dirty Money. Obra de teatro.



Otro año más, otras navidades más, otra obra de teatro más. Esta vez hemos representado, no sin problemas, la obra "Dirty Money".
Como habréis podido deducir por el título...la obra, en gallego no es, no, ni en vasco tampoco, pero tampoco ese es el título original, así es que...
Lo hemos cambiado porque el que el autor eligió no nos convencía nada. "Laburnum Grove", ese era el título...¡toma ya! Vamos, que por mucho inglés que yo sepa, no me animaría mucho a ir a ver una obra titulada así, aunque fuese gratis
Cuando he comentado al principio que hemos tenido algunos problemas para representarla, me refería a que nos costó mucho tiempo conseguir los nueve actores/actrices necesarios para cubrir todos los personajes.
La culpa fue mía, porque sabiendo las dificultades que todos los años tengo para encontrar gente que quiera participar en esto del teatro, debería preparar obras con tan solo dos o tres personajes. Pues no, este año voy y elijo una para la cual necesito nada menos que...¡nueve personajes! ¿Es o no es para darme un par de bofetones?
Después de dar voces por aquí y por allí, de mover unos cuantos hilos, incluso de suplicar a los amigos que ya habían participado anteriormente con nosotros para que nos echaran una mano, conseguí los actores necesarios para cubrir todos los papeles y así poder empezar con los ensayos.
Antes de que acabase el verano el grupo ya estaba completo y cada uno de sus miembros tenía el guión en su poder, así es que me relajé y me puse a estudiar mi papel.
En la segunda quincena de septiembre como todos los años, empezaron los ensayos de los viernes y como todos los años también, nadie llegó a ese primer encuentro con el guión aprendido, incluida yo, lo admito. Claro que yo, junto con otros dos de mis compañeros jugábamos con ventaja, ya que habíamos representado esta misma obra diez años antes y sabíamos que nos aprenderíamos nuestro papel mucho antes que los demás.
La tranquilidad duró lo que dura un cubito de hielo en un whisky on the rocks- según canta Sabina- porque en octubre todo cambió cuando una de las compañeras tuvo que abandonar el grupo por asuntos personales. Entonces pensé que yo también tendría que abandonar el proyecto del teatro y que este año por primera vez en 24 años, los alumnos de la escuela de idiomas se iban a quedar sin el privilegio de vernos actuar. Aún así no reblamos y comencé una nueva búsqueda con el mismo afán que Indiana Jones buscaba el Arca del Alianza y al final, tanto empeño tuvo su recompensa y encontramos lo que andábamos buscando.
Los viernes iban pasando y pasando más rápido de lo que yo hubiera deseado, porque no veía mucho avance a la hora de poder ensayar sin tener el guión entre las manos. Casi sin esperármelo, diciembre apareció por la esquina. Eso significaba que apenas quedaban un par de semanas para el estreno, que estaba previsto para el lunes 16 de dicho mes, así es que tuve que reservar una sala en un Centro Cultural para poder ensayar todos juntos los dos últimos domingos. De hecho, fueron los dos únicos días desde que habíamos empezado, que pudimos estar los nueve juntos.
Al volver a casa después de finalizar el último ensayo no las tenía todas conmigo, pensaba que no saldría bien, a pesar de que había salido mejor que muchos de los últimos ensayos de obras anteriores, pero no quería que esa duda que me inundaba me afectase demasiado, ya que la experiencia de tantos años preparando obras y actuando en ellas me había demostrado que al final, suele salir bien, pero también sé que eso no tiene por qué ocurrir siempre.
Llegó el lunes 16 y por la mañana montamos el escenario. Por la tarde dimos los últimos retoques casi a la misma en que las primeras personas del público empezaban a entrar.
Alguien dijo "la suerte está echada" y pensé..."pues espero que se levante y se quede aquí con nosotros".
Se apagaron las luces, Camino y yo salimos al escenario, nos sentamos en sendas sillas y se encendieron los focos. Empecé a hablar...y los diálogos fluyeron correctamente, los míos y los de mis compañeros y al finalizar la función, saludamos y me sentí feliz porque todo había salido muy bien.
Quiero volver a agradecer a tod@s mis compañer@s por el buen trabajo que hicieron.
¿Fallos? ¡por supuesto que hubo algunos! pero fueron tan pequeños, que eso se queda para nosotros, los protagonistas de la historia, después de todo, presentadme a alguien que no cometa fallos...ni un nombre ¿verdad?. Pues eso.
Para ver las fotos...aquí.





