9/03/2014

Las Chicas de la Kuarta se van de picnic-


Verano, calor, gente que abandona la ciudad, turistas que llegan a ella, viajes de 15 días, de una semana, incluso de un día...¡qué trajín!. Pero las Chicas del Club del Martes, que han cambiado de nombre y que ahora se llaman Las Chicas de la Kuarta siguen al pié del cañón acudiendo los martes al club, aunque desde que empezó julio no han estado todas juntas. Todas han hecho o van a hacer (que todavía queda verano) viajes de mayor o menor duración.
Pero hoy, 21 de agosto y aunque no es martes, las chicas hemos decidido juntarnos y no para ir al bar del chino. El motivo ha sido celebrar un pic nic y no precisamente un pic nic tipo americano con hamburguesas, chuletas y mazorcas de maíz, no, no.
Nosotras, que somos muy raciales, muy de nuestra tierra, muy de Aragón, nos hemos montado un pic nic de bocatas de calamares bravos, con su mayonesa y su salsa brava.
Como yo tenía que salir al centro, me he ofrecido a través de whatsapp, a comprarlos y a estar de vuelta en el barrio con los bocatas sobre las ocho de la tarde.
Parecía tan fácil...pero de eso nada. En cuanto las demás han leído que me ofrecía a traer los calamares, el móvil ha empezado a sonar con un aluvión de pedidos y todos diferentes.
Que si a mí tráeme un par de bocatas uno con mayonesa y el otro sin. Otra quería uno picante, la siguiente que como un bocata le parecía mucho, quería una ración de calamares con todo (mayonesa y picante) y además un bocata completo aparte para que cenara su hijo, pero solo si le aseguraba que estaría de vuelta antes de las ocho, ya que su hijo se tenía que ir a trabajar.  
Yo no salía de mi asombro...¿cómo se podía complicar tanto lo que parecía un tranquilo picnic de calamares?
Entonces entre los numerosos whatsapps he visto uno de Loli poniendo algo de orden a semejante alboroto.
Han quedado en la calle y allí ha tomado nota de todo lo que quería cada una de ellas y después, tal y como habíamos quedado anteriormente, me ha llamado para decir que se ponía en camino hacia el centro donde yo seguía y al cuarto de hora ha llegado montada en su moto.
Yo le estaba esperando en la puerta de El Calamar Bravo y después de conseguir el pedido, nos dirigimos a la moto, colocamos las bolsas en el maletero, después de sacar el casco que yo aunque odio ponerme cosas en la cabeza, me tenía que poner si no quería volver a casa en tranvía.
Al llegar a la calle las chicas nos estaban esperando con todo el equipo de picnic, a saber, cuatro mantas o manteles sobre los que sentarnos y colocar las raciones, unas barras de pan, latas de bebidas, servilletas, vasos, cubiertos, etc, etc, etc.
El lugar elegido para hacer el picnic ha sido un parque que hay al final de nuestra calle. Hemos buscado un montículo con césped, árboles y algunas farolas y allí hemos montado nuestro chiringuito particular. Allí había tres generaciones de las chicas de la kuarta. Algunas nos hemos descalzado para sentarnos
mejor y después de terminarnos los calamares, las dos chicas de la generación más joven me han pedido que fuera con ellas a los esbarizaculos (toboganes) y también ha ido Loli y después Pili y Sara. Ha sido muy divertido bajarse por ellos, lo hemos hecho acompañando a las niñas que les daba un poco de miedo porque son muy altos y largos. También nos hemos columpiado (yo incluída) y después hemos regresado a las mantas, han puesto música, hemos bailado, hemos jugado a encorrernos y tumbadas sobre el césped hemos mirado las estrellas, las cuales se veían muy bien porque el cielo estaba muy limpio de nubes. La temperatura era buena, muy buena y hubiéramos continuado allí durante más tiempo pero había niñas pequeñas y aunque ellas no querían, se tenían que ir a dormir.
El picnic ha terminado pasadas las once de la noche.
Aquí dejo algunas fotos.

7/21/2014

Celebrando un cumpleaños desde el cielo.


Tengo un amigo que de los 365 días que tiene el año, eligió un 29 de febrero para nacer y seguro que lo hizo para no celebrarlo todos los años.
Hace tiempo yo creía que era una suerte nacer en año bisiesto y cumplir años una vez cada cuatro, pero parece ser que no es así, que no te libras de cumplirlos aunque no exista tu día en el calendario, lo cual no está mal porque sería terrible que luego te cayeran los cuatro de vez.
El caso es que mi amigo pudo celebrar este año su onomástica y cumplió 50 y como se suele decir, 50 no se cumplen todos los años, bueno ni 49, ni 51...digo yo, pues quiso celebrarlo a lo grande e invitó a un grupo de amigos con los que había vivido bonitos momentos de su vida y yo, junto con otros amigos que habíamos hecho teatro en inglés con él, estuvimos allí.
Para celebrar esa cifra "redonda" de los 50, el regalo también tenía que ser especial y a otro de sus amigos se le ocurrió la "estupenda idea" de regalarle un vuelo en parapente.
Entrecomillo  "estupenda idea" porque si ese regalo me lo hacen a mi, no me hubiera parecido tan estupenda, me hubieran partido por la mitad. De hecho, creo que no lo hubiera aceptado, pero Julián, mi amigo, se alegró. Le gusta vivir al límite...Aún así cuando vio de qué se trataba el regalo, no pudo evitar decirnos con cierta sorna aragonesa...¡¡qué cabrones!! . Eso sí, nos lo llamó sonriendo y sin acritud. De todas formas, yo no me dí por aludida. Jajajaja.
Julián tenía un año para hacer uso del regalo, así es que esperó a que el tiempo atmosférico fuese propicio para tirarse desde una montaña en Castejón de Sos.
El mes elegido para lanzarse al vacío fue junio y nos invitó a pasar un bonito día de campo, ver cómo lo hacía y filmar ese momento. Al llegar allí nos enteramos que no se iba a tirar solo. Juan Carlos, el amigo que había tenido la idea de hacerle ese regalo y por solidaridad, se iba a tirar con él. Bueno, no en el mismo parapente.
Ambos lo hicieron acompañados de un monitor cada uno, que digo yo que para alguien que hace esto por primera vez, le dará más seguridad hacerlo acompañado. También es verdad que si te la vas a pegar da igual ir solo o con alguien a tu espalda.
 El día elegido salió soleado y caluroso y mientras a ellos les subían en coche hasta el punto de lanzamiento, los demás, los espectadores, les esperamos en la pradera donde si todo salía bien, iban a aterrizar
Después de casi una hora esperando a que cayeran...perdón, esperando a verles planear por el cielo cual gaviotas, empezamos a imaginarnos los motivos de la tardanza.
"Que si cuando vieron la altura desde la que se tenían que lanzar, se negaban a hacerlo", "Que si habrían salido corriendo y los estarían buscando", "Que si al final seguro que el parapente aterrizaría solo con el monitor"...¡¡¡Cómo nos gusta especular a las personas!!!
Aunque estábamos muy a gusto en esa pradera, a pesar de los mordiscos de unos hambrientos tábanos que se ensañaron con nosotros, preguntamos a un monitor que había aterrizado un poco antes, por qué tardaban tanto Julián y Juan Carlos y nos dijo que era por causa de unas corrientes de aire que había allí arriba y que habían tenido que bajar 300 metros para ver si desde allí era más seguro y que lo iban a hacer enseguida.
Nos dijo de qué color eran los parapentes de nuestros amigos ya que no eran los únicos que se iban a tirar y al cuarto de hora más o menos, divisamos en el cielo el parapente rojo con raya gris de Julián y el verde de Juan Carlos.
Fue divertido verles planear en el cielo y emocionante verles aterrizar sanos y salvos. Tanto disfrutaron ellos también, que han decidido volverlo a repetir más adelante. No estoy yo muy segura de que lo vuelvan a hacer. Creo que lo dijeron porque nada más pisar tierra estaban bajo los efectos de la adrenalina...veremos más adelante.
 Cuando nos acercamos a felicitarles, Julián quiso saber si yo me animaría a hacerlo. Le dije que aunque estoy de acuerdo con la idea de que " qué sería de la vida si no tuviéramos el valor de intentar algo nuevo", no me refería a ese tipo de experiencias. Que cuando digo que hay que "lanzarse al vacío", no lo digo en sentido literal. Aunque a veces hacemos cosas que conllevan más riesgo que lanzarse desde 800 metros de altura.
Por cierto, quiero que les quede claro a mis amigos, que aunque en septiembre es mi cumpleaños, me conformo con un libro, un bolso, una blusa...etc, etc y si lo que queréis es ser originales, también acepto unas vacaciones pagadas. Cualquier cosa que vaya con mi forma de ser, es decir, algo seguro, algo que no implique el más mínimo riesgo.
Cuando quiera poner algo excitante en mi vida...lo elegiré yo.

Aquí hay algunas fotos de ese día.

7/17/2014

"Los jueves a las 6"


"Tienes que hacerlo en español", "Llevas mucho tiempo haciéndolo en inglés", "Tienes que hacerlo en tu propio idioma"...Estas frases me las habían repetido con frecuencia en los últimos años y al final...caí. Por supuesto estoy hablando hablando de teatro.
Llevo años (más de 20) haciendo teatro en inglés y en enero de este año comprendí - la insistencia de los amigos, también influyó- que ya había llegado el momento de pasar a las actuaciones en español, aunque por supuesto, sin dejar la interpretación en inglés. "Podré con todo" pensé.
En enero de este año y aunque el curso ya había empezado tres meses antes, me uní al grupo del Teatro de las Esquinas.Unas diez chicas y dos chicos dirigidos por la actriz Rosa Lasierra formábamos el grupo llamado "Los jueves a las 6" en referencia al día y hora de los ensayos.
El comienzo fue un poco duro por mi forma de ser. Me cuesta mucho unirme a grupos nuevos, empezar actividades nuevas, conocer gente nueva...en definitiva, todo lo nuevo y solo hago el esfuerzo de seguir adelante si ello me merece la pena y el teatro es una de esas cosas por las que saltaría cualquier obstáculo. Desde el primer día fui bien recibida. En ningún momento me sentí sola ni apartada en el grupo y eso me facilitó mucho la integración.
Aún así, las primeras semanas me sentía rara. Tocaba hacer improvisaciones y eso no me gusta nada, me da mucha vergüenza improvisar, sin embargo estoy contenta conmigo misma por no haber abandonado el proyecto, aunque se me pasó por la cabeza en alguna ocasión.
Después de tres meses y medio ensayando los jueves a las seis, llegó el jueves (no podía ser otro día) 12 de junio y a las 20.30 de esa tarde estrenamos las obras que habíamos estado ensayando.
El teatro estaba casi lleno (casi 500 butacas) y entre el público, amigos y familiares a los que por razones obvias no se les puede pedir objetividad pero todos salieron muy contentos de nuestra actuación.
Nuestro trabajo lo formaban cinco "Sainetes y Palizas" y dos romances.
No tengo la grabación de todas las actuaciones pero aquí podréis ver las fotos.




6/10/2014

Three Sketches.


