12/27/2013

Dirty Money. Obra de teatro.



Otro año más, otras navidades más, otra obra de teatro más. Esta vez hemos representado, no sin problemas, la obra "Dirty Money".
Como habréis podido deducir por el título...la obra, en gallego no es, no, ni en vasco tampoco, pero tampoco ese es el título original, así es que...
Lo hemos cambiado porque el que el autor eligió no nos convencía nada. "Laburnum Grove", ese era el título...¡toma ya! Vamos, que por mucho inglés que yo sepa, no me animaría mucho a ir a ver una obra titulada así, aunque fuese gratis
Cuando he comentado al principio que hemos tenido algunos problemas para representarla, me refería a que nos costó mucho tiempo conseguir los nueve actores/actrices necesarios para cubrir todos los personajes.
La culpa fue mía, porque sabiendo las dificultades que todos los años tengo para encontrar gente que quiera participar en esto del teatro, debería preparar obras con tan solo dos o tres personajes. Pues no, este año voy y elijo una para la cual necesito nada menos que...¡nueve personajes! ¿Es o no es para darme un par de bofetones?
Después de dar voces por aquí y por allí, de mover unos cuantos hilos, incluso de suplicar a los amigos que ya habían participado anteriormente con nosotros para que nos echaran una mano, conseguí los actores necesarios para cubrir todos los papeles y así poder empezar con los ensayos.
Antes de que acabase el verano el grupo ya estaba completo y cada uno de sus miembros tenía el guión en su poder, así es que me relajé y me puse a estudiar mi papel.
En la segunda quincena de septiembre como todos los años, empezaron los ensayos de los viernes y como todos los años también, nadie llegó a ese primer encuentro con el guión aprendido, incluida yo, lo admito. Claro que yo, junto con otros dos de mis compañeros jugábamos con ventaja, ya que habíamos representado esta misma obra diez años antes y sabíamos que nos aprenderíamos nuestro papel mucho antes que los demás.
La tranquilidad duró lo que dura un cubito de hielo en un whisky on the rocks- según canta Sabina- porque en octubre todo cambió cuando una de las compañeras tuvo que abandonar el grupo por asuntos personales. Entonces pensé que yo también tendría que abandonar el proyecto del teatro y que este año por primera vez en 24 años, los alumnos de la escuela de idiomas se iban a quedar sin el privilegio de vernos actuar. Aún así no reblamos y comencé una nueva búsqueda con el mismo afán que Indiana Jones buscaba el Arca del Alianza y al final, tanto empeño tuvo su recompensa y encontramos lo que andábamos buscando.
Los viernes iban pasando y pasando más rápido de lo que yo hubiera deseado, porque no veía mucho avance a la hora de poder ensayar sin tener el guión entre las manos. Casi sin esperármelo, diciembre apareció por la esquina. Eso significaba que apenas quedaban un par de semanas para el estreno, que estaba previsto para el lunes 16 de dicho mes, así es que tuve que reservar una sala en un Centro Cultural para poder ensayar todos juntos los dos últimos domingos. De hecho, fueron los dos únicos días desde que habíamos empezado, que pudimos estar los nueve juntos.
Al volver a casa después de finalizar el último ensayo no las tenía todas conmigo, pensaba que no saldría bien, a pesar de que había salido mejor que muchos de los últimos ensayos de obras anteriores, pero no quería que esa duda que me inundaba me afectase demasiado, ya que la experiencia de tantos años preparando obras y actuando en ellas me había demostrado que al final, suele salir bien, pero también sé que eso no tiene por qué ocurrir siempre.
Llegó el lunes 16 y por la mañana montamos el escenario. Por la tarde dimos los últimos retoques casi a la misma en que las primeras personas del público empezaban a entrar.
Alguien dijo "la suerte está echada" y pensé..."pues espero que se levante y se quede aquí con nosotros".
Se apagaron las luces, Camino y yo salimos al escenario, nos sentamos en sendas sillas y se encendieron los focos. Empecé a hablar...y los diálogos fluyeron correctamente, los míos y los de mis compañeros y al finalizar la función, saludamos y me sentí feliz porque todo había salido muy bien.
Quiero volver a agradecer a tod@s mis compañer@s por el buen trabajo que hicieron.
¿Fallos? ¡por supuesto que hubo algunos! pero fueron tan pequeños, que eso se queda para nosotros, los protagonistas de la historia, después de todo, presentadme a alguien que no cometa fallos...ni un nombre ¿verdad?. Pues eso.
Para ver las fotos...aquí.





1 comentario:

Toño Martínez Mendizábal dijo...

Muy bien expresado. La verdad es que siempre parece un milagro. Gracias a ti, maña