11/20/2013

Otoño en el Moncayo.


Hemos pasado en día en el Moncayo. Como mi pareja es artista, me sugirió darnos una vuelta por allí para disfrutar los colores del otoño en toda la extensa vegetación que hay por allí, quizá para ver si la gran variedad de colores le inspiraban. Eso se verá en el futuro, pero hoy con una buena cámara colgando del cuello se ha hartado de hacer fotos a las hojas, a los dibujos que hacen las marcas de cortes en los troncos de los árboles y también a paredes y cualquier otro objeto en el que veía una riqueza de texturas. La temperatura todavía ha sido agradable aunque con pequeños momentos de cierto viento que casi desaparecía cuando nos metíamos en la espesura del bosque.
Durante nuestro paseo ecológico nos hemos encontrado con algunas parejas y grupos de personas que se habían acercado por allí para recoger setas- es la época- y por allí suele haber muchas. Nosotros solo hemos visto unas 4 o 5 pero como no las conocemos y no sabemos si son venenosas o no, las hemos dejado donde estaban y seguiré comprándolas en la verdulería que hay cerca de mi casa.
Durante el paseo hemos visto una zona muy agradable con mesas y bancos de madera y los hemos aprovechado para descansar y comer. Más tarde nos hemos metido en un restaurante que hay a mitad de camino de subida al Moncayo y nos hemos tomado un cafecito.
Hemos vuelto a coger el coche y nos hemos acercado a Tarazona, preciosa ciudad donde convivieron las tres culturas.Árabe, Judía y Cristiana. Hemos paseado por sus calles cuesta arriba y cuesta abajo y casi vacías de gente, quizá por ser domingo y hora de la siesta. Calles estrechas y con aceras que medían apenas 20 centímetros y por las que los coches tenían verdaderos problemas para pasar debido a su estrechez. En una de ellas nos hemos tenido que meter en el hueco de una casa para que pasara un coche y éste ha tenido que hacerlo despacico porque los espejos retrovisores rozaban las casa.
Hemos ido mi pareja y yo con nuestro hijo mayor que no había estado nunca por allí y se ha llevado una sorpresa por la belleza y la mezcla de colores que ha visto en la montaña.
Las fotos de este viaje, aquí.

11/04/2013

Halloween Ye-Yé.


Necesitan muy poco mis tres dj's favoritos para montar una sesión de estupenda música, pero anoche si que tenían un motivo para hacerlo. Se trataba de celebrar (con 24 horas de retraso) la fiesta de Halloween, pero como yo soy muy racial, muy de aquí, digo que lo que han celebrado es la fiesta de Tolosantos. Es 1 de noviembre y lo que siempre hemos celebrado es el día de Todos los Santos, así es que yo no cambio.
El caso es que los dueños de un restaurante al que los tres acuden con frecuencia, le comentó que les gustaría celebrar ese día con una noche de "terror", un menú especial y música, mucha música y por supuesto la música correría a cargo de ellos. Como el título de la fiesta era "Halloween ye-yé" toda la música era de esa época, pero la verdad es que también se escuchó alguna que otra perteneciente a diferentes años, aunque todos ellos alrededor de esa etapa.
El restaurante no es muy grande pero les prepararon un rinconcito especial para que pusieran sus tocadiscos y todo el material necesario. Empezó sobre las 9 de la noche y las féminas comenzamos a bailar casi a la vez. De hecho, a M José y a mi casi no nos dio tiempo ni a quitarnos la chaqueta. Es que es escuchar la selección que mis dj's preparan cada vez que actúan y ya no puedo estar sentada ni un minuto...y no soy la única que no se puede resistir.
Sobre las 10 de la noche, nos sentamos a cenar en una mesa que nos habían preparado, pero la música se seguía escuchando, en principio se pensó que se escuchara como fondo musical pero la propia camarera de allí subió el volumen hasta en tres ocasiones. Sin haber terminado de cenar, Pedro y Paco abandonaron la mesa y volvieron a su rincón de trabajo y placer. Luis se unió a ellos un poco más tarde. La realidad es que todos abandonamos la mesa antes de que nos sirvieran el postre, aunque volvimos a por él cuando lo sirvieron, no era cuestión de dejar en el plato una deliciosa porción de tarta de chocolate.
A partir de ese momento la música no dejó de sonar y la gente no dejó de bailar, hasta que pasadas las tres de la mañana y casi bajo amenaza de parte de alguna de las chicas de que se iba a ir a casa porque ya estaba muy cansada, logramos que mis dj's Luis, Pedro y Paco El Barbas (el orden es lo de menos) dieran por terminada la sesión.
Hicimos bastantes fotos y todas ellas podéis verlas aquí.