El pasado lunes viví una nueva experiencia. Una nueva y muy agradable experiencia. Ese lunes actué en otra obra de teatro.
Si, vale, ya sé que después de más de veinte años que llevo actuando, no puedo llamarlo "experiencia nueva", pero es que esta vez lo novedoso ha sido que excepto Judith, que ya actuó las pasadas navidades y yo, ninguno de los compañeros había actuado antes. El pasado lunes fue su debut en los escenarios y por los comentarios que al finalizar todos pusieron en el WhatsApp, parece ser que se lo pasaron muy bien y no me extraña, porque lo hicieron genial. ¡¡¡Cuánto artista sin explotar hay a nuestro alrededor!!! y ellos sin saberlo...hasta ahora.
A finales del año pasado, una profesora de la escuela de idiomas me llamó para proponerme que animase a algunos de sus alumnos y preparase con ellos unos sketches en inglés.
Ocho de ellos se liaron la manta a la cabeza y se lanzaron al mundo de la interpretación y aunque comenzaron con cierto temor y falta de confianza en sí mismos (comprensible por otro lado) siguieron adelante con el reto y tanto ánimo merecía un final feliz.
Al principio también yo tuve mis dudas para aceptar ese reto, sobretodo porque lo que a mí realmente me gusta es actuar, lo de dirigir no me entusiasma tanto, pero mira por donde pude hacer las dos cosas ya que una de las alumnas que se había animado a actuar tuvo que dejarlo y como queríamos seguir adelante con el proyecto y ya no teníamos tiempo para buscar a alguien que la sustituyera, cogí yo su papel.
El motivo para abandonar su papel era un motivo muy importante...¡había encontrado trabajo! ¡que sí, que es verdad! No me preguntéis cómo ha ocurrido, pero lo ha encontrado y no están los tiempos para rechazar un trabajo por mucha ilusión que se tenga en subir a un escenario.
Ahora ya ha pasado todo, ahora toca disfrutar de esa "primera vez" y como casi siempre pasa, las "primeras veces" de algo se quedan en la memoria durante mucho tiempo, pero por si acaso, aquí os dejo unas fotos y un trocito de vídeo de ese día.
Gracias a tod@s por haber sido tan valientes y por haberme dejado vivir con vosotr@s esta experiencia.
Fotos aquí.

4/21/2014

Tres más uno.


Volvemos a ser cuatro en casa. Y no es que mi hijo mayor, que se independizó hace siete años haya vuelto con nosotros, que tampoco sería nada raro ya que por culpa de la política de este gobierno, muchos hijos han tenido que regresar a casa de sus padres. Pero no, no se trata de mi hijo. Se trata de alguien, o quizá algo. En realidad no sé cómo llamar lo que ha venido a mi casa: espíritu, presencia, ente, energía...que cada uno lo llame como quiera. Yo solo voy a contar lo que ocurre.
Desde hace ya unos diez años vienen apareciendo en mi casa unas rayas rojas. Las primeras que vi, estaban en la pared que hace de cabecero de mi cama. Esa pared está forrada con trozos de papel del mismo tamaño pintados en gris. El autor es mi pareja.Sobre estos papeles, en los que están más cerca de donde están las almohadas, pero sin que llegue mis manos a ellos una vez que estoy tumbada, aparecieron las primeras, algunas un poco más gruesas que otras e incluso he podido distinguir claramente la letra h entre esas rayas.
No sabía cómo habían aparecido pero tampoco le dimos mayor importancia, solo cuando con el paso del tiempo vimos de esas rayas en otros lugares de la casa, fue cuando empezamos a prestarles atención, aunque seguíamos tomándonoslo como algo "curioso" y "divertido" a la vez.
La superficie sobre la que han aparecido es muy variada. Tengo rayas sobre una lámpara de cristal mate, sobre metal, sobre madera, sobre la pared, sobre folios, sobre plástico, sobre radiadores...
La más gruesa tendrá unos tres milímetros y la más larga medirá unos ocho centímetros. Ni son del mismo tamaño, ni son del mismo grosor, pero tienen en común que TODAS son rojas.
Tampoco se ha librado ninguna habitación de la casa...quien sea, ha querido dejar su marca en todas ellas.
Aparte de los que vivimos en mi casa, solo lo saben unas cuantas personas con las que he tenido suficiente confianza como para contárselo...aunque sabía que les parecería imposible que eso ocurriera.
Algunas personas han sugerido que podría hacerlas yo sin darme cuenta ya que a veces llevo pintadas las uñas de rojo, pero no, el grosor de algunas rayas descarta esa posibilidad y también que el trazo de algunas de ellas se asimila más al de un lapicero de color.
He intentado borrarlas y solo se van con disolvente. Cuando me he pintado las uñas con esmalte de color rojo y he intentado hacer rayas sobre las mismas superficies donde ya había... no he podido dejar ninguna marca.
Nos hemos acostumbrado a ellas, de hecho, cuando pasa un tiempo sin descubrir ninguna nueva, me apena un poco pensar que "quien sea" o "lo que sea" se ha ido y cuando veo una nueva, por pequeña que sea, me produce cierto nerviosismo pero a la vez cierta alegría.
Algunas de las personas que saben de este suceso, me han sugerido que pregunte a ese "alguien" o "algo" el motivo de su presencia...me niego. No me importaría hacerlo, el problema vendría si ese "algo" o "alguien" me respondiera. Para eso todavía no estoy preparada.
No me importa que haya elegido mi casa, lo que me molesta es la forma que ha elegido para hacerse notar. Es verdad que podría ser mucho peor, he oído casos en los que se oyen voces, lanzan objetos, se encienden o apagan las luces...pero es que llenarme la casa de rayas rojas me molesta bastante. Hubiera preferido que se manifestara, no sé, haciendo las camas, limpiando los cristales...
Bueno, al menos no me esconde los objetos ni me desaparece dinero. Eso si que me enfadaría.
He hecho fotos de algunos de los lugares donde han aparecido las rayas para que veáis que tengo razón, pero tengo que confesar algo que acaba de ocurrir hace tan solo unos diez minutos, algo que me ha empezado a preocupar. Mientras estaba escribiendo este artículo en el ordenador, he descubierto una nueva raya roja en la parte baja de la pantalla. Al menos agradezco que no me haya hecho la raya en medio de la pantalla. También le he hecho una foto, podéis comprobar lo que digo porque cuando he hecho la foto, todavía no había terminado este artículo.
¿Estará leyendo lo que estoy escribiendo? Si es así espero que le guste.

Las fotos aquí.

3/23/2014

Los DJ's en La Topera



Sabemos que no necesitáis razones para organizar una sesión de música. Sabemos que cualquier excusa es buena para animaros a vosotros, mis dj's favoritos a hacerla. En esta ocasión, el motivo ha sido "despedirnos" de uno de vosotros, de Pedro Bericat, que se va a New York con su pareja a pasar nada menos que un mes. ¡¡Qué suerte!!
Esta vez el lugar elegido es un bar-restaurante que se encuentra en el barrio de San José y cuyo nombre es La Topera. Que yo sepa, es la segunda vez que ponéis música allí y por lo contenta que se ha quedado la dueña, no será la última vez que vayáis.
Queridos dj's, permitidme que hable de la dueña. La dueña es Dora un encanto de chica a la que conocí allá por el año 1997, cuando su entonces pareja Germán, la mía, Luis y otros dos artistas más expusieron en New York. Si, si, New York. Y para allí que nos fuimos. Aquel viaje fue una muy buena experiencia para mi. Me enamoré locamente de la ciudad y estoy segura de que compartir el hotel con Dora y Germán también influyó en ese buen sabor de boca con el que regresé de ese viaje.
Ahora Dora lleva La Topera y muy bien por cierto y aunque hoy he llegado allí casi a las 8 de la tarde, vosotros prácticamente habéis pasado el día allí.
Os ha preparado una buena comida (me lo ha chivado uno de vosotros) y no me refiero solo a los alimentos, también a la compañía porque todo el mundo sabe que cuando uno come con amigos...todo sabe mucho mejor.
Yo he llegado sobre las 8 acompañada de mi amiga M José. Me ha encantado el recibimiento que hemos tenido bajando las escaleras entre aplausos por parte de los que ya estabais allí.
Al estar recién llegadas, estábamos frescas, descansadas y con muchas ganas de bailar. Alguno de vosotros nos ha dicho que como ya llevabais varias horas bailando, pues que a partir de ese momento era nuestro turno, que éramos vuestro relevo, pero yo sabía que nadie se iba a quedar sentado. Es imposible con estos dj's.
En algunas ocasiones habéis sido tres, en la velada de hoy eráis cuatro y habéis hecho que la música haya sido variada pero toda muy bien seleccionada y ha habido calidad.
Como siempre que os juntáis para ser dj's, vuelvo a casa contenta y con mucha energía. Sois unos "quitapenas" increíbles...y me ha dicho un pajarito, que ya estáis preparando la próxima.
Empezad a prepararla porque la espero con ansia y siempre habéis dejado el pabellón muy alto así es que...no podéis fallar.
Aquí he puesto una selección de fotos para recordar este día y Pedro...¡disfruta de New York y déjate conquistar por esa ciudad, como hice yo!


1/09/2014

Cuentos chinos.


Resulta que desde hace unos meses, cuatro a lo sumo, tengo vecinos chinos viviendo en el piso de abajo. Al ser un primer piso, disponen de una terraza grandecica a la que se sale por la cocina, tipo patio de luces pero abierto al exterior por uno de sus lados. Realmente no sé cuántos miembros componen esa familia, porque aunque los veo y nos saludamos cuando salen a la terraza, físicamente me parecen tan iguales que no sé si sale siempre la misma persona o no. Ya sé que esto puede sonar a tópico, pero tiene su parte de realidad.
La verdad es que no tengo problemas para diferenciar a un chino de una china. Tampoco a un chino adulto, de un niño chino, pero distinguirlos entre los que son del mismo sexo y similar edad, lo tengo más complicado y si los veo por separado...ya ni te cuento.
 Lo que sí tengo claro es que en dicha familia hay tres niños pequeños de 6, 5 y 3 años y cuyo español es tan bueno como el de cualquier niño de esa edad que haya nacido en España. No puedo decir lo mismo de los miembros adultos. Pero eso entra dentro de la normalidad.
La primera noche que durmieron entre nosotros, bueno, quiero decir en nuestro edificio, me sorprendió escuchar un fuerte sonido mientras recogía mi cocina a eso de las dos de la madrugada. El sonido era sincronizado y repetitivo así es que, dejándome guiar por su rastro, abrí la puerta corredera de mi galería y escuché y me pareció que venía de una de las habitaciones del piso de abajo.
El sonido no era de música precisamente, no, no era mi grupo preferido interpretando una de sus canciones y aunque lo hubiera sido, las tres de la madrugada tampoco era la mejor hora para escucharlos. Se trataba de fuertes ronquidos y lo sé muy bien porque estoy familiarizada con ellos, aunque los que yo conozco son de más baja intensidad...pero eso es otra historia.
Como la ventana de la habitación de uno de mis hijos también da a esa misma galería, barajé la posibilidad de que los ronquidos pudieran ser suyos, aunque a él, precisamente a él, nunca le he oído roncar. Aún así apoyé mi oreja en la puerta de su habitación, pero solo escuché el sonido del silencio.
Regresé a la galería de la cocina para intentar averiguar de dónde procedía y me dí cuenta de que venían de abajo, de la habitación donde dormía uno de los chinos, o dos, o cinco...no sé.
Da la casualidad, o no, de que esa misma familia tiene un bar en la misma calle y por casualidad también, es el bar donde nos reunimos las chicas del club del martes.
Nos caemos bien, nosotras les caemos bien a ellos y ellos nos caen bien a nosotras. Son simpáticos y amables y con esa misma amabilidad me comentó una de las señoras que viven en el primero cuando me la encontré en el patio de nuestro edificio, que iban a celebrar una fiesta allí, en su piso, que duraría cuatro días y que se iban a reunir unas 30 personas. Familiares suyos y algunos de ellos venidos de otros países.
Me pidió permiso para extender una lona de plástico y tapar toda la terraza para hacer un techo.- todavía no tengo claro si era por si llovía o porque no querían que viese lo que iban a hacer-
El caso es que fuese para lo que fuese, les dije que no me molestaba que la pusieran y que lo único que les pedía es que esa fiesta no se alargase hasta la madrugada. Como me dijo que acabarían pronto, le respondí que...¡adelante con la party!
El día 5, víspera de Reyes para nosotros pero sin significado especial para ellos comenzaron los preparativos y empezaron a extender la lona plastificada. Por uno de sus lados la ataron a la valla que les separa de sus otros vecinos del primero. Otro de sus lados fue enganchado a la celosía que da a la calle y para sujetar el tercero, necesitaban atarlos a los hierros de mi galería, así es que sobre las cinco de la tarde llamaron a la puerta y al abrirla me encontré a dos niños chinos, niño y niña, que me explicaron que estaban extendiendo la lona y que si les daba permiso para atarla a mis hierros. Les volví a decir que podían hacerlo y entonces el niño, de unos doce años, salió a la galería y le comunicó a un familiar que estaba abajo, que adelante, que no había problemas. Bueno, supongo que eso es mas o menos lo que le debió de decir porque claro, la conversación fue en chino. Lo deduje porque a los dos minutos ya tenía a una china adulta entrando por la puerta de mi piso dirigiéndose a la galería de la cocina y diciéndome que si podía apartar todas esas bolsas de objetos para reciclar que suelo tener ahí afuera y que le impedían realizar la atadura de la lona.
Después de quitar las bolsas, me pidió que si también podía quitar el carrito de la compra. Por supuesto era el niño el que me iba traduciendo lo que la señora me pedía y que por cierto ya empezaba a pensar que esa señora estaba pidiendo "demasiado", aún así hice lo que me pedía y ella empezó a atar la lona a mis barrotes. Cuando finalizó de hacer ese trabajo y ya en mi cocina, me dijo que bajase al piso de abajo y me uniera a su fiesta, que iba a haber mucha comida y mucha bebida. Sé que me dijo todo esto porque el niño seguía haciendo su trabajo de traductor. Sonreí, y le dí las gracias, no sé por qué me salió en decírselo en inglés y entonces la señora china, que por cierto venía de Holanda, abrió mucho los ojos - todo lo que un chino puede abrirlos claro- y sonriendo me preguntó en inglés: Do you speak English? ¿Hablas inglés?. traduzco para los de la ESO.
Le dije que sí, que un poco. Un poco de modestia por mi parte no está mal. Entonces ella, cual ametralladora disparando me volvió a invitar que bajase y compartiera la fiesta con ellos. Me dijo que se trataba de una fiesta budista. Supongo que se refería a una reunión budista porque fiesta, fiesta, yo había oído hablar de fiesta hippy, fiesta sesentera, fiesta de solteros...pero nunca de fiesta budista, aunque tengo que confesar mi casi completa ignorancia sobre el tema de las religiones.
Me volvió a recordar que habría mucha comida y bebida y que yo sería bienvenida allí. Tanto repetirme que habría comida y bebida me hizo pensar, si es que me veían desnutrida y deshidratada..
Le di las gracias de corazón y le dije que era muy amable. Ahí se quedó la cosa.
He vuelto a bajar al bar con las chicas del club y enseguida me ha dicho la dueña del bar, que es la misma que vive en el piso de abajo. "oye, que no has bajado a casa"
La verdad es que en estos dos días de "fiesta budista" no hemos escuchado ningún ruido. Bueno, lo único que he notado es que los dos días que llevamos de fiesta, a las diez de la mañana, se escuchan unos rezos con cierta armonía que duran unos diez minutos, pero aparte de eso, yo diría que incluso se oyen menos ruidos que antes, porque los ronquidos he dejado de escucharlos e incluso ya no se oyen los llantos de uno de los niños, que una noche si y la otra también nos despiertan sobre las tres de la madrugada.
No sé cómo terminará la reunión budista, supongo que bien, como ha sido hasta ahora. Las únicas diferencias que he notado es que hay un fuerte olor a incienso en el patio, que se ven entrar y salir más chinos de lo que se veía anteriormente y algún que otro pequeño despiste, como el de esta tarde que han llamado a la puerta de mi casa, abro y veo a una china asombrada de verme allí, entonces le he dicho "Down" y ella me ha contestado "sorry". Ha dado media vuelta y se ha ido.
En cierto modo me gustaría bajar y conocer un poco cómo es esa celebración pero por mi timidez no lo hago. ¡Maldita timidez que no me permite ampliar mi conocimiento en algunos temas!

 
  

1/06/2014

28 de diciembre...día de mis dj's favoritos.


La elección de este día 28- día de los Santos Inocentes- para poner música supongo que fue casual, porque la sesión de los dj's fue de todo menos una broma.
En esta ocasión, aunque no es la primera vez que ocurre, los dj's fueron cuatro en vez de tres, pues a los ya conocidos Luis, Paco y Pedro, se unió nuestro amigo Tomás.
Otra novedad de esa noche fue el tiempo que duró la sesión...¡¡Doce horas!! Fácil de decir pero no tanto de llevarlo a cabo cuando hay que pegarse todo ese tiempo delante de un portátil o tocadiscos (Pedro utiliza discos de vinilo) para que la música no deje de sonar.
El escenario elegido y ya es la segunda vez que lo eligen, es un restaurante "Vent de Mar". Allí y aunque no es muy grande, les habilitan un espacio al fondo del mismo.
Los clientes llegan, comen y se van con el estómago lleno y habiendo disfrutado, sin incrementar el precio, de una comida o una cena con música en directo. Algo que hoy en día no es fácil de encontrar.
Me uní a esta sesión musical cuando ellos ya llevaban casi siete horas haciendo bailar al personal. De hecho, cuando llegué acompañada de mi amiga M.José, nos dijeron que sobre las cinco de la tarde había habido overbooking de gente bailando, aunque llenar ese espacio es fácil ya que como he dicho antes, las dimensiones del local no son muy grandes.
Cuando llegamos M José y yo, tardamos en empezar a bailar lo que nos costó quitarnos el abrigo. Necesitamos muy poco para empezar a mover el esqueleto y la música que ponen mis dj's favoritos, siempre, siempre lo consigue.
Llegó la hora de la cena y empezaron a llegar los clientes. La docena de mesas que creo que hay allí se fueron llenando, incluso hubo clientes que tuvieron que esperar en la barra del bar a que se quedara alguna vacía y eso hizo que el espacio para bailar se nos fuese reduciendo, pero aún así, no dejamos de bailar, lo hubiera seguido haciendo aunque solo hubiera tenido una baldosa sobre la que moverme.
Sobre las diez, MJosé empezó a sentir hambre y me preguntó si yo quería cenar algo a lo que respondí que no. Volvió a preguntármelo una segunda vez un poco más tarde pero mi respuesta seguía siendo la misma. Por suerte otra amiga, Pachi, empezó a sentir hambre y compartieron una ensalada de queso de cabra que tenía muy buena pinta.
A lo largo de la noche algunos amigos se pasaron `por allí a saludar a los dj's y ya de paso cenar con su música de fondo.
Pasada la una de la madrugada, pusieron la canción que en mi infancia veía en tv cuando querían que los niños nos fuésemos a la cama titulada "Vamos a la cama" y que protagonizaba la Familia Telerín. Con ella nos querían anunciar que la sesión musical había terminado. Aún así, todavía les dio tiempo a poner la canción con la que Lina Morgan y sus compañeros de revista despedían sus actuaciones. "Agradecidos y emocionados solamente quiero decir...Gracias por venir" dice la letra.
Salimos del local para volver a casa y a pesar de ser el día de los Inocentes (sean santos o no) nos íbamos sin que nadie nos hubiera puesto un monigote en la espalda.
Unas cuantas fotos, aquí.

12/27/2013

Dirty Money. Obra de teatro.



Otro año más, otras navidades más, otra obra de teatro más. Esta vez hemos representado, no sin problemas, la obra "Dirty Money".
Como habréis podido deducir por el título...la obra, en gallego no es, no, ni en vasco tampoco, pero tampoco ese es el título original, así es que...
Lo hemos cambiado porque el que el autor eligió no nos convencía nada. "Laburnum Grove", ese era el título...¡toma ya! Vamos, que por mucho inglés que yo sepa, no me animaría mucho a ir a ver una obra titulada así, aunque fuese gratis
Cuando he comentado al principio que hemos tenido algunos problemas para representarla, me refería a que nos costó mucho tiempo conseguir los nueve actores/actrices necesarios para cubrir todos los personajes.
La culpa fue mía, porque sabiendo las dificultades que todos los años tengo para encontrar gente que quiera participar en esto del teatro, debería preparar obras con tan solo dos o tres personajes. Pues no, este año voy y elijo una para la cual necesito nada menos que...¡nueve personajes! ¿Es o no es para darme un par de bofetones?
Después de dar voces por aquí y por allí, de mover unos cuantos hilos, incluso de suplicar a los amigos que ya habían participado anteriormente con nosotros para que nos echaran una mano, conseguí los actores necesarios para cubrir todos los papeles y así poder empezar con los ensayos.
Antes de que acabase el verano el grupo ya estaba completo y cada uno de sus miembros tenía el guión en su poder, así es que me relajé y me puse a estudiar mi papel.
En la segunda quincena de septiembre como todos los años, empezaron los ensayos de los viernes y como todos los años también, nadie llegó a ese primer encuentro con el guión aprendido, incluida yo, lo admito. Claro que yo, junto con otros dos de mis compañeros jugábamos con ventaja, ya que habíamos representado esta misma obra diez años antes y sabíamos que nos aprenderíamos nuestro papel mucho antes que los demás.
La tranquilidad duró lo que dura un cubito de hielo en un whisky on the rocks- según canta Sabina- porque en octubre todo cambió cuando una de las compañeras tuvo que abandonar el grupo por asuntos personales. Entonces pensé que yo también tendría que abandonar el proyecto del teatro y que este año por primera vez en 24 años, los alumnos de la escuela de idiomas se iban a quedar sin el privilegio de vernos actuar. Aún así no reblamos y comencé una nueva búsqueda con el mismo afán que Indiana Jones buscaba el Arca del Alianza y al final, tanto empeño tuvo su recompensa y encontramos lo que andábamos buscando.
Los viernes iban pasando y pasando más rápido de lo que yo hubiera deseado, porque no veía mucho avance a la hora de poder ensayar sin tener el guión entre las manos. Casi sin esperármelo, diciembre apareció por la esquina. Eso significaba que apenas quedaban un par de semanas para el estreno, que estaba previsto para el lunes 16 de dicho mes, así es que tuve que reservar una sala en un Centro Cultural para poder ensayar todos juntos los dos últimos domingos. De hecho, fueron los dos únicos días desde que habíamos empezado, que pudimos estar los nueve juntos.
Al volver a casa después de finalizar el último ensayo no las tenía todas conmigo, pensaba que no saldría bien, a pesar de que había salido mejor que muchos de los últimos ensayos de obras anteriores, pero no quería que esa duda que me inundaba me afectase demasiado, ya que la experiencia de tantos años preparando obras y actuando en ellas me había demostrado que al final, suele salir bien, pero también sé que eso no tiene por qué ocurrir siempre.
Llegó el lunes 16 y por la mañana montamos el escenario. Por la tarde dimos los últimos retoques casi a la misma en que las primeras personas del público empezaban a entrar.
Alguien dijo "la suerte está echada" y pensé..."pues espero que se levante y se quede aquí con nosotros".
Se apagaron las luces, Camino y yo salimos al escenario, nos sentamos en sendas sillas y se encendieron los focos. Empecé a hablar...y los diálogos fluyeron correctamente, los míos y los de mis compañeros y al finalizar la función, saludamos y me sentí feliz porque todo había salido muy bien.
Quiero volver a agradecer a tod@s mis compañer@s por el buen trabajo que hicieron.
¿Fallos? ¡por supuesto que hubo algunos! pero fueron tan pequeños, que eso se queda para nosotros, los protagonistas de la historia, después de todo, presentadme a alguien que no cometa fallos...ni un nombre ¿verdad?. Pues eso.
Para ver las fotos...aquí.