10/27/2013

Vitoria y Victoria.


Aquí estoy, sentada en el sofá de mi casa recién llegada después de pasar el día en Vitoria.
El tema es que a mi pareja le han dado un par de semanas de vacaciones, pero porque le corresponden ¡eh! no por su cara bonita y el caso es que con él ocurre como cuando abres una gaseosa movida previamente, que se sale todo el gas...mi pareja relaciona "días de fiesta" con "visitar cualquier lugar el caso es salir de la ciudad" y decide hacerlo con la misma fuerza que se sale la gaseosa.
Como sabe que no me gustan las improvisaciones, ya me había comentado hace unos días su idea de salir. En un principio el objetivo era Lérida (por cierto, ya que menciono Lérida, que nos devuelvan los bienes ¡¡¡ya!!!) Bueno, a ver, que me salgo del tema.
Allí, en Lérida, hay un museo que ya hemos visitado en varias ocasiones y donde suele haber exposiciones bastante interesantes. La idea era volverlo a visitar, buscar un sitio para comer y pasear por una de las calles más comerciales de la ciudad en cuyas tiendas casi siempre encuentro algo.
Unos días antes de salir de viaje, sugerí mirar a través de Internet qué exposiciones nos íbamos a encontrar en el museo y ¡oh! cosas del destino...no había ninguna. Jejejejeje. Pensé que esa sería una buena excusa para quedarnos en casa, ya sabéis que la carretera no me gusta, pero no fue así. Luis tiene recursos para casi todo y lo que hizo fue cambiar de destino.
-¡¡¡"Con la de ciudades que hay para visitar"!!!...me dijo.
-¡¡"Fíjate!!, respondí yo con la boca pequeña" y una sonrisa forzada.
 Un, dos, tres, la ciudad elegida fue...¡¡¡Vitoria!!!... Tachán!!!
Si Lérida me parecía lejos, imagínate Vitoria. Me dijo que hay 200 y pico kilómetros entre esa ciudad y Zaragoza y le pregunté- "¿ y allí qué hay"?
-"Pues, podemos pasear por la ciudad, mirar tiendas y comprarte algo, ¡ah! y también hay un museo muy interesante".
-"¡Ole.Mira qué bien!", le dije.
Cuando supe que Vitoria iba a ser nuestro destino, empecé a prestar atención al parte metereológico pues todavía existía la posibilidad de que anunciasen lluvias para ese día y el viaje se suspendiera y eso es lo que ocurrió. No que se suspendiera, sino que finalmente anunciaron lluvias, así es que cuando Luis llegó a casa se lo comenté poniendo un mohín de... "¡qué pena, que no podamos ir, con la ilusión que me hacía!".
Pero no recordé que existía eso que se llama Internet y a través del cual, puedes mirar cómo va a evolucionar el tiempo minuto a minuto. Conforme se acercaba el día Luis me decía que no había problemas porque anunciaba muy buena temperatura y que solo se empezaría a nublar con posibilidad alta de lluvia a partir de las 6 de la tarde, casi casi cuando nosotros abandonaríamos la ciudad.
Hoy mismo por la mañana temprano, mientas nos preparábamos para empezar el viaje, volví a decirle que mirase de nuevo el pronóstico del tiempo...por si había cambiado, pero seguía siendo el mismo. 80% de probabilidad de lluvia a partir de las 6 de la tarde. Todo seguía igual así es que nada nos impidió salir de casa.