11/20/2013

Otoño en el Moncayo.


Hemos pasado en día en el Moncayo. Como mi pareja es artista, me sugirió darnos una vuelta por allí para disfrutar los colores del otoño en toda la extensa vegetación que hay por allí, quizá para ver si la gran variedad de colores le inspiraban. Eso se verá en el futuro, pero hoy con una buena cámara colgando del cuello se ha hartado de hacer fotos a las hojas, a los dibujos que hacen las marcas de cortes en los troncos de los árboles y también a paredes y cualquier otro objeto en el que veía una riqueza de texturas. La temperatura todavía ha sido agradable aunque con pequeños momentos de cierto viento que casi desaparecía cuando nos metíamos en la espesura del bosque.
Durante nuestro paseo ecológico nos hemos encontrado con algunas parejas y grupos de personas que se habían acercado por allí para recoger setas- es la época- y por allí suele haber muchas. Nosotros solo hemos visto unas 4 o 5 pero como no las conocemos y no sabemos si son venenosas o no, las hemos dejado donde estaban y seguiré comprándolas en la verdulería que hay cerca de mi casa.
Durante el paseo hemos visto una zona muy agradable con mesas y bancos de madera y los hemos aprovechado para descansar y comer. Más tarde nos hemos metido en un restaurante que hay a mitad de camino de subida al Moncayo y nos hemos tomado un cafecito.
Hemos vuelto a coger el coche y nos hemos acercado a Tarazona, preciosa ciudad donde convivieron las tres culturas.Árabe, Judía y Cristiana. Hemos paseado por sus calles cuesta arriba y cuesta abajo y casi vacías de gente, quizá por ser domingo y hora de la siesta. Calles estrechas y con aceras que medían apenas 20 centímetros y por las que los coches tenían verdaderos problemas para pasar debido a su estrechez. En una de ellas nos hemos tenido que meter en el hueco de una casa para que pasara un coche y éste ha tenido que hacerlo despacico porque los espejos retrovisores rozaban las casa.
Hemos ido mi pareja y yo con nuestro hijo mayor que no había estado nunca por allí y se ha llevado una sorpresa por la belleza y la mezcla de colores que ha visto en la montaña.
Las fotos de este viaje, aquí.

11/04/2013

Halloween Ye-Yé.


Necesitan muy poco mis tres dj's favoritos para montar una sesión de estupenda música, pero anoche si que tenían un motivo para hacerlo. Se trataba de celebrar (con 24 horas de retraso) la fiesta de Halloween, pero como yo soy muy racial, muy de aquí, digo que lo que han celebrado es la fiesta de Tolosantos. Es 1 de noviembre y lo que siempre hemos celebrado es el día de Todos los Santos, así es que yo no cambio.
El caso es que los dueños de un restaurante al que los tres acuden con frecuencia, le comentó que les gustaría celebrar ese día con una noche de "terror", un menú especial y música, mucha música y por supuesto la música correría a cargo de ellos. Como el título de la fiesta era "Halloween ye-yé" toda la música era de esa época, pero la verdad es que también se escuchó alguna que otra perteneciente a diferentes años, aunque todos ellos alrededor de esa etapa.
El restaurante no es muy grande pero les prepararon un rinconcito especial para que pusieran sus tocadiscos y todo el material necesario. Empezó sobre las 9 de la noche y las féminas comenzamos a bailar casi a la vez. De hecho, a M José y a mi casi no nos dio tiempo ni a quitarnos la chaqueta. Es que es escuchar la selección que mis dj's preparan cada vez que actúan y ya no puedo estar sentada ni un minuto...y no soy la única que no se puede resistir.
Sobre las 10 de la noche, nos sentamos a cenar en una mesa que nos habían preparado, pero la música se seguía escuchando, en principio se pensó que se escuchara como fondo musical pero la propia camarera de allí subió el volumen hasta en tres ocasiones. Sin haber terminado de cenar, Pedro y Paco abandonaron la mesa y volvieron a su rincón de trabajo y placer. Luis se unió a ellos un poco más tarde. La realidad es que todos abandonamos la mesa antes de que nos sirvieran el postre, aunque volvimos a por él cuando lo sirvieron, no era cuestión de dejar en el plato una deliciosa porción de tarta de chocolate.
A partir de ese momento la música no dejó de sonar y la gente no dejó de bailar, hasta que pasadas las tres de la mañana y casi bajo amenaza de parte de alguna de las chicas de que se iba a ir a casa porque ya estaba muy cansada, logramos que mis dj's Luis, Pedro y Paco El Barbas (el orden es lo de menos) dieran por terminada la sesión.
Hicimos bastantes fotos y todas ellas podéis verlas aquí.

10/27/2013

Vitoria y Victoria.


Aquí estoy, sentada en el sofá de mi casa recién llegada después de pasar el día en Vitoria.
El tema es que a mi pareja le han dado un par de semanas de vacaciones, pero porque le corresponden ¡eh! no por su cara bonita y el caso es que con él ocurre como cuando abres una gaseosa movida previamente, que se sale todo el gas...mi pareja relaciona "días de fiesta" con "visitar cualquier lugar el caso es salir de la ciudad" y decide hacerlo con la misma fuerza que se sale la gaseosa.
Como sabe que no me gustan las improvisaciones, ya me había comentado hace unos días su idea de salir. En un principio el objetivo era Lérida (por cierto, ya que menciono Lérida, que nos devuelvan los bienes ¡¡¡ya!!!) Bueno, a ver, que me salgo del tema.
Allí, en Lérida, hay un museo que ya hemos visitado en varias ocasiones y donde suele haber exposiciones bastante interesantes. La idea era volverlo a visitar, buscar un sitio para comer y pasear por una de las calles más comerciales de la ciudad en cuyas tiendas casi siempre encuentro algo.
Unos días antes de salir de viaje, sugerí mirar a través de Internet qué exposiciones nos íbamos a encontrar en el museo y ¡oh! cosas del destino...no había ninguna. Jejejejeje. Pensé que esa sería una buena excusa para quedarnos en casa, ya sabéis que la carretera no me gusta, pero no fue así. Luis tiene recursos para casi todo y lo que hizo fue cambiar de destino.
-¡¡¡"Con la de ciudades que hay para visitar"!!!...me dijo.
-¡¡"Fíjate!!, respondí yo con la boca pequeña" y una sonrisa forzada.
 Un, dos, tres, la ciudad elegida fue...¡¡¡Vitoria!!!... Tachán!!!
Si Lérida me parecía lejos, imagínate Vitoria. Me dijo que hay 200 y pico kilómetros entre esa ciudad y Zaragoza y le pregunté- "¿ y allí qué hay"?
-"Pues, podemos pasear por la ciudad, mirar tiendas y comprarte algo, ¡ah! y también hay un museo muy interesante".
-"¡Ole.Mira qué bien!", le dije.
Cuando supe que Vitoria iba a ser nuestro destino, empecé a prestar atención al parte metereológico pues todavía existía la posibilidad de que anunciasen lluvias para ese día y el viaje se suspendiera y eso es lo que ocurrió. No que se suspendiera, sino que finalmente anunciaron lluvias, así es que cuando Luis llegó a casa se lo comenté poniendo un mohín de... "¡qué pena, que no podamos ir, con la ilusión que me hacía!".
Pero no recordé que existía eso que se llama Internet y a través del cual, puedes mirar cómo va a evolucionar el tiempo minuto a minuto. Conforme se acercaba el día Luis me decía que no había problemas porque anunciaba muy buena temperatura y que solo se empezaría a nublar con posibilidad alta de lluvia a partir de las 6 de la tarde, casi casi cuando nosotros abandonaríamos la ciudad.
Hoy mismo por la mañana temprano, mientas nos preparábamos para empezar el viaje, volví a decirle que mirase de nuevo el pronóstico del tiempo...por si había cambiado, pero seguía siendo el mismo. 80% de probabilidad de lluvia a partir de las 6 de la tarde. Todo seguía igual así es que nada nos impidió salir de casa.
Al poco de entrar en la autopista nos detuvimos en la primera cafetería que vimos para desayunar, estirar las piernas e ir al baño. Tres horas más tarde y después de un par de paradas más, entramos en Vitoria, la ciudad menos "vasca" del País Vasco. Aparcamos el coche en un garaje y salimos al exterior. Era una plaza con bastante arbolado donde estaba la catedral de Vitoria. Vimos bastantes adolescentes por allí y calles adyacentes y recordé que es el día de la huelga general en la educación. Empezamos a pasear por las calles de la ciudad después de visitar la catedral y me sorprendió ver en varios edificios pancartas con la frase "ETA NO/ ETA EZ" lo cual me sorprendió si tenemos en cuenta que estábamos en el País Vasco.
Hacía calor y el sol pegaba fuerte. Un par de horas después encontramos una calle peatonal y no muy ancha donde casi todos los locales eran bares y restaurantes, eso nos facilitó la elección de dónde poder comer.
Garbanzos con col para Luis y ensaladilla de marisco para mí fue nuestra primera elección. De segundo yo elegí chipirones a la plancha y él lengua en salsa con patatas fritas. El postre de Luis fue tarta de manzana y natillas caseras para mí. El café decidimos tomárnoslo en otro lugar. Por todo lo anterior pagamos 12 euros cada uno.
Encontramos una calle o zona abierta, peatonal y muy tranquila, donde había tres restaurantes con mesitas en el exterior y uno de ellos fue el elegido para tomar el café. Bajo el toldo para protegernos del sol estuvimos un buen rato hablando y riéndonos y como se acercaba la hora de volver a casa y todavía nos quedaba algo que ver, dimos por terminada la sobremesa y fuimos en busca del museo de arte que sabíamos que estaba por allí cerca, bueno Luis era el que lo sabía porque ya había estado en esa ciudad hacía algún tiempo.
Llegamos a sus puertas en el momento justo en el que lo estaban abriendo. Preguntamos cuánto costaba visitarlo y nos dijeron que 6 euros cada uno. Teniendo en cuenta que casi era hora de volver a Zaragoza, solo entramos a ver la tienda del museo.
Eran casi las seis y media de la tarde y tal y como Internet había anunciado, se cielo se empezó a nublar.
Cogimos el coche, salimos del parking y  nos pusimos rumbo a casa pero...¿cómo encontrar la calle o avenida que nos llevase hasta la autopista? Pues, preguntando a alguien...diréis. Si, claro eso sería lo normal, pero no sé si es algo genético en los hombres, algo que va implícito en su naturaleza o simplemente, que les parece humillante demostrar que hay algo que no saben, pero a la mayoría de ellos no les gusta preguntar. Así es que hemos estado los dos durante un buen rato recorriendo las calles de la ciudad como si estuviéramos metidos en un bucle, buscando la entrada a la autopista. Al final claro, hemos tenido que preguntar y una vez dentro, con el cielo totalmente oscuro, la anunciada lluvia ha empezado a hacer acto de presencia. Lluvia que al poco rato se ha transformado en el diluvio universal. Llovía con tanta fuerza que los limpiaparabrisas de nuestro coche no daban abasto. El cristal en el interior del coche se empezaba a empañar así es que tuvimos que poner en marcha el aire frío.
Si como ya sabéis no me siento segura en la carretera, imaginaros como me sentía con semejante panorama. Iba sentada en el coche con tanta tensión que mi espalda no se apoyaba en el asiento porque iba con la cara pegada al cristal de delante intentando ver la carretera por donde íbamos.
La visibilidad era tan escasa que circulábamos a 80 km por hora. Eso ha hecho que llegásemos a casa más tarde de lo previsto. Al bajar del coche solo he podido pensar que ha sido toda una victoria llegar sanos y salvos.  
Unas cuantas fotos aquí.

10/08/2013

De crucero con amigas.



Quiero dejar claro que no me gustan las despedidas, bueno, solo cuando tengo que hacerlo de algo o de alguien que me molesta o me hace daño. También sé que en la vida es inevitable, nos guste o no, tener decir adiós constantemente y hace un par de semanas llegó el momento de decirle adiós al verano, esa estación del año que tanto me gusta y que en mi opinión dura muy poco.
El caso es que Las Chicas del Club del Martes y yo pensamos que ya que no podíamos evitar que se fuera, deberíamos despedirnos de él a lo grande. Más aún teniendo en cuenta que coincidía con el cumpleaños de una de ellas.
Lo primero que se me ocurrió a mi para celebrar las dos cosas fue organizar un viaje a New York (ya he dicho que lo queríamos celebrar a lo grande) pero aunque estábamos muy ilusionadas por el viaje, se nos iba el presupuesto.
En la siguiente reunión del los martes sugerimos un crucero por el Caribe, pero la idea tampoco cuajó porque seguía siendo muy caro...Empezábamos a rendirnos y fue en ese momento, cuando una de nosotras acercó el  crucero a nuestras costas y tuvo la idea de que fuera por el Mediterráneo. "Eso está aquí al lado", "tiene que ser más barato"...pensamos. Aún así, después de muchas sumas y restas y muchos ajustes presupuestarios, que parecíamos Rajoy y su gobierno cuando se ponen a hacer recortes, nos dimos cuenta de que seguíamos sin que nos salieran las cuentas.
Como parecía que la idea del crucero había calado hondo en todas nosotras, al final decidimos que el crucero sería...¡¡por el Ebro!!! y como tampoco nos daba el dinero para llegar hasta el Delta del Ebro...el barco nos llevó hasta...¡¡¡la Expo!!. 5 euros nos costó el ticket, bueno, en realidad pagamos 4 porque cada una de nosotras llevaba un vale de un euro de descuento que nos habían dado en frutos secos El Rincón después de haber comprado varias barras de pan y oye, que el crucero no estuvo tan mal, es un recorrido muy nuestro y hay que promocionarlo.
Cuando llegamos al barco ya había cinco pasajeros adultos y varios niños, no recuerdo cuántos porque se estaban moviendo tanto de aquí para allá, que quizá parecía que había más de los que en realidad había y cuando estos pasajeros estaban pensando que iban a tener un viaje tranquilo, llegamos nosotras siete, todas de vez y con muchas ganas de pasarlo bien.
Una de nosotras, Elena, llevaba una bolsa llena de diferentes modelos de sombreros y lo primero que hicimos al subir fue acomodarnos en los asientos, no sin antes "discutir" entre nosotras quién se sentaba en el exterior y quién en la cabina del barco. Todas queríamos hacerlo en el exterior y sentir cómo el viento movía nuestro cabello, pero solo tuvimos la suerte de conseguir esos asientos cuatro de nosotras y claro...yo fui una de las cuatro primeras en subir y en sentarme en la cubierta del barco,Jejejejeje, donde ya estaban los otros pasajeros, el capitán y su ayudante. El resto del grupo tuvo que compartir el camarote con algunos de los niños.
Cuando llevábamos unos veinte minutos de trayecto, nos dimos cuenta de que no había sido tan buena idea sentarnos afuera porque el sol picaba tanto, que al final del trayecto todas teníamos las marcas de los tirantes en nuestra piel.
Le pedimos a Elena que sacara los sombreros de la bolsa y empezamos a hacernos fotos con uno, con otro, con el morado, el rosa, el blanco...el sol era tan fuerte que hasta uno de los pasajeros, que era "donante" de pelo, pidió que le dejáramos uno de los sombreros para protegerse. Lolis le entregó el que le parecíó más masculino. Yo tampoco lo veía con pamela, la verdad.
Entre fotos, cambios de sombreros y con el abanico en la mano llegamos a la Expo y todos los pasajeros, excepto nosotras siete, se bajaron para pasear por allí. Nosotras no lo hicimos porque como vivimos cerca de ella, la visitamos con frecuencia, así es que sin bajarnos del barco, regresamos al punto de partida, es decir, la parte de atrás del Club Naútico y allí mismo, el ayudante del capitán se ofreció a hacernos unas cuantas fotos para que pudiéramos salir las siete juntas. Después de la sesión, le dimos las gracias con una sonrisa y nos fuimos en busca de un lugar donde merendar, invitadas por Merche, que cumplía un año más o un año menos, no lo recuerdo.
Regresamos a casa sobre las nueve de la noche y como nos pareció que todavía era pronto para separarnos y que los chinos de nuestro club nos echarían de menos, nos sentamos en su terraza con la intención de alargar el día un poco más.
A las diez nos fuimos a casa sin despedirnos...no nos gustan las despedidas.

Aquí podéis ver una colección de las fotos que nos hicimos.

9/23/2013

Vinilos' sesión a la hora del vermut.


Empieza septiembre. Se cierran las piscinas, se guardan los bañadores, se hace todo lo posible para que el bronceado dure y dure y dure cual pila Duracel... y empiezan las sesiones musicales con dj's a la hora del vermut... se echaban en falta.
Son sesiones diferentes porque los dj's nos ofrecen su música no con cd's, sino a través de discos de vinilo, de los de antes, los que se ponían en los guateques y que quizá se vuelvan a poner en el futuro, porque dicen que están volviendo al mercado musical.
Para mí, desde siempre excepto cuando estoy de vacaciones, los sábados han sido los días que empleo para limpiar la casa. Podrían haber sido los lunes o los martes, pero no, elegí los sábados y solo lo cambio por fuerza mayor. No soy una veleta que va de un lado para otro.
Como he dicho, solo hago una excepción cuando la ocasión lo merece y qué mejor que ocasiones como esta para saltarme la rigidez que yo misma me impongo en casi todo lo que hago.
Se trataba de mis tres dj's favoritos poniendo música de 12 a 15 en un sábado soleado... Me gustaba la idea de estar sentada un sábado por la mañana en la terraza de un bar escuchando la buena música de los tres dj's y compartir ese momento con amigos, a pesar de tener el sol sobre nuestra cabeza y tostándonos sin piedad el resto de nuestro cuerpo.
Sobre las tres de la tarde cuando la sesión musical había finalizado, los dj's, sus parejas y algunos amigos más nos fuimos a comer y a compartir sensaciones. Los tres dj's llevaban discos de vinilo para dar y vender pero solo tuvieron tres horas para hacernos disfrutar con ellos, así es que durante la comida, uno de los amigos, Tomás, sugirió ir a su casa para que pudieran seguir poniendo discos, especialmente todos esos que no habían tenido tiempo de poner y así se hizo.
Los acompañé hasta mitad del camino porque había quedado con unas amigas para tomar algo sobre las 9 de la noche y quería descansar un poco.
Volví a casa y dos horas mas tarde volví a salir camino de El Puerto, a orillas del Ebro, donde me estaban esperando Pilar, Sue, M José y Robert. Allí tomamos unas bebidas y por mayoría salió ir a cenar a Le Pastis, en la misma orilla pero un poco más adelante. Después de la cena, cruzamos el río para bailar un poco de salsa en la Q4 donde el dueño me preguntó por "la pandilla" refiriéndose al trío de dj's y me comentó que quería volver a organizar con ellos otra sesión musical. Al salir de allí y ya a media noche, volví a casa a dormir.
¿He mencionado que la sala donde pusieron música era la sala Linacero?  ¿Y que los dj's son Luis Marco, Pedro Bericat y Paco "El barbas?... Pues eso.

Unas cuantas fotos aquí para ilustrar lo del sábado.

8/17/2013

La bici. El mundo sobre dos ruedas.