Al poco de entrar en la autopista nos detuvimos en la primera cafetería que vimos para desayunar, estirar las piernas e ir al baño. Tres horas más tarde y después de un par de paradas más, entramos en Vitoria, la ciudad menos "vasca" del País Vasco. Aparcamos el coche en un garaje y salimos al exterior. Era una plaza con bastante arbolado donde estaba la catedral de Vitoria. Vimos bastantes adolescentes por allí y calles adyacentes y recordé que es el día de la huelga general en la educación. Empezamos a pasear por las calles de la ciudad después de visitar la catedral y me sorprendió ver en varios edificios pancartas con la frase "ETA NO/ ETA EZ" lo cual me sorprendió si tenemos en cuenta que estábamos en el País Vasco.
Hacía calor y el sol pegaba fuerte. Un par de horas después encontramos una calle peatonal y no muy ancha donde casi todos los locales eran bares y restaurantes, eso nos facilitó la elección de dónde poder comer.
Garbanzos con col para Luis y ensaladilla de marisco para mí fue nuestra primera elección. De segundo yo elegí chipirones a la plancha y él lengua en salsa con patatas fritas. El postre de Luis fue tarta de manzana y natillas caseras para mí. El café decidimos tomárnoslo en otro lugar. Por todo lo anterior pagamos 12 euros cada uno.
Encontramos una calle o zona abierta, peatonal y muy tranquila, donde había tres restaurantes con mesitas en el exterior y uno de ellos fue el elegido para tomar el café. Bajo el toldo para protegernos del sol estuvimos un buen rato hablando y riéndonos y como se acercaba la hora de volver a casa y todavía nos quedaba algo que ver, dimos por terminada la sobremesa y fuimos en busca del museo de arte que sabíamos que estaba por allí cerca, bueno Luis era el que lo sabía porque ya había estado en esa ciudad hacía algún tiempo.
Llegamos a sus puertas en el momento justo en el que lo estaban abriendo. Preguntamos cuánto costaba visitarlo y nos dijeron que 6 euros cada uno. Teniendo en cuenta que casi era hora de volver a Zaragoza, solo entramos a ver la tienda del museo.
Eran casi las seis y media de la tarde y tal y como Internet había anunciado, se cielo se empezó a nublar.
Cogimos el coche, salimos del parking y  nos pusimos rumbo a casa pero...¿cómo encontrar la calle o avenida que nos llevase hasta la autopista? Pues, preguntando a alguien...diréis. Si, claro eso sería lo normal, pero no sé si es algo genético en los hombres, algo que va implícito en su naturaleza o simplemente, que les parece humillante demostrar que hay algo que no saben, pero a la mayoría de ellos no les gusta preguntar. Así es que hemos estado los dos durante un buen rato recorriendo las calles de la ciudad como si estuviéramos metidos en un bucle, buscando la entrada a la autopista. Al final claro, hemos tenido que preguntar y una vez dentro, con el cielo totalmente oscuro, la anunciada lluvia ha empezado a hacer acto de presencia. Lluvia que al poco rato se ha transformado en el diluvio universal. Llovía con tanta fuerza que los limpiaparabrisas de nuestro coche no daban abasto. El cristal en el interior del coche se empezaba a empañar así es que tuvimos que poner en marcha el aire frío.
Si como ya sabéis no me siento segura en la carretera, imaginaros como me sentía con semejante panorama. Iba sentada en el coche con tanta tensión que mi espalda no se apoyaba en el asiento porque iba con la cara pegada al cristal de delante intentando ver la carretera por donde íbamos.
La visibilidad era tan escasa que circulábamos a 80 km por hora. Eso ha hecho que llegásemos a casa más tarde de lo previsto. Al bajar del coche solo he podido pensar que ha sido toda una victoria llegar sanos y salvos.  
Unas cuantas fotos aquí.

10/08/2013

De crucero con amigas.