Que si, que si, que puede que haya, o eso dicen, tres cosas que hay que hacer en la vida antes de abandonar este mundo. Estas tres cosas son a saber..."escribir un libro", "tener un hijo" y "plantar un árbol".
Personalmente estoy tranquila porque aunque con pequeñas variaciones, ya he cumplido las tres.
Primero, escribir un libro no lo he hecho, pero tengo este blog y ¡¡¡no veas lo que escribo en él!!! El hecho de que lo que escriba no tenga tapas duras, no creo que tenga importancia.
El segundo punto es tener un hijo ¡¡¡y yo he tenido dos!!! He trabajado el doble de lo que piden.
Llegados al punto tercero, que como ya sabéis se trata de plantar un árbol, tengo que decir que lo que se dice un árbol no he plantado todavía, pero sí un par de geranios y un poto que supongo que será lo mismo y que tampoco importará el hecho de que ninguno de los tres existan ya porque oye, voluntad para que sobrevivieran yo le puse.
Añadiría un cuarto objetivo a realizar que quizá no se menciona porque para algunas personas no tiene importancia pero que para mi es o era una espinita que tenía clavada. Se trata de aprender a montar en bicicleta.
¿Cómo es posible que nunca haya aprendido a ir en bicicleta? ¿Cómo es posible que ella haya podido conmigo? Bueno, la verdad es que tampoco tiene tanto mérito vencerme ya que yo enseguida me di por vencida.
Cuando me subía a una de ellas y no sé porqué extraño fenómeno, esta parecía que se transformaba en una bicicleta de cemento y no había manera de que yo pudiera mover y mucho menos girar, el dichoso manillar. He tenido entre mis manos piedras más manejables que él, así es que decidí postergar esa meta para más adelante. A los 20 años piensas, con razón, que tienes todo el tiempo del mundo y ahora, bastantes años después de aquel día, he decidido que ya había llegado el momento de retomar mi proyecto y el pasado domingo, con la inestimable ayuda de mi pareja y después de una agradable comida familiar, llevamos a cabo la misión.
Como en el trastero tenemos dos bicicletas, su primera sugerencia fue coger una cada uno..."error de cálculo nene" le dije, son demasiado altas para mi, que no es que yo sea muy bajita, de hecho creo que soy una gigante bajita, pero es que después de tantos años sin tocarlas, quería empezar con una  que al mas mínimo fallo por mi parte o pérdida de equilibrio, mis pies tocaran el suelo sin problemas. La solución fue coger una de las que el ayuntamiento tiene para uso ciudadano aparcadas a lo largo y ancho de la ciudad y que por suerte, uno de esos aparcamientos está en mi calle.
Montarme en una de ellas e intentar empezar a pedalear fue todo un show. Por suerte para mi, eran las 6 de una calurosa tarde de agosto y había muy poca gente por la calle.
Como si tuviera tres años y mi padre me estuviera enseñando a montar en bici por primera vez, Luis agarró el manillar con una mano y el sillín con la otra. De esta manera tan vergonzante recorrí varios metros yendo y viniendo para arriba y para abajo, tratando de disimular cuando alguna persona aparecía por allí.
Pasados diez minutos decidí que ya había llegado el momento de emprender el vuelo sola, de enfrentarme por mi misma a los peligros de la vida cual ave que deja el nido por primera vez y emprendí todavía algo titubeante el camino con la bicicleta entre mis piernas.
Los primeros metros fueron los más difíciles ya que aún no iba muy segura, de hecho sigo sin irlo, En el momento de subir los dos pies y empezar a pedalear, la bici se me va a derecha e izquierda y viceversa de tal manera, que cualquier testigo inoportuno que haya por allí, pensará que por fuerza me he tenido que beber un par de chupitos de coñac antes de salir de casa. Pero una vez superado esos primeros minutos ya nada se me pone por delante y enseguida la acera ancha, larga y recta donde había empezado la clase, se me quedó pequeña y entonces mi pareja sugirió alejarnos de allí y llegar a la zona de la Expo.. La zona donde se celebró la Expo es amplia, con aceras anchas, que es lo que yo necesito y además hay un carril bici para como su nombre indica, ir con la bici. El problema es que yo lo veo muy extrecho para mi, no si lo tengo para uso exclusivo mío, pero sé que si me viene algún que otro ciclista de frente por el carril contrario, puedo tener problemas porque seguro que me pasa como cuando veo una piedra y me quedo mirándola...que voy directa a ella. Aún así decidí circular por ese carril y minutos más tarde mi pareja me avisó de que un grupo de seis ciclistas se acercaban por el carril contrario. No les quise mirar porque sabía que si posaba mis ojos en el grupo, mi mente los convertiría en mi objetivo a abatir así es que traté de relajar los brazos y fijé la vista al frente, tal y como me había recomendado mi amiga Loli.
Conforme se acercaban a mí, mi corazón latía con más fuerza y al final, cuando por el rabillo del ojo vi que pasaban a mi lado sin que hubiera habido ningún contratiempo, sentí que ya había superado una importante barrera y que ya todo sería más fácil.
Al llegar a la zona Expo todavía me quedaba por superar algún que otro obstáculo como subir y bajar cuestas. Las subidas me suponían un esfuerzo añadido en las piernas y en los brazos pero ¿y las bajadas? ¡uf! otro extra de fuerza, esta vez en las manos ya que mi pareja me recomendó que las bajara
pretando suavemente el freno de las ruedas de atrás.
Con tanto esfuerzo la verdad es que necesitaba un descanso y aprovechamos que teníamos que aparcar la bici del ayuntamiento, ya que solo te dejan usarla durante media hora y volverla a coger 10 minutos después para tumbarnos sobre la hierba. Pasado ese tiempo, volvimos a coger la bici y regresamos a casa.
El paseo en bici duró solo una hora, pero he avanzado muchísimo. Conseguir subir los dos pies en ella y empezar a circular todavía me cuesta varios intentos, pero una vez conseguido ya no hay nada que se me ponga por delante. El carril bici ya lo veo como una amplia avenida y girar a derecha e izquierda va siendo cada vez más fácil y ya no tengo agujetas en los brazos como el primer día. Lo que todavía no sé cómo evitar es el dolor que se me queda en esa parte blanda entre las piernas y en las ingles que me produce el duro sillín de la bici, supongo que es causado porque todavía voy algo tensa sobre él y aprieto demasiado las piernas en un intento de mantener el equilibrio, pero poco a poco lo conseguiré.
Dejo aquí unas fotos y un vídeo para demostrar que todo lo que he dicho es verdad.

7/23/2013

Los miércoles, piscina.

Estoy pasando unas horas en una de las tantas piscinas que hay en Zaragoza...a falta de agua salada, agua clorada.
Lo primero que hacemos mi pareja y yo al entrar y como animales de costumbres que somos, es ir a extender las toallas al mismo sitio que la vez anterior y que la anterior y la anterior...de hecho es el mismo lugar donde la poníamos el año pasado, que parece que con la entrada también nos dieran la escritura de propiedad de esos dos metros cuadrados de césped y no es que sea solo una manía nuestra ¡qué va!, he comprobado que la mayoría de la gente hace lo mismo porque alrededor de mis dos metros cuadrados de césped, toman el sol las mismas personas una y otra vez. Cada vez que voy y les veo allí, me entran ganas de saludarles. Creo que hemos llegado a crear un pequeño vecindario y que como me descuide, me nombran presidenta de la comunidad.
Conforme me voy acercando a la zona de piscinas, empiezo a notar los olores típicos de estos recintos, una mezcla de cloro con los olores de los diferentes aceites bronceadores, todo ello aderezado con los propios sudores, perdón, con los propios olores.
Una vez extendida la toalla, siento que lo que me apetece realmente es describir lo que veo, que tampoco es mucho si tenemos en cuenta que tengo 0'75 dioptrías.
Giro mi cabeza hacia la izda y veo un grupito formado por dos mujeres y tres niñas de unos 12 años a las que les estaban dando la merienda. Una de ellas discute con su madre por haberle hecho salir del agua para hacerle comer un bocadillo de pan de molde sin corteza, así es que se da media vuelta enfadada y se vuelve a dirigir a la piscina y es entonces cuando su madre, a todo volumen, le comunica que solo tiene dos opciones...o vuelve y se come el bocadillo o se van a casa. Ante este panorama, la niña frunce el ceño y regresa a la toalla mientras dice "Vale, pero no me castigues".
Aparté mi vista de ellas y de esa horrible visión de los bocadillos de pan de molde sin corteza, que es como comer jamón de york o Nocilla entre dos trozos de miga.
Al mirar hacia otro lado descubro un grupo de adolescentes en lo que parecía ser su primer verano en la piscina sin adultos que les controlasen. Chicos y chicas, casi niños, que hablan en voz alta, que se ríen por cualquier cosa, que se levantan con rapidez de las toallas y se van corriendo al agua; los chicos van tiesos, chulicos, machotes...y ellas van detrás, más tranquilas. Eran tres, las dos primeras iban hablando entre ellas y la tercera se acercó corriendo y les espetó " Oye, no vayais tan deprisa, que voy descalza" Le miraron y le respondieron " ¡¡Como todas, maña!!.
A los diez minutos regresaron corriendo y se envolvieron en las toallas. Más tarde una de las chicas le pidió a uno de los chicos que le extendiera crema protectora por el cuerpo y fue entonces cuando otra de las chicas, quizá un poco celosa, se levantó a velocidad supersónica y se interpuso entre los dos mientras decía "primero a mi, primero a mi" Jajajaja. A la más mínima les vuelve a salir esa infancia que apenas acaban de dejar atrás.
Mientras les miraba, venían a mi mente los recuerdos de esos veranos en los que yo era como ellos y como ellos, también iba a la piscina con amigos y sin adultos, que reía, que corría, que hablaba en voz alta...como ellos. Con la diferencia de que mi casa estaba cerca de las piscinas municipales y mi madre se asomaba de vez en cuando al balcón " a echar una ojeada" y controlarnos a mi hermana y a mi, que por otra parte estábamos muy tranquilas porque había tanta gente a nuestro alrededor que ni aunque mi madre hubiera jugado a "¿Dónde está Wally?" o hubiera tenido superpoderes, nos hubiera podido encontrar.
Estaba inmersa en mis recuerdos cuando empecé a escuchar frases sueltas que llamaron mi atención. Venían de un grupo de mujeres, cuatro para ser exactos, que estaban haciendo top less y que por lo quemada que tenían la piel, deben de pegarse todo en día como los lagartos tomando el sol. Están allí cuando llego y siguen allí cuando me voy, nunca las he visto meterse en el agua. Todo lo más que se permiten para refrescarse es echarse agua con un frasco pulverizador que llenan de vez en cuando en las duchas.
Tres de ellas estaban sentadas formando un corro. Lamentablemente estaban demasiado lejos de mi como para poder escuchar la conversación completa, no obstante supe de qué estaban hablando tan solo escuchando unas cuantas frases tan jugosas como estas:
" A mi me gustan mucho los besos"
"Yo también me casé virgen"
"Yo siempre salgo a la calle con mi marido y siempre vamos de la mano"
"Yo me casé con 19". Que digo yo que se estaría refiriendo a los años y no que se había casado con 19 tíos.
En este punto de la conversación la cuarta componente del grupo, que había permanecido tumbada hasta entonces, se incorporó haciendo que su frase sonara con más contundencia y cerró la conversación con la frase:
"Mi marido es el único que me ha besado y el único que me ha tocado"
¡Qué lástima que la distancia que mediaba entre ellas y yo, impidiera que me enterase del resto de la conversación! y eso que disimuladamente moví un poco la toalla hacia donde ellas estaban, pero es que incluso el poco viento que había, no jugaba a mi favor ya que llevaba la dirección contraria.
Como vi que no podría averiguar nada más, cerré el periódico que estaba usando como excusa para poder "estudiar" mi entorno y me fui a dar un baño a la piscina, eso si, nadando cerca del borde para poder agarrarme a él en el momento en el que me canse de nadar. Todavía no he aprendido a mantenerme a flote en el agua.


7/11/2013

La tormenta pasajera.