Quiero dejar claro que no me gustan las despedidas, bueno, solo cuando tengo que hacerlo de algo o de alguien que me molesta o me hace daño. También sé que en la vida es inevitable, nos guste o no, tener decir adiós constantemente y hace un par de semanas llegó el momento de decirle adiós al verano, esa estación del año que tanto me gusta y que en mi opinión dura muy poco.
El caso es que Las Chicas del Club del Martes y yo pensamos que ya que no podíamos evitar que se fuera, deberíamos despedirnos de él a lo grande. Más aún teniendo en cuenta que coincidía con el cumpleaños de una de ellas.
Lo primero que se me ocurrió a mi para celebrar las dos cosas fue organizar un viaje a New York (ya he dicho que lo queríamos celebrar a lo grande) pero aunque estábamos muy ilusionadas por el viaje, se nos iba el presupuesto.
En la siguiente reunión del los martes sugerimos un crucero por el Caribe, pero la idea tampoco cuajó porque seguía siendo muy caro...Empezábamos a rendirnos y fue en ese momento, cuando una de nosotras acercó el  crucero a nuestras costas y tuvo la idea de que fuera por el Mediterráneo. "Eso está aquí al lado", "tiene que ser más barato"...pensamos. Aún así, después de muchas sumas y restas y muchos ajustes presupuestarios, que parecíamos Rajoy y su gobierno cuando se ponen a hacer recortes, nos dimos cuenta de que seguíamos sin que nos salieran las cuentas.
Como parecía que la idea del crucero había calado hondo en todas nosotras, al final decidimos que el crucero sería...¡¡por el Ebro!!! y como tampoco nos daba el dinero para llegar hasta el Delta del Ebro...el barco nos llevó hasta...¡¡¡la Expo!!. 5 euros nos costó el ticket, bueno, en realidad pagamos 4 porque cada una de nosotras llevaba un vale de un euro de descuento que nos habían dado en frutos secos El Rincón después de haber comprado varias barras de pan y oye, que el crucero no estuvo tan mal, es un recorrido muy nuestro y hay que promocionarlo.
Cuando llegamos al barco ya había cinco pasajeros adultos y varios niños, no recuerdo cuántos porque se estaban moviendo tanto de aquí para allá, que quizá parecía que había más de los que en realidad había y cuando estos pasajeros estaban pensando que iban a tener un viaje tranquilo, llegamos nosotras siete, todas de vez y con muchas ganas de pasarlo bien.
Una de nosotras, Elena, llevaba una bolsa llena de diferentes modelos de sombreros y lo primero que hicimos al subir fue acomodarnos en los asientos, no sin antes "discutir" entre nosotras quién se sentaba en el exterior y quién en la cabina del barco. Todas queríamos hacerlo en el exterior y sentir cómo el viento movía nuestro cabello, pero solo tuvimos la suerte de conseguir esos asientos cuatro de nosotras y claro...yo fui una de las cuatro primeras en subir y en sentarme en la cubierta del barco,Jejejejeje, donde ya estaban los otros pasajeros, el capitán y su ayudante. El resto del grupo tuvo que compartir el camarote con algunos de los niños.
Cuando llevábamos unos veinte minutos de trayecto, nos dimos cuenta de que no había sido tan buena idea sentarnos afuera porque el sol picaba tanto, que al final del trayecto todas teníamos las marcas de los tirantes en nuestra piel.
Le pedimos a Elena que sacara los sombreros de la bolsa y empezamos a hacernos fotos con uno, con otro, con el morado, el rosa, el blanco...el sol era tan fuerte que hasta uno de los pasajeros, que era "donante" de pelo, pidió que le dejáramos uno de los sombreros para protegerse. Lolis le entregó el que le parecíó más masculino. Yo tampoco lo veía con pamela, la verdad.
Entre fotos, cambios de sombreros y con el abanico en la mano llegamos a la Expo y todos los pasajeros, excepto nosotras siete, se bajaron para pasear por allí. Nosotras no lo hicimos porque como vivimos cerca de ella, la visitamos con frecuencia, así es que sin bajarnos del barco, regresamos al punto de partida, es decir, la parte de atrás del Club Naútico y allí mismo, el ayudante del capitán se ofreció a hacernos unas cuantas fotos para que pudiéramos salir las siete juntas. Después de la sesión, le dimos las gracias con una sonrisa y nos fuimos en busca de un lugar donde merendar, invitadas por Merche, que cumplía un año más o un año menos, no lo recuerdo.
Regresamos a casa sobre las nueve de la noche y como nos pareció que todavía era pronto para separarnos y que los chinos de nuestro club nos echarían de menos, nos sentamos en su terraza con la intención de alargar el día un poco más.
A las diez nos fuimos a casa sin despedirnos...no nos gustan las despedidas.

Aquí podéis ver una colección de las fotos que nos hicimos.