Son las 12'30 de la noche y he salido a la terraza para disfrutar de la atmósfera que una fuerte tormenta que ha durado más de dos horas y que ha venido cargada de relámpagos y truenos ha dejado a su paso por la ciudad.Todavía a lo lejos se puede ver la luz de los relámpagos que se van desplazando hacia Cataluña.
La noche está en silencio ya que debido al agua que ha caído, el bar que está debajo de mi casa ha cerrado más pronto de lo habitual.
Aquí en mi terraza siento una fresca brisa sobre mi piel que me proporciona muchas sensaciones, pero lo que sin duda me ha puesto la piel de gallina hasta el punto de emocionarme, ha sido el olor a humedad y hierba mojada que entra dentro de mi cada vez que respiro.
Me he sentado en una de las sillas y he dejado que los recuerdos y la melancolía se colaran por cada uno de los poros de mi piel. Me he dejado manejar por todo lo que sentía en ese momento a través de cada uno de mis cinco sentidos y además no he querido hacer nada por evitarlo, así como tampoco he querido evitar que algunas lágrimas se deslizaran por mis mejillas, es más, creo que me ha venido bien. Lo necesitaba.
Mientras esto me ocurría, escuchaba la "conversación", algo acalorada por cierto, entre dos grillos y además de que no entendía lo que decían - para complicado el idioma de los grillos- el tono que usaban se metía hasta dentro de mis oídos y ha habido algún que otro momento, que de haber sabido dónde se escondían, hubiera hecho todo lo posible para que se hubieran largado de allí.
El edificio que está frente al mío y aunque está bastante alejado y con árboles entre ambos, todavía mostraba varios pisos con las luces encendidas y desde la silla de mi terraza y protegida por la oscuridad de la noche, me he puesto a pensar en qué tipo de familias vivirían allí enfrente.
Cuando mejor me encontraba disfrutando de las sensaciones que esta noche tormentosa me estaba proporcionando, el pitido del lavavajillas anunciándome que su actuación había terminado, me ha devuelto a la realidad para darme cuenta de que ya era la una de la madrugada.
Me iba a enfadar con ese electrodoméstico por la brusquedad con la que me ha sacado de ese mundo de imaginación que estaba viviendo pero entonces he escuchado el desagradable ruido del camión de la basura entrando por mi calle y me he dado cuenta de que tenía que poner fin a ese momento nostálgico que la tormenta pasada me había proporcionado.
Me voy a la cama convencida de que ha llovido solo porque por la mañana había limpiado los cristales de mi piso.

6/23/2013

¡¡Qué verde era mi valle!!...mi Valle de Ordesa.


Hace ya casi dos meses que a mi hijo Daniel le salió la vena ecológica, que yo ni siquiera sabía que tenía, y sugirió que cambiásemos el hecho de ir a tomar el vermut los domingos como hacemos habitualmente, por un "¡¡vayamos al Valle de Ordesa!!"
En un primer momento pensé que el "Valle de Ordesa" al que se refería era uno de esos bares llenos de tapas que están abriendo últimamente y acepté la sugerencia y entonces fue cuando él me aclaró que se estaba refiriendo al Valle de Ordesa de verdad, al que está en el Pirineo Aragonés casi junto a la frontera con Francia, al que está muy cerca del pueblo de Torla y al que se tarda en llegar casi tres horas en coche y después de mirarle a los ojos durante unos segundos pensando que estaba de cachondeo y comprobando enseguida que iba en serio dije...¡vale, vayamos!. Mira, es que aunque no te lo creas, de vez en cuando se me convence fácilmente...
Nos pusimos manos a la obra para saber cómo ir y buscamos el mejor día para hacerlo porque no queríamos días con mucha calor, ni días fríos y la verdad es que elegimos muy bien, porque nos salió un día genial.
Otro día que me tocaba madrugar así es que puse el despertador a las 7.15. Pero habiéndome acostado a la 1.30 y no habiéndome podido dormir hasta casi las 3 de la mañana, la verdad es que me levanté con bastante sueño. Aún así hice la gimnasia, desayuné, me lavé y a las 9 salíamos de casa para ir a buscar a Daniel y empezar el viaje.
Después de varias paradas por el camino, ya sabéis, para lo de siempre, llegamos hasta una hermosa pradera donde había un bar con mesas rústicas en el exterior, una tienda de recuerdos y los váteres, tan solicitados después de un largo viaje. ¡Ah! y un aparcamiento para dejar los coches. Aparcamiento que estaba casi lleno cuando llegamos sobre las 12 de la mañana.
Lo que me apetecía realmente era tumbarme bajo un árbol, sobre la hierba de esa pradera, pero había que empezar a subir la montaña y el único camino para hacerlo era uno lleno de piedras y no muy pequeñas por cierto. El camino se notaba que había sido hecho por el ser humano, por un ser humano con muy mala leche añadiría yo, porque de haber participado yo en su construcción, lo hubiera escobado bien y hubiera quitado todas esas piedras para hacer las caminatas más cómodas. Ante mi sugerencia Daniel añadió, no sin cierto sarcasmo, que por qué no colocar también a lo largo del camino varios enchufes por si la gente necesitaba cargar el móvil.
Podría pasar sin tener esos enchufes a lo largo el camino, después de todo nuestros móviles no tenían cobertura allí, pero lo de pisar tantas piedras si que me resultaba realmente molesto, sobretodo para mi que calzaba sandalias, si, sandalias. Mis amigas me decían que debería ir con calzado apropiado, es decir, deportivas, pero sabía que después de ese viaje no volvería a usarlas y no quería gastar ese dinero tontamente. La verdad es que fui muy cómoda con mis sandalias a pesar de que cada vez que pisaba una de esas piedras, mis pies se resbalaban dentro de ellas.
La intención era llegar hasta una preciosa catarata llamada "Cola de Caballo". El único "problema" era que para llegar a ella había que caminar unas 5 horas. Demasiado para alguien que es muy de ciudad y eso que me habían hablado maravillas de ese entorno.
A lo largo del camino nos encontramos con tres cataratas que se habían formado por el deshielo de la nieve de la montaña y para mi, una chica de ciudad, un paisaje como ese me impresionó.
Cuando llegamos a la parte mas alta de la catarata y nos asomamos a la barandilla, la visión me sobrecogió y sentí un ligero vértigo por el estruendo que hacía el agua al caer y porque era imposible ver el fondo de ese barranco. Íbamos comentando que incluso la vista, es decir, nuestros ojos, se tenían que adaptar a ese paisaje ya que están demasiado acostumbrados a ver objetos a corta distancia. Lo que quiero decir es que en  la ciudad, las distancias que hay entre los propios humanos o entre los humanos y los edificios, no suele ser muy grande, es como si estuviéramos encerrados entre cuatro paredes, así es que cuando llegas a esos paisaje naturales donde ves montañas allá a lo lejos, la vista y la mente se tienen que adaptar.
Después de caminar durante unas dos horas disfrutando de todo lo que íbamos viendo por el camino, pregunté a otros caminantes que volvían de donde quiera que hubieran estado cuánto faltaba para llegar a la "Cola del Caballo", pensando que me dirían que me la encontraría al volver la primera curva, pero fue decepcionante escuchar que todavía nos quedaban unas dos horas más de caminar por esas piedras y para terminar de darnos ánimos nos dijo que aprovecháramos la sombra porque nos venía un tramo grande donde no había árboles que nos protegieran del sol. Eso empezó a hacer mella en nosotros pero seguimos caminando. Al poco tiempo volví a preguntar a otros montañeros que bajaban de la montaña si encontraríamos alguna zona con río cerca donde poder sentarnos bajo un árbol a comer y descansar un poco y por suerte nos dijo que si, que a unos cuantos metros de distancia lo encontraríamos. Les volví a preguntar la distancia que había hasta la Cola de Caballo y me dijeron que estaba a solo 40 minutos pero me callé y no les dije nada ni a Luis ni a Daniel, no fuese que les apeteciera seguir caminando hasta llegar a ella. Yo había tenido bastante por el momento. Llegamos al lugar que nos habían indicado y como nos dijeron, había un árbol y el río pasaba a unos 20 metros.
Nos sentamos bajo el árbol protegidos bajo su sombra ya que el sol picaba mucho y después de comer y aprovechando que Luis dormía una pequeña siesta, nos acercamos Daniel y yo al río. Mi intención era meter los pies en sus aguas bravas para refrescarlos después de esa caminata pero "refrescarlos" no es precisamente el calificativo adecuado. Debería haber usado "congelarlos". El agua estaba completamente helada, incluso sentí un pequeño dolor en la parte de la sien y las piernas me dolían como si la sangre no pudiera circular, así es que las saqué inmediatamente de allí, sin embargo no reblé y lo seguí intentando. Al final conseguí mantenerlas dentro aunque moviéndolas, durante un par de minutos.
Cuando Luis se despertó de su siesta recogimos todo y emprendimos el camino de vuelta, el cual tengo que decir se nos hizo más corto y sé que es normal porque era de bajada. Cuando llegamos al bar/restaurante
con baños en el exterior junto a la pradera, volvimos a usarlos claro, bebimos algo y cogimos el coche para volver a la ciudad. Sin embargo aún hicimos una parada en el pueblo de Torla para visitarlo y hacer algunas fotos. Llegamos a Zaragoza sobre las 9 de la noche. Dejamos a Daniel en su casa y al llegar a la nuestra me puse a escribir estas pequeñas impresiones de este bonito viaje.
Como siempre, las fotos están aquí.    

6/04/2013

En Púbol, Barcelona...y vestido nuevo.


Este viaje rondaba por nuestra cabeza desde hacía ya tiempo pero necesitábamos que la prima de Luis, en cuya casa íbamos a dormir una noche, nos confirmara el fin de semana que a ellos les venía bien.
Nos dijo la fecha una semana antes y eso que los que me conocen saben que necesito enterarme de los nuevos proyectos con la suficiente antelación para mentalizarme, pero ya estoy cogiendo experiencia en esto de las improvisaciones así es que, puse los cinco sentidos y alguno más extra que tengo guardado por ahí para ser usado en caso de emergencia y los utilicé para organizarlo todo y organizarme yo misma también.
Empezó un "tira y afloja" entre mi pareja y yo sobre a qué hora deberíamos salir de Zgza. Él sugería las 8 de la mañana y yo me inclinaba más porque fuesen las 10. Al final se quedó en un "ni pa tí, ni pa mí" y salimos a las 9. Es que estamos introduciéndonos en el arte del regateo con vistas a un posible, futuro viaje a Marruecos.
Nuestra idea era ir directos a Púbol y allí llegamos después de varias paradas por el camino para estirar las piernas, tomar café y ¿por qué no decirlo?, también para desprendernos de aguas menores.
Al llegar al pueblo con la ayuda de un GP'S y después de aparcar el coche, buscamos el museo/castillo dónde vivió Gala. Lo hemos encontrado enseguida porque el pueblo es muy bonito pero muy pequeño.
Las casas son de piedra ya que hay muchas montañas alrededor, pero lo que para mí hace especial a Púbol son los preciosos y recoletos rincones rodeados de frondosa vegetación que podemos encontrar a nuestro alrededor. De hecho, me he quedado prendada del jardín exterior que rodea el castillo de Gala, donde he aprovechado para hacer algunas fotos.
En el interior del museo, objeto de nuestro viaje, había varios objetos de Dalí, incluído uno de los techos que el artista pintó. Nos enteramos de que una de sus habitaciones fue el último estudio del artista y allí permanece el último cuadro que estaba pintando en su último año. Recorrimos todas las estancias es decir, el salón con una chimenea, la cocina, el dormitorio y un par de salitas más. También pasamos por una sala oscura con paredes negras en la que había una preciosa colección de vestidos de grandes diseñadores, todos ellos propiedad de Gala y por supuesto, protegidos por un cristal que no impidió que les hiciera unas fotos.
Mi pareja y yo bajamos a un sótano en el que había unas esculturas de animales y delante de ellos dos tumbas, una de ellas es la de Gala...la duda es quién estaba en la otra. No había ningún escrito que nos lo dijera.
El castillo de Gala fue un regalo de Dalí a su esposa y es sabido que ella le puso como condición...tiene narices que encima que se lo regalaba, le pusiera condiciones, pero así fue y la condición fue que él tenía que avisarle cada vez que quisiera ir a verla. Nada de presentarse allí en plan de " Bueno, voy a darle una sorpresita a mi esposa" ya que posiblemente, la "sorpresita" podría ser mutua.
Bueno, al salir de allí y como ya eran las tres y media, buscamos un restaurante para comer antes de dirigirnos al hotel para descansar un poco y ducharnos.
A la mañana siguiente sábado y después de desayunar, cogimos el coche y pusimos rumbo a Barcelona. Allí teníamos varios planes que llevar a cabo. Aparcamos entre la plaza Universidad y Las Ramblas y empezamos a callejear viendo tiendas y por suerte para mi en una de ellas encontré un vestido que me gustó y como me quedaba muy bien me lo compré, por mi parte ya podía volverme a Zgz porque ya había hecho realidad uno de los motivos por los que me gusta viajar a Barcelona, pero no lo hice porque había más motivos para seguir allí. Bajando hacia el puerto entramos en el Palacio de La Virreina para ver una exposición de vídeos que nos habían recomendado y que no estaba nada mal. Allí hice algunas fotos también aunque sin flash. Callejeamos un poco más entre los miles y miles de turistas (demasiados para mi gusto) que hay siempre en esa ciudad.
Sin darnos cuenta, se nos echó encima la hora de comer y como animales de costumbres que somos algunos  humanos, fuimos al mismo restaurante que solemos ir cuando estamos por allí.
Una hora pasamos en el restaurante y después sin darle tregua al cuerpo y siguiendo las mismas costumbres, fuimos al mismo bar de siempre a tomarnos el café. Sin apenas descansar salimos del bar y nos fuimos al barrio Gótico. Me gusta regresar a esa zona y volver a recorrer sus calles estrechas llenas de pequeñas tiendas situadas en viejos locales que han sufrido una restauración tan ligera que siguen conservando la esencia de los años en que fueron construidas y en los que ahora se vende moda de vestir, complementos, comida especializada, etc, etc, etc.
A las 7 de la tarde y un poco cansados después de seis horas caminando, cogimos el coche para ir a casa de los primos de Luis. Como viven en un barrio un poco lejos de donde nos encontrábamos, decidimos utilizar no uno si no dos GP'S lo cual tampoco nos ayudó mucho ya que aunque parezca mentira, en algunas ocasiones uno nos indicaba que girásemos a la izda y el otro a la dcha. Como si hubieran sido Rubalcaba y Rajoy vamos. Para evitar que se pelearan entre si y terminaran insultándose, decidimos apagarlos y llamar por teléfono a los primos que nos fueron señalando el camino. Tanto objeto electrónico, para terminar siendo dirigidos por el ser humano. Una vez allí, subimos las maletas a su casa, bebimos agua, descansamos un poco y como era pronto para cenar, la prima de Luis nos sugirió salir a dar una vuelta por el barrio, a lo cual accedimos.
Sus primos tienen un bar allí cerca, bar que ya perteneció al padre de él y que dentro de unos días cumplirá 50 años- el bar, no el padre.
Salimos a la calle y yo pensé que iríamos a algún parque cercano o que nos enseñarían algún edificio bonito...pero no, lo que nos enseñaron fue la ruta de los bares. Un recorrido turístico para mostrarnos todos los bares que han abierto a lo largo de la calle donde ellos tienen el suyo y que por lo tanto les están haciendo una seria competencia. Muy interesante el recorrido oye, sobretodo si estás interesada en ese tema, porque no veas la cantidad de información que sobre todos ellos manejaba su prima.
El tour turístico terminó con una visita al hospital San Pablo situado frente a su bar. El hospital antiguo es precioso, pero lo que nos enseñaron fue el edificio nuevo que han construido junto al otro, aunque realmente no pasamos del enorme hall del edificio. Que porque ellos nos dijeron que era un hospital, porque ese enorme hall con suelos de mármol, bien podría haber sido el de cualquier aeropuerto o estación.
Cuando nos levantamos a la mañana siguiente, sus primos ya nos habían preparado un delicioso y completo desayuno que incluía unos croasants recién hechos que su primo acababa de traer. Mientras disfrutábamos de ese dulce momento, planeamos a dónde ir para aprovechar la soleada mañana de domingo y entonces decidimos ir a visitar un parque en la zona de Horta donde hay un divertido laberinto formado por frondosa vegetación y allí sus primos y nosotros dos nos separamos en parejas para ver quién conseguía llegar a la meta en primer lugar. Por supuesto fueron ellos ya que lo han recorrido en más de una ocasión. Para
nosotros era la segunda vez que lo hacíamos. En la primera ocasión que lo hicimos, tanto la prima de Luis como yo, estábamos embarazadas de nuestros primeros hijos y de eso hace ya más de 30 años. Me gustó volverlo a recorrer, volver atrás todos esos años. Nos hicimos una cuantas fotos par no olvidar ese momento, paseamos por entre la vegetación, descansamos bajo algunos árboles y hora y media después regresamos a casa para comer y emprender el viaje de regreso a Zaragoza.
Han sido dos días y medio intensos pero muy agradables. Muchos kilómetros para ir y volver en inmejorable compañía y por todo lo que hemos visto y hecho ha merecido la pena.

Aquí os dejo las fotos y de regalo también un pequeño vídeo. Disfrutadlo.





5/16/2013

¡Chicas...nos vamos al teatro!


Merche, una de las chicas del club del martes nos propuso ir, mediante invitación claro, al Teatro Principal para disfrutar en vivo y en directo de la ceremonia de la entrega de los Premios Simón. Pensando que sería un concurso de vinos con tapas para comer, aceptamos enseguida.
No sé mucho de vinos pero lo suficiente para saber que el tetra brick de Don Simón mucha calidad no tiene, así es que le pregunté a mi amiga si no tendría entradas para los premios Enate o Vega Sicilia. Como eso no iba a ser posible nos conformamos con Simón  y llegado el día, nos vestimos para ese evento. Eso si, cada una mantuvimos nuestro propio estilo en el vestir.
Loli llevaba unos ajustados y elegantes pantalones negros que marcaban su estilizada silueta y una bonita blusa de satén, sin mangas y con dibujo que imitaba la piel de la serpiente.
Sara también eligió llevar pantalones pero estos eran vaqueros y para la parte superior, una camiseta blanca con dibujo en la parte delantera y escote barco que le daba un estilo muy sport. El toque de más vestir lo ponía un elegante abrigo negro.
Merche, a pesar de que suele ser muy colorista en su forma de vestir, ayer eligió un conjunto de pantalones y camiseta en negro y como calzado llevaba unas bailarinas negras con remaches plateados. El punto colorista se lo daba un fular verde que llevaba alrededor del cuello.
En mi caso y después de pasar un cuarto de hora buscando en mi fondo de armario, me decidí por una falda con lentejuelas doradas acompañada de una camiseta de tirantes con reflejos dorados también que le iba muy bien al color de mi piel.
Por último, nuestra amiga M. Jesús, llevaba un estilo divertido y colorista que le quedaba genial. Estaba total, seguro que Almodovar le hubiera dado un papel en una de sus películas.
Como al salir de casa no encontramos ninguna limousine esperándonos en la puerta, optamos por el tranvía, que solo hace un mes que llega a nuestro barrio y hay que amortizarlo.
Como llegábamos con bastante antelación al teatro, decidimos entrar en una tienda de complementos de la calle Don Jaime que había abierto cuatro días antes la hija de unas de las chicas del club. Le dimos la enhorabuena, le deseamos suerte en el negocio y por supuesto todas compramos algo. Imposible salir de allí con las manos vacías.
De vuelta al teatro nos encontramos con bastante gente esperando para entrar, pero descubrimos que nada mas cruzar las puertas, había un "Fotocall". Para los que no tengan ni idea de lo que es, diré que se trata de un panel más o menos grande lleno de pegatinas de diferentes marcas comerciales y delante del cual, se fotografían los famosos que van llegando. Por supuesto en cuanto lo vimos nos dirigimos hacia allí para ser fotografiadas contentas y sonrientes.
Entregamos las entradas y nos dirigimos a nuestros asientos. Nos comunicaron que dichos asientos estaban en la cuarta planta, que por cierto es la última y una vez allí, seguimos subiendo hasta la última fila. Lo que se conoce como "el gallinero", vamos.
Sentadas allá arriba, a algunas de nosotras nos entró un poco de vértigo viendo el escenario tan abajo y a mi un poco de claustofobia también porque el teatro estaba completamente lleno, los asientos eran muy pequeños y estaban muy pegados entre si.
Empezó la ceremonia y ya sabéis lo que son estas galas...presentaciones, gente recibiendo premios, discursos de agradecimientos y proyecciones de los vídeos que optaban a los premios en las diferentes categorías.
Voy a hablar de los vídeos, proyectarse se proyectaban pero los que habíamos sido enviados al gallinero estábamos tan altos, que el telón que hay en la parte superior del escenario solo nos permitía ver unos 20 centímetros de la parte baja de las proyecciones y para más inri, en dicha parte inferior ponía en letras grandes "Premios Simón"  así es que no nos enteramos de nada más. La parte buena de todo esto fue que de vez en cuando, entre premiado y premiado había actuaciones, algunas musicales y otras teatrales. Una de estas corrió a cargo del grupo de teatro "Cómicos Suicidas". Un grupo de cómicos que hizo reír con ganas a todo el teatro con una divertida parodia de la película "Mar Adentro". Cuando terminó la actuación de este grupo,  se pudo escuchar un grito de ¡¡¡¡¡Guapaaaaaaaa!!!!! que me dejó sin respiración.
Semejante piropo salió de la boca de la persona que tenía sentada a mi izquierda y no podía ser otra que Loli y lo hizo porque aunque la actriz de ese grupo es guapa de verdad, la verdadera razón es que es su sobrina y la sangre tira mucho.
Una vez que Cómicos Suicidas terminaron su actuación y teniendo en cuenta que los asientos no eran muy cómodos y que además no podíamos ver los vídeos, decidimos marcharnos. Mientras bajábamos del cuarto piso nos fuimos haciendo fotos por los pasillos y al llegar al hall, nos dimos cuenta de que el panel del fotocall estaba allí solo y entonces se nos encendió la vena artística y sacando la cámara de fotos, fuimos desfilando y posando delante del panel disfrutando un montón fotografiándonos unas a otras. Al final lo dejamos por miedo a que viniera alguien a llamarnos la atención.
Ya en la calle no fuimos hacia el tranvía para volver a casa, no. Nuestra idea era cenar un bocadillo de calamares en el Calamar Bravo.
El Club de las Chicas del Martes fue distinto esta vez y fue muy divertido. Habrá más martes así...seguro.

Las demás fotos están aquí.